La sociedad no te debe nada

Hay gente a la que le cuesta el cambio. En muchas ocasiones el esfuerzo al cambio es tan fuerte que estas personas se encierran en sus fantasías negando e inventando mil y una formas de rechazar la realidad para retornar a una situación previa que no podrá volver a ser. Buscamos chivos expiatorios que nos liberen de responsabilidad y soluciones irracionales que solo evitan solucionar el problema. Si se nos muere un familiar podemos culpar al médico y centrar en éste nuestra rabia. Si nos despiden del trabajo podemos culpar a la empresa o al jefe y soñar que nos readmitirán por medio de juicios. Si sale el partido político al que no hemos votado podemos culpar a la sociedad y decir que la gente es idiota por no votar lo correcto y como solución montar algarabías en las calles para deslegitimar al gobernante de turno. Y así con todo. Reacciones de este tipo solo aumentará nuestra frustración.

Este miedo atroz al cambio se produce ahora con la crisis sistémica que sufrimos. Mareas de todos los colores se lanzan a la calle para defender sus privilegios y un sistema que nos ha llevado a la ruina. Son similares a los nostálgicos comunistas que se manifestaban en Rusia tras caer el sistema soviético. La diferencia es que ahora el derrumbe ideológico tal vez ha sido más fuerte. El concepto de estado nación se hace añicos para cambiar hacia un gobierno global, o gobierno de naciones, que es lo representa la UE. La idílica visión de la democracia donde todos elegimos nuestro futuro no ha sido más que un cúmulo de mentiras donde élites políticas, económicas y civiles —los lobbies— han usado su fuerza para ganar dinero y Poder. Y el Estado del Bienestar solo ha significado una herramienta para la compra de votos que ha sido ineficiente y dañino desde el punto de vista económico. Todo ha caído. Y se ha derrumbado porque nunca funcionó. El Estado del Bienestar se basa en la transferencia forzosa de rentas de unas personas a otras y de la creación de privilegios de unos pocos a costa de los derechos de todos.

Todo ello se basa en el profundo convencimiento que la sociedad nos debe algo, o nos lo debe todo. En las manifestaciones de ayer, una pancarta ilustraba esta idea con el lema: “No debemos nada, nos lo deben todo”.

La pancarta fue colgada en el Banco de España y se refería principalmente a la deuda estatal, pero también, por extensión, al sistema en el que vivimos donde no existe responsabilidad ni esfuerzo individual. Si un joven no tiene trabajo, no es culpa suya, sino de la sociedad que no “le ayuda” y en última instancia de la fría maquinaria gubernamental que decide sobre nuestras vidas.

Nos guste o no, la sociedad no nos debe nada. No podemos conseguir un mayor bienestar a expensas de los derechos de otras personas, ni a expensas del dinero ganado por otros, ya sean clase media, pobres o ricos. Ni siquiera la corrupción política, ni la urbanística han causado esta crisis. El dinero de la corrupción es una anécdota comparada con el dinero que tira el Gobierno en compra de votos y favores. Las raíces son mucho más profundas que todo esto. La crisis solo se debe, en última instancia, a un fenómeno monetario nacido de la creación de dinero barato por parte de los bancos centrales y gobiernos.

Nunca vamos a volver al sistema anterior a la crisis. Jamás. Ese ciclo pasó. Y la muerte de éste fue el propio Estado del Bienestar y creer que el Estado es el garante de nuestro bienestar, o lo que es lo mismo, que la sociedad nos debe nuestro bienestar material, social e incluso personal. El sistema anterior fue una ficción que nos engañó durante décadas. Ha demostrado que solo quemaba capital, que los crecimientos solo se debían a la ilusión de la inflación crediticia y que todos aquellos privilegios que teníamos, como educación, sanidad, protección, derechos sociales… no eran más que el resultado de robar a una persona para trasladar el beneficio a otra mediante el robo de los impuestos y el fraude la deuda. Simplemente el sistema ha muerto porque era inmoral e ineficiente generando solo pérdidas totales que se ocultaban tras la demagogia, las mentiras políticas y dinero nacido de la nada.

Solo hay una forma de superar esta crisis, y no es por un proceso violento ni colectivo; sino por un cambio de mentalidad y ver la realidad. Y es que no podemos estar viviendo eternamente del esfuerzo de los demás porque nadie, nos deben nada. Cada uno ha de vivir conforme a su esfuerzo y cooperación voluntaria con el resto de los miembros de la sociedad mediante el intercambio —el mercado—, altruismo y solidaridad real; la que no pide nada a cambio y nace del altruismo. No de la solidaridad a punta de pistola que representa el Gobierno, porque amor a punta de pistola no es amor, es violación. Reclamar que suban impuestos a unos, les limiten su creatividad con leyes, licencias e inspecciones es crear una sociedad de amos y esclavos. Y eso lleva a la ruina económica y moral de cualquier sociedad.

Nadie nos debe nada. Nuestro bienestar solo lo podemos conseguir con nuestro esfuerzo. No podemos culpar a otras personas de que no nos aumenten el sueldo, nos despidan debido a la crisis o no nos faciliten un acceso a la vivienda. No podemos pretender que alguien tenga que compartir su dinero o logros legítimos por medio de la fuerza y el miedo que se canalizan en impuestos y leyes. No podemos pretender crear un mundo perfecto ni mejor por medio de la extorsión que solo genera el Estado; porque crearemos un mundo de horrores como el que estamos viviendo. No podemos arreglar el mundo a base de huelgas, trasnochados lemas políticos, ni por el uso de la violencia. El Gobierno está arruinado y el poco dinero que tiene lo usará en sus lobbies, no en ayudar a la gente. Porque el Gobierno se alimenta de la gente y empresas corrientes para transferirlo todo a sus amigos, y no al revés. No hay una solución colectiva a la crisis, sino individual. Que cada uno haga lo que tenga que hacer por si mismo evitando siempre los lemas idílicos y fallidos del pasado. Cuando vemos que la solución está en nosotros mismos y no la fría maquinaria del gobierno, la crisis acabará enseguida. Nadie te debe nada. Si alguien te dice lo contrario solo será para obtener beneficios corporativos o individuales a costa de otros.

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17 comentarios to “La sociedad no te debe nada”

  1. ¿Es el anarcocapitalismo defensor de la libertad? ¿O es defensor de un mundo injusto?

    Si un anarcocapitalista amara la libertad de los demás, y con ello la suya propia, entonces jamás sería anarcocapitalista. No trataría de justificar lo injusto de un mundo donde el poder se asocia al tamaño del bolsillo. Mi libertad no me la tengo que ganar; mi libertad ya es mía. Si tú te crees que por tu trabajo vas a conseguir restringir mi libertad para ser más libre que yo, entonces creo que tienes un problema.

    Es mentira que nadie nos deba nada. Todos nos deben al menos el respeto de nuestra libertad. ¿Se nos respeta por igual la libertad a todos? Me consta que no.

    Para merecer llevar ese ‘anarco’ sin ir acompañado de un tono de ironía, os falta mucha lucha contra monopolíos, no sólo contra estados.
    La parte de ‘capitalista’ ya os viene como anillo al dedo.
    Porque, ¿qué fue antes, el monopolio o el estado? Pues deberías saber que en realidad son lo mismo; son la demostración de que en este mundo, la verdadera libertad sólo pertenece a quién más poder acumula, y así viene siendo desde los albores de la humanidad. Luchar contra unos y no contra otros no es luchar por la libertad; es luchar contra tus impuestos y poco más.

    Yo no soy un esclavo; lucho por mi vida, mi libertad y la de todos. Si tú estás de acuerdo con que la libertad de cada cuál se asocie a su trabajo; matizo, a su bolsillo, y no al hecho de ser persona, entonces llámate capitalista; llámate anarcocapitalista si quieres, pero no te llames luchador de la libertad.

    Salud y libertad.

  2. Cuando dices: “La crisis solo se debe, en última instancia, a un fenómeno monetario nacido de la creación de dinero barato por parte de los bancos centrales y gobiernos”, ¿lo dices por maldad o por ignorancia? Porque ningún gobierno emite ya moneda, sino que es una prerrogativa de los Bancos Centrales, que son de titularidad PRIVADA, no públicos. Además, luego otros bancos privados, crean más moneda a través del mecanismo de reserva fraccionaria, pues cada vez que conceden un préstamo, fabrican apuntes contables, que son dinero. Me cuesta crrer que no sepa esto un supuesto economista; y si lo sabes sólo nos queda una opción: mientes, al servicio de intereses privados, disfrazado de payaso “anarcocapitalista”. Eso no existe en España, aquí sólo existís los economistas analfaburros, al servicio de vuestro amo. Yihaaa…

    • Solo la FED tiene carácter privado, el resto de bancos centrales, no. Los Gobiernos actúan como lobby con los bancos centrales presionando a mantener tipos bajos. El dinero que “crean” los bancos comerciales se deben las contrapartidas en los bancos centrales, que en última instancia éstos crean con facilidades de liquidez, depósitos y tipos. El dinero es un monopolio de los bancos centrales en todos los sentidos.

    • De todos modos ignoras que el origen de la crisis está en la expansión artifical del crédito mediante la reducción (manipulación) de los tipos de interés por parte de los bancos centrales. Y así es como la base monetaria se ha ampliado provocando una auténtica inundación de liquidez en los mercados que han cuajado en la forma de burbujas inmobiliarias y endeudamiento generalizado.

  3. “Economistas analfaburros” escribe. Vaya si la ignorancia es atrevida. Mediante el mecanismo de la reserva fraccionaria la banca privada, y la pública, las cajas de ahorro, no “crean” moneda (que las acuñan los bancos centrales) -ni billetes, que en régimen de monopolio lo imprimen los bancos centrales- sino que crean dinero en forma de créditos. La reserva fraccionaria es un privilegio otorgado por el Estado a la “banca” y cuyo coeficiente de caja (actualmente en el 1% fijado por el BCE) lo establecen los bancos centrales. Los Bancos Centrales, incluida la Reserva Federal, que es una agencia oficial según sus propias presentaciones, son organismos gubernamentales de naturaleza pública. Incluido el BCE, que, grosso modo, es un sistema formado por los bancos centrales de cada estado miembro de la zona euro. El gobernador del Banco de España, por ejemplo, es nombrado por el Rey a propuesta del presidente del gobierno. Una cosa es la naturaleza jurídica, que son públicos, y otra muy distinta la supuesta independencia de los bancos centrales con respecto a los gobiernos. Que no se confunda.
    Es evidente que a algún perroflauta ha escuchado a Jesús Huerta de Soto disertar sobre la reserva fraccionaria y ha tomado sesgadamente el argumento para condenar exclusivamente las prácticas de lo que ellos consideran “banca privada”, que como se aprecia por el comentario que me precede, parece que es toda. En fin, que habéis descubierto la pólvora. ¡A nosotros, los “austriacos”, venírnos ahora con la novedad de la reserva fraccionaria!

    • Me refiero a Abajolatiranía, que es el que parece ignorar todo lo referente a las teorías del ciclo, no a D. Jorge, claro está. 🙂

  4. Ustedes se aprenden de carrerilla el catecismo que les da su secta austriaca, mientras ignoran la realidad.
    Al menos van reconociendo partes de lo que apuntábamos:
    1) La FED es privada, reconoce Jorge Valín -y también el BCE es privado, añado yo (y si no lo sabe, investigue);
    2) Gun, que debe tener problemas de comprensión lectora, me rebate afirmando lo mismo que afirmaba yo: que los bancos crean dinero de la nada mediante el mecanismo de reserva fraccionaria, cada vez que conceden un crédito.
    3) Pero además de lo dicho, aún hay más: las cajas de ahorro no son banca pública tampoco, sino banca privada (aunque, en su origen, declaraban que sin ánimo de lucro). Son y han sido propiedad de la banca privada y se ha usado a los políticos, corruptos inútiles sobornados, como chivos expiatorios de su hundimiento. Para que el Estado rescate a los bancos hundidos, con el dinero de los impuestos expoliados al pueblo.
    El sueño de los anarcoliberales y de los austriacos de que cada banco comercial emita su moneda ya existe de hecho y es causa de la crisis: La reserva fraccionaria…

    Confío en que, con un poco de estudio de la realidad, sin prejuicios ideológicos, puedan ustedes recuperar poco a poco la sensatez y abandonar el apellido ése de capitalistas que se ponen, quedándose en simples anarquistas. O bien quítense lo de anarquistas, y quédense en memos capitalistas. Porque las dos cosas a la vez, salvo disonancia cognitiva grave, no puede ser, es un señuelo que usa esa secta destructiva para hacer picar a incautos con ínfulas de rebeldes.

    Les recomiendo visitar acratas.net a menudo. Les ayudará a verlo más claro.

    • Claro, claro…pobres políticos y sindicatlistas indefensos y cándidos obligados a mangonear en las cajas de ahorro. Las que han tenido que ser rescatads. No lo olvides. Aquí el dinero del contribuyente se ha utilizado en su mayoría para nacionalizar y tapar los agujeros de los balances de las cajas de ahorro. Los bancos privados tienen barra libre en la ventanilla del BCE. Pero eso es harina de otro costal.

      ¿Pruebas de que el BCE es un banco privado?

      Eres tú el que te corriges utilizándo mi refutación. Lee tus comentarios y verás cómo lo sostenido en ambos tienen el mismo parecido que un huevo y una castaña. Por lo menos ha servido para que aprendas que sólo los bancos centrales pueden emitir papel moneda y que los bancos crean dinero mediante simples apuntes contables no “creando” moneda.

      Estoy de acuerdo: los impuestos son pura confiscación.

    • masabajotodavia febrero 25, 2013 a 22:37

      A partir de la afirmación: “el BCE es privado, añado yo, (y si no lo sabe, investigue)”, todo lo demás está “de más”.

      Un declaración de ignorancia de tal calibre, como soporte de argumentos se explica por si misma.

  5. La FED, en la práctica, es una agencia gubernamental pública más, aunque en teoría sea un banco cuyo accionariado sea privado. La Fed sigue en la práctica los objetivos que le marca el Tesoro Americano: osea Geithner, o sea Obama. A Bernanke lo nombró Bush Jr. Como dialéctica podemos entrar en un debate teórico acerca de su naturaleza pero en la práctica es evidente que se comporta como un apéndice gubernamental más. Pero vamos, que mejor que bancos centrales públicos o privados, mejor abolidos. Fuera la planificación centralizada de la economía. D. Jorge Valín la considera privada, pero Ron Paul o Paul Samuelson, por citar dos nombres teorícamente antagónicos, la consideran pública.

  6. De todos modos lo fundamental es que seamos libres para elegir el dinero queramos utilizar. Esto es, la desnacionalización del dinero. Que el dinero vuelva a ser seleccionado por los agentes económicos y se acaben las leyes de curso forzoso. Que sea una decisión libre el que se escoja entre banca libre con rerserva fraccionaria o con coeficiente del 100% o…

  7. Que después de narrar semejante sucesión de despropósitos derivados del intervencionismo estatal seas capaz de hablar de “beneficios legítimos” te retrata como ¿economista?
    Que ante tal apocalíptica situación no seas capaz de identificar otro responsable que los incapaces temporal o permanentemente te retrata como persona.
    Que creas no deberle a nadie como se deduce del texto demuestra lo desubicado que estás. No sabríamos ni matar a un pollo y nos creemos que podemos vivir sin el estorbo de los demás. Muy triste.

    • Es que los liberales no negamos la cooperación voluntaria con los demás en una sociedad basada en la propiedad privada y la división del trabajo sino que la propugnamos. Cooperación, no confiscación.

      Por cierto: The Fed, as the system is commonly called, is an independent governmental entity created by Congress in 1913 to serve as the central bank of the United States.

      h*tp://www.newyorkfed.org/aboutthefed/whatwedo.html

  8. La FED no es privada.

    La Reserva Federal es una entidad pública administrativa con funcionarios a su cargo por el gobierno de EE.UU. Lo único que tiene de privado es que sus sucursales regionales están gestionadas por todos los bancos comerciales de cada zona. Esa característica es única del banco central estadounidense (la FED). Ningún otro banco central occidental la tiene.

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