El lago de Banyoles ha de ser privatizado urgentemente

Banyoles es una población catalana situada en la provincia de Girona con una población que no llega  a los 20.000 habitantes. El lugar es conocido por dos cosas: su lago, y un negro disecado que fue expuesto hasta el año 2000. Es un lugar bonito, tranquilo y con un lago impresionante.

Este fin de semana he estado ahí y desafortunadamente he visto lo atroz que puede ser la intervención estatal, planificación central y las mal llamadas ayudas públicas que no son más que un foco de corrupción y caos ahí donde se destinan.

Hace no muchos años la gente podía bañarse en el lago libremente. La gente hacía pícnics y era un bonito lugar para pasear. Todo cambió cuando la intervención estatal introdujo sus garras en el lago. Ahora nadie se puede bañar excepto en unas horas señaladas del año. Los carteles advierten que el lago está vigilado contra los vándalos que se quieran bañar, cosa que es falsa porque no hay nadie. No hay acceso apenas al lago. Los miradores están pintados con graffitis de mal gusto, desgastados e incluso son un peligro debido a la mal cuidado que tienen (me apoyé en una barandilla y cayó al suelo incluso).  Está totalmente dejado.

Hace unos años el Proyecto LIFE de la Unión Europea (UE), junto a la administración, quiso dar un caracter ecológico al lago. El coste total del proyecto asciende a más de 1.000.000 de euros, cantidad suficiente como hacer un lago nuevo. Los gastos teóricos del desproporcionado gasto fueron desarrollar un entorno ecológico, desarrollo de herramientas jurídicas, el control sobre la gente y lo más horrible y fallido de todo, el establecimiento del pensamiento único, lavado de cerebro y estado policial sobre la población; o tal y como se dice hoy día “proyecto de concienciación”. Este último punto ha costado concretamente 101.411 euros. Que básicamente se resume en la impresión de panfletos.

¿Y cuáles han sido los resultados? Eliminación de las zonas de baño. Amplias zonas de agua estancada donde hay más mosquitos por metro cuadrado que en la jungla de Vietnam. Crecimiento desordenado de la vegetación que no recibe ningún cuidado dando una visión al lago de tercermundista. Incluso hay un servicio público, donde un lavabo de gasolinera abandonado parece una suit del Ritz a su lado, donde dice “hagan un uso responsable del uso del agua”. Al entrar en el aseo, la cisterna no paraba de sacar agua, lo que se debían perder cientos de litros la hora por ahí. Esto es lo que la UE y políticos de de la zona entienden por “uso sostenible” de la zona.

Incluso las rutas son caóticas y el disfrute del lago se aproxima a cero ya que la maleza no deja ver nada. Y lo comentado antes y muy preocupante, las barandillas se caen, lo que supone una irresponsabilidad por los daños personales que puede ocasionar algo así.

La razón de siempre para la intromisión estatal en el lago es que al ser un bien libre, podía quedar destrozado por la acción de la gente, paseante y turistas. En otras palabras, lo que Hardin llamó “La Tragedia de los Bienes Comunes”. La intervención política, sin embargo, no ha hecho más que acentuar ese problema, no solo dejando el lago como una especie de “basurero natural”, sino impidiendo al turista el disfrute de ese impresionante paisaje.

¿Y cuál es la solución a tal desastre? No estaría mal una auditoria seria para ver dónde se ha ido ese millón de euros. Porque invertidos en el lago, no está. Se tendrían que cortar cabezas por las responsabilidad política de haber destrozado lo que en antaño, era un espectacular lugar de disfrute. El segundo paso sería, de forma total, dejar entrar la iniciativa privada en el lago de la forma más urgente posible. Siguiendo la teoría de Hardin, usada por los políticos como excusa para nacionalizar el lago, tendrían que dejar que la gente se volviese a apropiar del lago, esto es: privatizarlo.

¿Y qué consecuencias tendría algo así? Rutas bien trazadas. Zonas de recreo con bares, parques para los niños y rutas guiadas donde alguien explicase a los turistas las curiosidades e historia del pueblo de Banyoles y su flamante lago. No solo ha de ser privatizado el entorno del lago, sino el lago mismo. La libre empresa crea cosas maravillosas. ¿Se imagina un precioso restaurante al aire libre en medio del lago, o paseos en barca, esquí acuático, y en definitiva un auténtico lugar de recreo y disfrute para la gente autóctona y visitantes foráneos? De golpe y porrazo cientos de empleos directos e indirectos se crearían. Se acabarían estos impuestos a los lugareños para proyectos inexistentes y para los extranjeros. ¿Es ético que un francés, un alemán, un italiano o un habitante de Sevilla que nunca ha venido, ni vendrá a Catalunya, esté obligado a desembolsar su dinero, no para arreglar el parque, sino para enriquecer a políticos y contratistas fantasma?

Banyoles se convertiría en una ciudad próspera con un fuerte comercio local que disfrutaría de la diversidad de la gente que viene de fuera, que atraería más inversiones y negocios y aumentaría el nivel de vida da la gente. Muy especialmente, la iniciativa privada es la mejor arma contra la corrupción estatal, ya sea local, nacional o de la UE. Los políticos no tendrían que gastar ni un céntimo en el pueblo ni lago. Las propias empresas lo harían. Tampoco sería necesario las campañas de lavado de cerebro estatal. Éstas son dignas de países de tiranos. Cuando algo es tuyo, lo cuidas y proteges sin necesidad de ninguna ley ni imperativo moral impuesta. Las zonas privadas son más seguras que la calle. Es más seguro el Corte Inglés que la calle. Las propias empresas cuidarían del medio ambiente, la limpieza de la zona y su conservación. Tampoco habrían millones de mosquitos ni amplias zonas de agua estancada que tantas enfermedades pueden traer.

Banyoles es un ejemplo claro de lo que significa la intervención estatal: corrupción, degeneración, pobreza, estado policial y latrocinio a gran escala. No solo roba el Estado a los lugareños, sino a todos los europeos. Independientemente de este desagradable espectáculo soviético, la visita al lago y la compañía fue memorable y muy especial. Demos una oportunidad a Banyoles. ¡Privatricémoslo todo! y apartemos para siempre la negra, podrida y corrupta mano de los políticos de algo que tendría que ser de la gente y no de unos gestores en la oligarquía.

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2 comentarios to “El lago de Banyoles ha de ser privatizado urgentemente”

  1. Tienes razon: En mi pais hay un ejemplo paralelo de gestión de dos lagos cercanos. La mas extensa llamada laguna azul es pública, con el tiempo ha ido degradando su entorno y aspecto; el mas pequeño lago lindo es propiedad privada, y es un ejemplo de lo que debería ser un espejo de agua con funcion turistica.

  2. juan antonio mayo 21, 2012 a 11:44

    Efectivamente, y más en este país, donde el choriceo y las corruptelas estan a la orden del día. Mariano, Artur Más y demás políticos-basura son el resultado de una sociedad muy idiotizada y bastante corrompida, que solo quiere pan y circo. Haría falta un gran cambio de mentalidad en la gente para que este país empiece a ser algo en el mundo. Una Thatcher durante varias decadas, o alguien con dos huevos, es lo que haría falta para que las cosas empiecen a marchar algo.

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