¿Qué es la devaluación fiscal del Gobierno?

Nos lo cuenta Cárpatos:

“Con el desastre económico que tenemos encima, si no estuviéramos con la camisa de fuerza de este error histórico que fue el euro, que nos ha dejado atrapados a todos, sin ningún género de duda, ya habríamos puesto en marcha una devaluación de la peseta. Pero no podemos hacerlo. Ni tampoco es viable volver a ella.

Así solo queda esta vía, que los economistas llaman una devaluación fiscal. El mecanismo es algo difícil de entender por lo que voy a intentar definirlo muy breve y sencillo.

El gobierno subirá el IVA y a la vez bajará cotizaciones sociales a las empresas.

Con esto se contrae la demanda, se importa menos (además en las importaciones se pagará un IVA más alto), pero por otro lado las empresas exportadoras, se encuentran con una mano de obra más barata, porque tienen que pagar menos cotizaciones sociales, y que el IVA no les afecta pues se lo reembolsan. Con lo cual la empresa exportadora, gana en competitividad, exporta en mejores condiciones, crea a la larga empleo.

En suma se crea un entorno, mucho más competitivo para las exportadoras y penalizador para las importadoras, y tiene similares efectos macro que la devaluación de la moneda, que al final consigue lo mismo, que sea mucho más fácil exportar y mucho más caro importar.

Esto es más o menos lo que anunció el gobierno. E insisto, que es muy de la escuela alemana, y seguro que la doctora Nein [Merkel] lo habrá visto con buenos ojos. Sería por tanto un error, ver sólo la subida aislada de IVA, no se trata sólo de eso sino de con las otras medidas, conseguir esa devaluación fiscal, única salida que queda en ese campo, aparte de salir del euro”.

No es la primera vez que se usa algo así. Hago un análisis rápido. Sí que el autor tiene razón al afirmar que la idiosincrasia de la medida puede gustar a Alemania/Europa. Es una alternativa dentro de la ortodoxia. No representa ningún cambio sustancial en la forma de dirigir la economía. Los problemas de esta medida son evidentes. Es una forma de crear una economía de guerra o de proteccionismo encubierto, algo que en un mundo tan globalizado no parece muy bueno para el consumidor. Y esta es la segunda parte, los costes son traspasados al ciudadano.

Desde el punto del empelo, la medida también está muy limitada ya que España necesita algo más que un pequeño rebaje en la seguridad social. Es más, las empresas no están para contratar a nadie ahora por barato que resulte, por lo que desde el punto de vista de generar empleo, poca cosa se hará. Adicionalmente, falta añadir otra punto, y es la fuerte cultura que hay en el país de la economía sumergida. Con este soso estímulo no la van a reducir el desempleo. El 80% del tejido productivo del país son PYMEs y dentro de aquí microempresas que seguirán trabajando en negro. Dentro del mercado nacional, la competitividad puede reducirse aún más al estar las empresas más apretadas por lo que los cierres empresariales en un país servicios como es España, es bastante evidente.

Entre ganadores y perdedores, ganan de forma notable las grandes empresas y pierde el consumidor final y todos aquellos con rentas fijas como pensionistas, desempleados…

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