Impuestos y José Carlos Díez

Periodista Digital ha entrevistado a José Carlos Díez, autor del reciente libro: Hay vida después de la crisis. (Plaza y Janés, 2013). Cuando el periodista ha preguntado al autor sobre los impuestos, Díez, ha insistido que no se pueden tocar, aunque le gustaría bajarlos. Ya ven, como Montoro.

La pregunta es, ¿sirve de algo tener los impuestos tan altos y que Rajoy los haya subido ya en su legislación 30 veces? Pues no a razón de los gráficos inferiores (si clican en los charts, se ven mejor).

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Desde el año 2007 la recaudación ha bajado sustancialmente. Más o menos, un 16%. Sin embargo, el gasto del gobierno, sin contar déficits, ha aumentado casi un 10%. No es mucha austeridad que digamos. Lo malo de los impuestos es que son un coste para la sociedad, tanto para particulares como para empresas. Los impuestos nos obligan a gastar y ahorrar menos e imponen austeridad real a las empresas. Esto les obliga a despedir gente, cierres empresariales y a no pagar deudas. Lo que todo se combina con un descenso del consumo y contracción de la demanda nacional, sin contar el efecto que desincentivan la inversión en el país de capital extranjero.

Pero tal vez pensemos que en 2013 las cosas estén funcionando mejor, ¿no? Pues más bien al revés. En el siguiente gráfico vemos columnas que representan los primeros meses de año desde 2008 hasta 2013.

Exceptuando el mes de marzo, que es muy estable, en 2013 el Gobierno ha ingresado sustancialmente menos que los mismos meses de los años anteriores. Y en el presente año los políticos no solo siguen gastando a dos manos, sino que la deuda no para de aumentar espectacularmente. Le guste o no a Díez, Montoro, o a quien sea, este sistema no funciona.

Díez también afirma que no hay evidencia empírica que bajando impuestos aumente la recaudación. Bueno, pues tampoco. En el año 2001, cuando Vladimir Putin le pegó la patada al FMI y pasó de su absurda austeridad, el presidente ruso simplificó el tramo de impuestos de la renta bajándolo del 30% al 13%. También rebajó los impuestos a las grandes empresas del 35% al 24%. En tres años, Rusia había aumentado la recaudación de forma muy sustancial. Sí que es arriesgado afirmar que la bajada de impuestos generó por si misma una aumento de la recaudación, pero el hecho es que ocurrió.

Cualquiera que tenga un mínimo de sentido común, sea economista o no, se dará cuenta que este sistema de aumentar impuestos, deuda y gastos estatales, no funciona. Nos lo dice la lógica, nos lo dice la experiencia. Las recetas que aplica ahora Europa es la que siempre ha ordenado el FMI a los países que ha intervenido, y siempre ha sido un camino de sudor y lágrimas. Las políticas actuales del FMI, Alemania, España y Europa trabajan para los gobiernos, no para la economía privada ni el ciudadano.

El problema moral

Algo que siempre me ha sorprendido de Díez es el humanismo del que presume. En una ocasión dijo que aprendió de su madre el lema “haz el bien y no mires a quien”. No es coherente que una persona preocupada por el resto de ciudadanos vaya recomendando a gobiernos subir impuestos. Los impuestos no solo son como el ébola para la economía, sino que son profundamente anithumanitarios e inhumanos:

  1. Pretenden “crear” prosperidad a través del asistencialismo forzoso, esto es, del robo.
  2. Pretenden aplastar al grande para ayudar al débil, lo que genera un estado policial. Paradógicamente, luego vemos que el resultado suele ser al revés: el pequeño es aplastado por el grande a quien nutre. Mire los bancos, mire las empresas ecológicas que cotizan en el Ibex. Mire las autopistas.
  3. Los impuestos, son la excusa del gobernante sin escrúpulos para fiscalizar la vida de las personas y tomar control sobre éstas.
  4. Pretenden criminalizar al rico mediante la demagogia y coacción para legitimar el robo.
  5. Fomentan la lucha de clases y el odio entre ciudadanos.
  6. Desalientan la inversión, ahorro y trabajo.
  7. Crean una subclase de parasitismo, free riders, que vive de estas rentas estatales.
  8. Impulsan la mediocridad en lugar de la excelencia, trabajo duro y responsabilidad.
  9. En definitiva, no podemos ayudar a los hombres permanentemente realizando por ellos con el esfuerzo de otros, lo que cada uno puede y debe hacer por sí mismo. Esto nos dará una nación de vagos, borregos y parásitos que solo pretenderán vivir a expensas del que produce.

El sistema está agotado

Díez es un dinosaurio. Vive en épocas pasadas que no volverán. El Estado del Bienestar está muerto y no regresará jamás. Este mismo sistema se suicidó con sus excesos e irresponsabilidad. El modelo español, basado casi totalmente en servicios, da para lo que da. Toda la estructura económica española está agotada porque fue el campo de pruebas de todos los gobiernos que hemos tenido. España ha sido una granja de animales que los políticos han explotado a su gusto para lucrarse. No ha habido libre mercado. Los gobiernos enfocaron el país a este obsoleto modelo de servicios, booms inmobiliarios, faraónicas obras estatales como aeropuertos, autopistas, empresas públicas, turismo… para su propio bienestar y regocijo. Estamos en una economía más propia de un país subdesarrollado que puntero.

El mercado necesita reinventarse. Y no necesita que lo rehagan unos burócratas desde sus despachos comprados por lobbies políticos, económicos y civiles. Éstos son la condena de la economía privada.

Los ciudadanos necesitan librarse del yugo estatal. Y no es cuestión de subir o bajar impuestos. La solución es eliminar Estado, esto es, a gente que tiene más poder que el resto de ciudadanos y que usan su fuerza para conseguir réditos propios. La solución es acabar, del todo, con la obscena presencia estatal. Miren si la gente vale por si misma, que incluso somos capaces de sobrevivir con políticos. Y esto a pesar de sus impuestos, arbitrarias leyes, compra de votos y saqueo legal e ilegal.

¿Hay vida después de la crisis? Por supuesto señor Díez, pero solo reduciendo cualquier medio político a cenizas. No de forma violenta, no; mediante la indiferencia hacia el Estado, nuestro enemigo. Porque si no, las cenizas vamos a ser nosotros.

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3 comentarios para “Impuestos y José Carlos Díez”

  1. Una cosa es defender libre mercado e impuestos bajos y otra la desaparición del Estado. Es curioso que los que defienden “la acción humana” no terminen de aceptar que la sociedad ha adoptado al Estado como modelo de organización social, que evoluciona, pero es el modelo de organización de los distintos pueblos.
    Porque el ser humanó es individual, si, pero también es un animal social, tal vez el más social de los animales.

  2. Vamos que tiene que ser dificilísimo ser usted o ser anarcocapitalista,

  3. La sociedad no ha adoptado el modelo “Estado” sino que nos ha sido impuesto como una losa de la que no nos podemos librar. Si es necesaria la coacción y la violencia para mantener un orden del que no es posible escapar, no me diga que esta sociedad ha adoptado nada.

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