Huelga General. Gobierno y Sindicatos en el mal camino

Los sindicatos han convocado una huelga general para el 29 de marzo. Sus argumentos son la misma retórica caduca de siempre, como que quieren acabar con los derechos de los ‘trabajadores’ (no es que se puedan adscribir los sindicalistas a este término), que la reforma laboral es injusta… Desde el momento que un sindicalista es parte de la élite y el Poder con un sueldo que multiplica por diez el de cualquier trabajador medio, estas razones no pueden ser muy creíbles. De hecho, la razón principal de la huelga es que los sindicatos pierden fuerza en la negociación colectiva con el nuevo código a la vez que usan la huelga como un arma propagandística que les puede dar simpatía entre los sectores más izquierdistas.

Viendo la fama de los sindicatos en estos últimos años, mucho me temo que esta huelga solo va a hacer que reforzar las medidas del Gobierno. Una parte importante de la clase media se distancia cada vez más de este colectivo que no da soluciones reales a los problemas de la gente de la calle. Sindicalista se ha vuelto sinónimo de plutócrata y privilegiado. Algo curioso en un colectivo que se dedica a luchar contra ese tipo de élite. Y es que, desde el momento que le dan un sillón, subvenciones y alto sueldo a un ‘inconformista’, se acaba volviendo parte del sistema.

No es más lamentable la imagen del Estado. Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, con una soberbia insuperable ha afirmado que: ‘la huelga general no es la solución’. ¿Y es que lo son sus medidas? Radicalmente, no. La reforma beneficia básicamente a las grandes empresas, no a las pequeñas, que suponen el 80% del tejido productivo del país. El Gobierno se obsesionan en facilitar el despido cuando la prioridad número uno tendría que ser facilitar la contratación, creación de empresarios y fomento del ahorro. Facilitar el despido en un momento que todas las empresas quieren reducir costes, no parece que vaya a ser la medida más acertada, más aún si se toma esta como principal pilar.

¿Y qué hace el Gobierno para fomentar el empleo? Nada. Desafortunadamente, hay tendencia a creer que la producción de un país se levanta por medio de la subvención y el crédito. Pues esa es su principal tumba. No solo del tejido productivo, sino también del ciudadano. Un país se levanta con ahorro, esfuerzo y responsabilidad individual, esto es, Libertad Económica y Social. Ambas son necesarias. Las leyes que castigan la libertad social acaban levantando barreras para los comercios que quieren explotar un sector. Es el caso de los medios de comunicación. ¿Por qué se han de pagar pleitesías al Gobierno para hacer un canal de televisión? Eso no es más que una forma de censura para que solo los grupos ligados al Poder puedan informar ¿Por qué ha de prohibir un dictador de la producción fumar en los bares?

Esto es la democracia: la lucha de todos contra todos para la supervivencia de una élite. Mientras tanto, el pagador de impuestos lo sufraga todo en nombre del bien común. Término que solo significa robo y avaricia desmedida del Estado. No hay solución política a la mala situación del ciudadano medio. El Estado no es un superhéroe, y esperar soluciones de él, es como esperarlas de Superman. Cada uno se hará su futuro según sus méritos y no pretendiendo esclavizar a los ‘empresarios’ o ‘trabajadores’ dando más derechos a unos respecto a los otros.

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