Cita del día: “Las hipotecas son la versión contemporánea de la esclavitud”

Esta brillante sentencia la ha soltado Ada Colau, cofundadora de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Barcelona. Colau, como muchos otros de su ideología colectivista pretenden deformar la lengua para ganar arribistas y seguidores más motivados por el pancartismo y corazón que por la razón. Es la fuerza que suelen tener los movimientos populistas que arrasan entre los dóciles borregos del país.

Igualar una hipoteca a la esclavitud es una falta de sensibilidad especial. Un negro africano raptado de su familia y pueblo para ser llevado, hace 200 ó 300 años, a Europa o América para ser obligado a trabajar contra su voluntad no es comparable a la situación de ningún hipotecado de este país. Porque oiga, todos aquellos que tienen hipoteca ahora la contrajeron voluntariamente. La crisis es dura, y es una desgracia para todos, sin duda; pero una hipoteca es un pacto privado, legal y lícito. Cuando las cosas iban bien nadie se quejó, y algo que era una oportunidad para poder vivir bajo un techo, de golpe, ¿se ha convertido en esclavitud?

Esclavitud es cuando trabajamos por decisión unilateral bajo la amenazada de una persona o colectivo contra nuestra voluntad perdiendo nuestro derecho a la liberad, vida y propiedad. La esclavitud implica extorsión, robo y violencia. Somos esclavos respecto al Estado, por ejemplo, cuando se queda la mitad de nuestro trabajo en forma dineraria sin nuestro consentimiento. El Estado nos dice: ‘o me das la mitad de lo que ganas, o robaré te más. Y si no te dejas robar, iré a tu casa para encerrarte. Y si en este proceso intentas defenderte de mis secuaces, te daré muerte por resistencia’. Previamente, yo, ni nadie hemos firmado un papel que diga que ‘quiero pagar impuestos’. Los impuestos del Estado son tan inmorales como el impuesto revolucionario de ETA. Ambos son lo mismo. La única diferencia es que al Gobierno no le gusta la competencia e ilegaliza el impuesto de ETA porque lo quiere todo para el.

Cuando una persona o grupo nos toma en esclavitud pasamos a ser su propiedad de forma unilateral. Dejamos de hombre libres paras ser útiles. No tenemos ningún derecho. Un contrato, sin embargo, no nos priva de nuestros derechos inherentes como individuos (vida, propiedad y libertad). Un contrato no es una agresión. Los bancos no hipotecan a la gente al nacer o cuando a éstos les viene en gana como hace el Gobierno o los terratenientes de la era esclavista.

Es triste que la gente caiga en lemas pancartistas de este tipo e incluso se los lleguen a creer. El movimiento colectivista, especialmente el socialismo, ha perdido toda raíz racional, si es que jamás la tuvo. Ahora ser socialista es gratis. No requiere de intelecto, ni de lógica ni de sentido común, sino de cualquiera que pueda hacer un argumento populista por más irracional que sea.

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