Y los conservadores se volvieron a aliar con el Estado Policial

En los sucesos de Valencia, o se está contra los manifestantes, o se está contra la policía. Parece que no hay mucha diversidad de opiniones al respecto. Esto ya demuestra cómo es la sociedad dónde nos ha tocado vivir. Las formas parecen más importantes que el fondo de las ideas. Hoy cuatro personas diferentes me han dado cuatro versiones dispares de por qué se están manifestando los estudiantes. Eso sí, sobre el choque entre policía y manifestantes, todos sabían indicarme algún vídeo de YouTube. No vivimos en un mundo dominado por las ideas, sino por lo más superfluo de los acontecimientos.

Ayer escribí una nota criticando al jefe de policía y la actuación de sus chicos contra los manifestantes. Automáticamente, mucha gente dio por sentado que estaba a favor de los manifestantes. Personas que se consideran liberales parecían ignorar la brutalidad de las fuerzas del Estado. La violencia gratuita que hemos visto de la policía no tiene disculpa. Sin embargo, muchos confunden la represión social, esto es, el estado policial, con la seguridad. El problema de la policía es que no la pagamos nosotros directamente. Sí que se paga con nuestro dinero, pero “el jefe”, son los políticos, no nosotros. El origen de la policía en todo el mundo siempre ha sido el mismo: someter a la población al Poder.

Michael Gilson de Lemos nos explica de forma magnífica el origen de la policía en el Reino Unido con el artículo “El crimen que dio origen a la policía“. Pero no nos hemos de ir a Inglaterra para conocer las raíces de la policía. Una de los primeros cuerpos policiales organizados que surgieron en Europa fue en España. En realidad ya había existido en el pasado otros cuerpos parecidos a la policía (hasta los griegos la habían tenido), pero no estaban muy bien organizados y solían ser privados.

Isabel II reunió La Santa Hermandad con el objetivo combatir “el robo y las guerras”. La organización fue fruto de la reunión de diferentes hermandades del reino en una sola. Luego, hacia el S. XVI, mutaría otra vez para hacerse más grande a medida que España se reconfiguraba.  Los reinos de la prematura España se volvieron un imperio. Y un imperio, y Estado Nación, necesita de una fuerza coactiva centralizada para mantener el Poder, esto es, el chollo del chiringuito que alimenta a los oligarcas. La Santa Hermandad en realidad solo tenía por fin fortalecer de la autoridad real (el Poder) y el mantenimiento de la justicia discrecional del propio Poder. Policía y Estado policial son parejos. No hay diferencia en la actualidad, y nunca lo ha habido.

Tal vez recuerden este verano los albortos que se montaron en Reino Unido. En esa época escribí un artículo en el Instituto Juan de Mariana llamado “Los enemigos de los ciudadanos ingleses: Saqueadores, Gobierno y Policía“. La policía no solo no hizo nada para defender a los ciudadanos, sino que impidió que los ciudadanos se defendieran. Los ingleses se tuvieron que enfrentar a dos tipos de criminales, los pequeños y esporádicos privados, junto a los armados y organizados del Estado.

De hecho, el día a día de la policía, no es proteger al ciudadano, sino fiscalizarlo. Ya sea en los aeropuertos, en las carreteras, en la ciudad, en su coche, en su propiedad… Controlar al ciudadano medio lleva casi todo el tiempo de la policía. En última instancia, cuando un ciudadano no acepta los absurdos límites de la libertad que impone el Estado, manda a sus sicarios para escarmentarlo, multarle o llevarlo entre rejas. Los crimines, robos y abusos de ciudadanos contra ciudadanos son una anécdota en el trabajo policial.

Los padres fundadores de Estados Unidos vieron en el monopolio de la seguridad una amenaza para la libertad de las personas. Organizaciones como el FBI, la DEA, la ATF… son profundamente anticonstitucionales. Washington, Jefferson, Madison… se habrían horrorizado de tales cuerpos mafiosos centralizados. De hecho, el único político constitucionalista de Estados Unidos (Liberal), Ron Paul, apostó por eliminar cualquier cuerpo de seguridad federal, el FBI y la CIA entre ellos. Y como es de esperar, el FBI le llamó extremista. ¡¿Jefferson no lo era entonces?! (Desafortunadamente el tiempo ha empujado al congresista hacia el establishment y socialismo y ahora se quiere desvincular de alguna forma de lo que antes pensaba. Sin sorpresas, no es más que un politicucho más).

Y todo esto nos lleva otra vez a los sucesos de Valencia. Si alguien dice que la policía no estaba legitimada para aporrear a inocentes en la calle, la respuesta conservadora habitual es “y tú más”. Esto es, “¡ah, la policía pega, pero es que quieren quemar Valencia los manifestantes!”. La estrategia del “y tú más”, es lo que llamamos en lógica, la falacia del tu quoque. Esto es, que alguien diga que quiere quemar Valencia, a su perro, a los yankis, a los judíos, musulmanes o una caja de zapatos; no significa por si mismo que la policía no sepa mantener la paz.

Aquí los conservadores, una vez más, se quitan la careta para mostrar lo que son: simples partidarios del Estado Omnipotente. Cayendo en la falacia del Nirvana, y tan ilusos como suelen ser, creen que el monopolio de la seguridad es tan superior moralmente que en la realidad solo se traduce en la imposición de la justicia por su evidencia. Evidencia que no la encontramos ni en el mundo empírico, ni en el mundo deductivo. Desde el momento que el Estado es el jefe de la policía, los políticos la usarán para satisfacer sus antojos e intereses corporativistas e individuales. Conservadores del mundo: pegar a chichas, viejas, jóvenes y periodistas, no es propio de un mundo civilizado. Probablemente, a los conservadores les satisface emocional (o sexualmente) que un tipo de 90 Kg. uniformado y armado pegue a una chica despeinada, aka, perroflauta. Esto es, a los conservadores no les gusta el estilo de vida perrofláutico, luego, que los maten a palos. Los conservadores no están hechos para un mundo civilizado.

Y es que el problema de las manifestaciones es otro que el gran fallo de la democracia y el socialismo. Es un problema de propiedad privada, o más bien, de falta de ella. Si la calle es de todos, significa que no es de nadie. Por tanto, cada uno la puede usar a su antojo. Hay muchos lugares donde se han privatizado las calles y una de sus primeras consecuencias ha sido el aumento de la seguridad. Mientras esto no ocurra, el problema de policías–manifestantes–y–calles es insoluble. Otra solución sería hacer un “manifestódromo”, pero el problema no desaparecería. La gente seguiría saliendo a la calle. A la máxima de tu libertad termina donde empieza la mía, es imposible de cumplir gracias a la falta de propiedad privada y alza de la democracia. La democracia vuelve problemas que se cerrarían mediante el pacto, en insolubles.

A todo esto, fijémonos en qué se ha traducido la acción policial. En nuestra sociedad pueril hay un lema que nunca falla: el primero que aplica la violencia, pierde. La violencia policial solo ha hecho que agravar las manifestaciones y han dado gasolina a los manifestantes. Acabarán desapareciendo porque no tienen propuestas ni ideas, pero a corto plazo, las fuerzas de seguridad y el orden, solo han sembrado el caos y la discordia. En realidad da igual, porque su fin no es imponer la paz, sino mantener el Poder. Por esta razón, el Gobierno parece aprobar la actuación policial. Y si la condenan, solo cogerán a algún chivo expiatorio, le culparán y todo seguirá igual.

La policía es ilegítima. Nació del crimen y sigue igual. Desde el momento que alguien tiene más derechos que nosotros, es que ya no somos iguales. Hay un grupo minoritario que domina a otro aborregado, indefenso y sumiso. La policía tiene el monopolio de llevar armas y hacer arrestos. ¿Y por qué nosotros no? En Reino Unido, hasta hace poco, era legal algo así (Blair lo desmontó). En Estados Unidos cualquier persona puede efectuar un arresto ciudadano sin acabar en la cárcel. Esa era una de las ideas de los padres fundadores de los Estados Unidos. Cada ciudadano es un policía que defiende la comunidad si lo considera oportuno. A los conservadores no les gusta esta libertad. La única libertad que entienden ellos es que la patronal tenga más fuerza que los sindicatos, y para ellos eso es ser liberal. Pero la libertad individual es algo mucho más amplio. Una sociedad liberal y civilizada ha de empezar con la abolición total de la policía y una sociedad basada en la triada de: vida, libertad y propiedad. El Estado y las fuerzas de seguridad suyas, son su principal amenaza.

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11 comentarios para “Y los conservadores se volvieron a aliar con el Estado Policial”

  1. Hombre, los manifestantes claramente violan la propiedad (comunal) del resto de los ciudadanos al ocupar la calle fuera de la ley que regula el uso de dicha propiedad. No tiene derecho a iniciar una agresión contra el resto de ciudadanos que quieran ejercer su derecho de propiedad (comunal) a pasar por dicha calle que ellos han cortado. No tienen derecho a quemar los contenedores de basura que son propiedad de los ciudadanos. No tienen derecho a realizar unos desperfectos en unos bienes que el resto de co-propietarios de dichos bienes van a tener que pagar. Claramente han atentado contra la libertad y la propiedad de otras personas que no habían iniciado ninguna agresión contra ellos. Por eso no son inocentes. Por eso no puedo estar con ellos. Eso no quiere decir que esté con la policía. Pero con los manifestantes violentos NO LO ESTOY.

  2. Puede que la policía como instrumento del estado sea criticable, pero podrías esperar a un caso en la que la actuación policial sea un abuso, como lo que cuentas de Inglaterra. Porque lo que es en este caso la policía ha actuado en favor de los ciudadanos.

    El papel de la policía como defensora de los derechos del ciudadano es, sin duda, subsidiario, pero no inexistente.

    Ya te digo, espera a que tengas mejor punto de palanca que este, en el que los que más tonterías y embustes están diciendo son los más antiliberales de todo el espectro político.

  3. En inglaterra a la policia se le dio orden expresa de contenerse.

    Por que hay quien se hecha las manos a la cabeza cuando el estado ejerce el unico monopolio para el que esta legitimizado, que es el uso de la violencia en caso de problemas de orden publico.

    Ojala que me equivoque, pero no vas a tardar en ver pasar lo mismo en Espania.

    Civil unrest in 5…4…3…2…1…

    En cuanto pasen las elecciones Andaluzas y comience de verdad el recorte.

  4. No sé si los conservadores se han aliado con Paquita la del barrio o con Pepe el de la porra, pero sí que se aprecia claramente que Valín es a racionalidad lo mismo que Elentir a liberalismo: para hacer valer ‘mis derechos’, que jodan a otros los suyos.
    Preciosos ambos actores que añadir al miserable escenario de esa cosa llamada España.

  5. ante todo libertad… para cortar el tráfico, para insultar, provocar, quemar contenedores…

    • Pues no, para eso no. Pero, como es habitual, yo no he visto todavía ningún vídeo o prueba de la presunta quema de contenedores, o de ese “plus de agresividad”, que decía el otro.

      Y en cualquier caso, si alguien cometió delito u otro tipo de infracción, que se le identifique, detenga y denuncie, según proceda; que se haga incluso una carga legal contra toda una muchedumbre, si resulta ser el mal menor.

      Pero en ningún caso están justificadas determinadas acciones de determinados agentes que se asemejan mucho más a juicio sumario y ejecución de castigo físico. No corresponden a la policía, afortunadamente, estas competencias.

      Por cierto, sobre esta cuestión me gusta mucho la opinión oficial del P-Lib, cuya lectura recomiendo; es de lo más ecuánime que he leído:

      http://www.p-lib.es/derechos-y-libertades/incidentes-valencia/

  6. Por cierto, leo en Escolar.net, al hilo de este asunto:

    El viernes pasado, el Gobierno de Rajoy dejó clara cuál es su postura ante los abusos policiales: firmó un indulto para cinco mossos de escuadra condenados en firme por el Tribunal Supremo por torturas, lesiones, maltrato y detención ilegal. Según la sentencia, los mossos propinaron una paliza “con reiterados golpes y puñetazos” a un ciudadano falsamente acusado de un robo. Le pisaron la cabeza contra el asfalto. Le introdujeron el cañón de una pistola en la boca. Le dijeron: “Si la juez te suelta, te podemos matar; no serás el primero”. Fueron condenados a cárcel e inhabilitados, pero ni una cosa ni la otra sucederá. El indulto no sólo implica que se libren de la cárcel: también volverán a vestir el uniforme.

    http://www.escolar.net/MT/archives/2012/02/los-complices-de-los-abusos-policiales.html

  7. Aitor González febrero 22, 2012 a 11:41

    Me parece una falacia increible justificar la actuación policial, para defender el uso de la propiedad comun, en este caso, la calle y sus elementos. Me parece desproporcionado. Quiero decir, que por que la gente proteste por la perdida de derechos, derechos que desembocan en una pérdida de dignidad, en este caso, el problema de la calefacción en consecuencia al recorte de los presupuestos en educación, que es algo que si te quitan, se volvera irremplazable, te lleva a que te abran la cabeza en dos, por cortar una calle un tiempo, me parece desproporcionado. Ni que este grupo de manifestantes estuvieran quemando contenedores, rompiendo escaparates, tirando abajo farolas… ¿Y que si lo hicieran? Son bienes materiales que se pueden reemplazar facilmente. Pero un derecho que se pierde es un derecho que dificilmente se va a recuperar. No digo que lo justifique, porque nunca hace falta llegar a esos extremos para que te escuchen.

    Esa actuación policial es injustificable. Aqui en Barcelona ya lo tuvimos con las cargas para desalojar Plaza Cataluña, y aqui ya sabemos de que va el tema con la policia y los mossos, y ya se llevaron su barapalo mediático. Yo estoy estudiando cerca de la calle Urgel, y donde estudio, la semana pasada se combocó entre alumnado y estudiantes realizar un corte de esa misma calle, para protestar en forma de réplica a las protestas que habían en la puerta del Ayuntamiento de Barcelona en Plaza San Jaime. Yo estube alli, duro poco por que no vino mucha gente, pero cuando vino la policia, no nos echó de alli a porrazos. Preguntaron al profesorado que cuanto tiempo pensaban estar, y iban a desviar el tráfico por otro sitio. No se si aquello era una manifestación autorizada, pero diría que no.

    Las cosas se pueden hacer de muchas maneras, se puede asegurar el uso de la propiedad comun a todo el mundo, sin tener que abrir cabezas a porrazos.

  8. meandmycircunstanes febrero 22, 2012 a 19:07

    Lo que no entiendo es porque no se manifestaron el dia que se decidio que nuestra juventud debia ser analfabeta.
    Oyendoles,se confirma que eso no les afecta lo mas minimo.

  9. Datos, Datos.

    17 heridos: 11 policías. Una señora a la que golpeo una botella en la cabeza, arrojada por los manifestantes.

    43 detenidos: 8 menores de edad.

    Es que los polis son mu malos.

    Un saludo

  10. Wiktor Kierowski febrero 23, 2012 a 12:33

    No me entra en la cabeza que haya personas supuestamente “racionales” y “liberales” que justifiquen la actuación policial contra los adolescentes que se manifestaban en Valencia. ¿Nadie ve la obvia desproporción en todos los sentidos, o es que algunos no quieren verla? Pongámonos incluso en el peor de los escenarios: supongamos que todos, absolutamente todos los adolescentes que se manifestaban fueran violentos rompe-escaparates y quema-contenedores, incluso, para calmar las conciencias de algunos, digamos que todos eran peligrosos comunistas en estado embrionario. Bien, ¿justifica eso que los antidisturbios carguen dando palos contra todo lo que se encuentran en su camino, fotógrafos incluidos, que lancen a dos chicas contra un coche? Por favor, respóndanme sinceramente. ¿Es ése el comportamiento esperable de un cuerpo de seguridad en un estado civilizado? Ah, es que los fotógrafos los dejan siempre en muy mal lugar, oh, es que las chicas los insultan… Váyanse a la m****, hombre. Si eso es todo lo que son capaces de hacer estos guardianes de la seguridad, vamos listos. Casualmente, en las imágenes de las cargas policiales pocas veces (por no decir ninguna) se ve a agentes deteniendo a punkies con cadenas y cócteles molotov, no, más bien siempre se los ve apaleando a periodistas, jóvenes desarmados, quinceañeras, o, como se ha visto recientemente en Valencia, reduciendo entre siete policías a un chaval que no tendría más de 14 años: el colmo de la vergüenza. Y es que la cosa está más que clara, salvo para los ciegos: estos perros guardianes del Estado no están para protegernos, sino únicamente para cumplir las órdenes de sus amos, por eso cumplen con su función de la forma más mezquina posible: descargando su tensión y su mala leche contra los más débiles e indefensos. No sea que en otro caso alguien responda a su violencia con violencia.

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