Sanidad: el Estado del Bienestar es un sistema soviético

La Vanguardia trae un interesante artículo sobre cómo está degenerando la sanidad en Grecia. Según su visión, sin embargo, no se debe a un sistema obsoleto, sino a los recortes. Los recortes solo han sido el catalizador de algo que no funciona ni puede funcionar nunca. Según el rotativo catalán:

“Una visita al mayor centro de salud de Atenas evidencia el colapso de la sanidad, tras recortes de un 40% del gasto”

“El gobierno de Giorgos Papandreu anunció a bombo y platillo en el 2010 una lucha sin tregua contra la cultura de fakelaki, a la vez que puso en marcha una serie de draconianos recortes a la sanidad publica, parte del plan de ajustes exigido por las potencias europeas”.

¿Cuál es, entonces, la prioridad de los pacientes de renta baja en este hospital, en medio de un distrito de Atenas de enormes problemas de paro y pobreza? Pacientes que esperan cinco o seis horas a ver a un médico y pagan entre 80 y 100 euros por una prueba de sangre y orina. La prioridad ‘es sobrevivir’ dice Kosmopoulou.

“‘En este hospital hay médicos que aceptan sobres”, dice Olga Kosmopoulou'”

En el 2003 escribí un ensayo sobre la inevitable ineficiencia de la sanidad estatal (Hacia una Sanidad Libre y Eficiente). El principal problema no son los recortes, ni la mala gestión, pasotismo de los médicos ni irresponsablidad del Gobierno o doctrinas de la UE, sino lo que Mises acuño como La Imposibilidad del Cálculo Económico Socialista (aquí su publicación original). Así lo describí en el ensayo mencionado:

“El estado, por el carácter de su propia estructura, siempre actúa de forma irreal no obedeciendo las decisiones del mercado ni sociedad, sino que sistemáticamente se enfrenta a las dos. Primeramente centraliza las decisiones de millones de personas (sociedad) en una sola (presidente o ministro) o conjunto de tecnócratas (comité o ministerio). Este comité de técnicos no puede acaparar la información de una sociedad cambiante y compleja; dicho de otra forma, los tecnócratas no pueden reproducir tales decisiones sociales de una forma ajustada a la sociedad.

Agreguemos algo más y que es el punto crucial desde el punto de vista económico. Cuando el estado interviene en el campo de la producción, la economía literalmente desaparece. Pero, ¿por qué?

Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek, aunque por dos caminos diferentes, nos respondieron porqué donde existe intromisión estatal el colapso económico es inevitable. También lo podemos llamar la ‘imposibilidad del cálculo económico socialista’. La teoría tuvo incluso, después de la caída del bloque soviético, la aprobación de algunos economistas marxistas (Robert L. Heilbroner).

El estado es incapaz de medir las decisiones marginales de los individuos. El hombre siempre toma decisiones marginales, es decir, “en el límite”. Los actos de las personas no se basan en los precios o en un plan inamovible, sino que el individuo siempre desecha la peor de sus opciones para tomar la mejor solución según los recursos de los que dispone. El individuo tiene una escala de valores que rearma cada vez que se le presenta una nueva elección y que ejecuta mediante la acción. En este entorno el individuo asigna mayor valor a lo que más urgentemente necesita y cuando se decide a actuar, marca el precio.

Aplicándolo a la sanidad; el individuo cuando decide cuánta sanidad ha de tomar lo hace en su caso particular. No valora toda la sanidad del mundo, sino que calibra su “sanidad marginal” por decirlo de alguna forma, es decir, valora su utilidad concreta y los recursos presentes o que cree que tendrá en un futuro cercano. Por el contrario, el estado no toma esta “sanidad marginal”, sino que directamente se plantea la “sanidad total” en un conjunto de agregados. Ese es el principio de la imposibilidad del cálculo económico y del inevitable colapso del sector.

¿Qué lugar ocupa la sanidad (marginal) hoy día en la escala de valores del individuo? Una muy lejana o inexistente ya que la sanidad es gratuita para él —en realidad no lo es, paga un precio muy alto. Eso no significa que el individuo no valore su salud, todo lo contrario, lo que no valora es la escasez de sanidad que el estado ofrece de forma ilimitada y gratuita. Siendo la sanidad gratis, ésta no tiene valor alguno en la escala de prioridades del individuo, por lo tanto, ese lugar es sustituido por otros bienes económicos. En este proceso, la economía en el sector de la salud, o lo que es lo mismo el cálculo económico, ha desaparecido.

El estado, al no poder saber las valoraciones del conjunto de individuos, ha de recurrir a la expresión última del mercado para el cálculo, el precio. Pero éste jamás puede determinar el futuro per se. A diferencia de las decisiones descentralizadas y ordinales del individuo, el estado (o el tecnócrata) intenta medir los costes a través de los precios, es decir, desde un punto de vista centralizado y cardinal.

Intentar “perder menos”, o “ganar” mediante el examen único del precio, olvidando las valoraciones subjetivas, jamás puede llevar a su fin primero; en este sentido el proceso de saneamiento económico del estado siempre será inútil”. Leer texto completo>>

Es decir, los recortes no van a servir de nada. Privatizar la gestión tampoco va a servir de nada. La única forma de convertir el sistema sanitario en eficiente es desvinculándolo del todo del Estado. De forma radical. Lo que ahora ocurre en Grecia también pasó en la Unión Soviética. Los médicos funcionarios solo atendían a sus clientes bajo el requisito previo de dinero, mercancías o favores. El Estado del Bienestar se basa en los mismos cimientos que el comunismo. Probablemente acabemos viendo lo mismo en España con otros factores añadidos. No sólo tendremos que pagar impuestos y al médico, se generará una economía sumergida médica (como en Grecia ahora) pero para llegar a clases más pudientes. Consultas ilegales en pisos, operaciones de bajo calibre en quirófanos-piso clandestinos… Algo muy similar a lo que ya ocurre con las operaciones de cirugía estética no reconocidas por el Gobierno.

El co-pago, que no es más que un re-pago tampoco va a solucionar nada de forma contundente, simplemente prolongará el problema. No solo a  la justicia afecta la Imposibilidad del Cálculo Económico Socialista a la sanidad del Estado. Afecta a todo. No es de extrañar que jueces y letrados reclaman una tasa disuasoria en los juicios. También lo advertí hace un par de años. La única justicia que puede funcionar es la totalmente privada creando diversidad de precios y métodos. Aquí un extracto de la nota que escribí:

“La tercera y última razón por la que el Gobierno jamás arreglará la justicia, es la que en economía austriaca llamamos ‘teoría de la imposibilidad del cálculo económico socialista’. Un órgano económico director, como el Estado, no tiene la suficiente información como igualar la oferta con la demanda por la sencilla razón que desconoce las inquietudes de la demanda. Al no existir competencia ni precios de mercado, no hay referencias ni luchas entre empresas en las que unas ofrezcan más servicios, agilidad o mejores precios que su competidor. El único oferente está económicamente ciego. De hecho, el oferente se rige por sus necesidades y no por las necesidades de la demanda. Simplemente ignora al cliente. Esa fue la razón por la que cayó la Unión Soviética. En la URSS el precio de las materias primas eran dictadas por un comité. Como no tenían ni idea de a qué precio ponerlas, por las mañanas el camarada de turno se leía el Wall Street Journal y asignaba un precio similar al hierro, níquel, acero, etc.”.

Los políticos no parece que vayan a ver la realidad. De hecho, no está ni en sus manos cambiarlo. La economía es una ciencia, no un zafio juego político. A igual que la física, la química o cualquier otra ciencia, las leyes económicas siempre se acaban imponiendo. Considerar a un político un experto económico por regalar la educación, la sanidad o la justicia, es tan disparatado como darle un Premio Nobel de Física a un mago por hacer levitar a una persona. El futuro nos exige más responsabilidad individual y menos Gobierno. Quiera este último o no. Nuestras vidas están abocadas “a pasar” del Gobierno y sus absurdos sistemas del bienestar y promesas.

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4 comentarios para “Sanidad: el Estado del Bienestar es un sistema soviético”

  1. ¿ y como encajar la protección de menores de su propio entrono familiar en este sistema individualista?, ¿como evitar el abuso de posición dominante entre por ejemplo : “Nectar” (seguros de salud) y un asegurado?. ¿Como evitar engaños en contratos que además tienen clausulas de obligada permanencia entre grandes corporaciones y clientes que no tienen conocimientos jurídicos extensos?. ¿ Como cuantificar y obligar a reparaciones a particulares o al conjunto de la sociedad por daños ocasionados al medio ambiente por grandes corporaciones?. Es la pregunta que siempre me hago, los límites del liberalismo.
    De la misma manera que el socialismo no sabe cuantificar la necesidad de los individuos y su aproximación a dicha respuesta es enormemente gravosa en términos económicos, de libertad y corrupción, el liberalismo ortodoxo no contesta a la misma pregunta desde el lado opuesto. Y como el punto intermedio no existe pues siempre supone dar poderes excesivos a políticos y burócratas fácilmente corruptibles o enorme ventaja a grandes corporaciones también corruptibles. ambas por el peor de los defectos los hombres, la codicia tramposa.
    Habrá que esmerarse más y buscar soluciones sencillas y que puedan ser llevadas a la practica.
    Aunque; ¡Mejor se lo pedimos a papa nöel!.
    Saludos a todos, 😄 como me enrollo.

  2. Legislando de manera adecuada.

    Por ejemplo ¿a qué te refieres cuando dices “la protección de menores de su propio entrono familiar”? Porque el principal problema reside en definir qué se puede y que no se puede entrometer uno en el cómo una familia gestiona “su propio entorno familiar”

    La posición dominante de una aseguradora, en un mercado libre, se produce gracias a que sea la más solicitada por los clientes. De todas formas habría que matizar a qué te refieres.

    Los contratos con permanencia…. Si se explican claramente las condiciones, tu eres libre de firmarlos o no.

    Y en cuanto a los daños causados… fácil. El que rompe paga. Eso si, se pueden obligar a determinadas empresas a suscribir seguros que cubran los riesgos de su actividad, si es que es cuantificable sin tener experiencias de los daños. Pero más allá…. Habría que especificar igualmente a qué te refieres.

    Por cierto. No soy Jorge Valin. Que el es anarco.

  3. Más bien interesa defender algo así, pero cualquier tipo de gestión encaminada a cubrir, desde la solidaridad presupuestaria, las necesidades ciudadanas, tiene más derecho de existencia que ese supuesto equilibrio entre oferta y demanda bajo el manto privado, que únicamente lleva al interés de enriquecimiento y de eficiencia para ahorrar costes en áreas y sectores que no pueden estar al arbitrio de la especulación.

    http://casaquerida.com/2011/12/07/las-vallas-electorales-que-no-cesan/

  4. Tinejo… lo que el articulista dice no es que tal cosa que tu proclamas no tenga derecho a existir… la cuestión es si puede existir. Y no. No puede.

    La cuestión es tan simple como que la solidaridad impuesta acaba provocando monstruos. Si los médicos y las enfermeras no les importaran el beneficio y el enriquecimiento personal, o el ganar más o ganar menos, en el momento en el que la solidaridad presupuestaria no diera para más no debería importarles bajarse el sueldo para poder segur así haciendo realidad la satisfacción de las necesidades ciudadanos y no dejarlo al albur del manto privado. Los profesionales de lo público haciendo sacrificios claros por mantener “lo público”

    ¿Cómo es que ante un ajuste de sueldos a la realidad menguante del déficit presupuestario, de la deuda descomunal, se alzan contra quien defiende lo público en vez de privatizarlo de todas todas? ¿No sería un acto de solidaridad manifiesta en aceptar no sólo la rebaja salarial sino aumentar sus prestaciones para garantizar esa solidaridad con la ciudadanía?

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