Comentarios sobre el Informe Recarte: el Estado Omnipotente no es la solución

Alberto Recarte, presidente de Libertad Digital, ha elaborado un ensayo sobre cómo solucionar los problemas de la crisis en su tercera entrega de El Informe Recarte. El autor aboga por medias que se salen de lo que podríamos llamar “la libertad de merado” e “individual”. Cuando lo leí, me vino una reminiscencia a los dos volúmenes de Ensayos de Persuasión de Keynes.

Desafortunadamente, la influencia de Keynes cambiaría la vocación de los futuros economistas convirtiéndolos en directores generales de la sociedad que la usurarían como palanca para hacer realidad su visión a través de la fuerza del Gobierno Omnipotente. El buen economista no es el que dedica sus estudios a la ciencia social, sino a su capacidad de doblegar al individuo en nombre del bien común sin que se notara la intransigencia de sus mandatos.

Tal vez con toda la buena intención del mundo Recarte cae en esa trampa olvidando que el hombre no es un medio, sino un fin. Sin darse cuenta se vuelve un ejemplo de la falacia del bien común: “el Estado es el representante de la sociedad y todos sus actos son para mejorarla”. A juzgar por el nivel de corrupción, guerras, gasto, compra de votos y robo a gran escala que genera todo Gobierno no parece que ayude precisamente a nuestro bienestar. Recarte aboga por una redistribución de impuestos aumentando unos (IVA, por ejemplo) y reduciendo otros (como el de transmisiones patrimoniales o impuesto sobre sociedades). Incluso, el autor, bajo el terrible título de “El fortalecimiento del Estado”, aboga por subir el IRPF “hasta el 70% para los ingresos más altos, por cualquier concepto”. Posteriormente, defiende abiertamente los rescates a la banca.

Los españoles trabajamos 146 días para el Gobierno. Casi cinco meses. No pagamos al Estado por convencimiento, generosidad ni altruismo, sino por el miedo que nos infunde sus represalias por no darle “sus” tributos (impuestos). La sociedad del Estado del Bienestar nos vuelve dependientes, sumisos, pobres e impotentes ante las tropelías de los gobernantes y sus lobbies (banca, sindicatos, patronal, ecologistas, rentistas estales, actores…). Si lo pragmático es seguir así, mejor que venga una revolución porque este es un camino sin salida. El sistema es insostenible. El Estado del Bienestar quema más recursos de los que genera. Los parches para mantenerlo solo son para hacer el Gobierno más grande y tiránico. En definitiva: el Estado del Bienestar ha de ser abolido. El único sistema plenamente sostenible es el Capitalismo desatado, esto es, la economía sin Gobierno.

Tenemos ante nosotros una oportunidad espléndida para cambiarlo todo. Las políticas progresistas, de la igualdad, redistribución, amiguismo y gasto desenfrenado han llevado al sistema a la quiebra. Era y sigue siendo inevitable. Los políticos estarán obligados en los próximos años a pasar parte de sus funciones a la economía privada porque son incapaces de arreglar nada. Si la fuente de la crisis fue la deuda, la respuesta de todo Gobierno ha sido aumentarla. En Cataluña ya hemos visto lo que se está produciendo con la sanidad y otros servicios públicos. La Generalitat está en proceso de semi-privatización del sector. Menos Estado significa menos gasto, menos interferencia de los políticos en nuestras vidas. ¡Los políticos no son nuestros dueños!

Y en este proceso, de empequeñecimiento del Estado, ha de venir también la reducción o eliminación de impuestos. No hemos de salvar al Estado y a sus amigos. Éste sirve para servirnos y no a al revés. En el momento que nos obligan a ser más pobres en aras de un Gobierno más grande, es que la sociedad ya ha perdido su referencia y el sistema se ha vuelto absurdamente injusto. La injusticia queda reflejada en cada decreto, cada regulación y cada ley. Solo hay un camino, más libertad individual, más libre mercado, y a lo que inevitablemente nos lleva esto: menos Estado.

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3 comentarios para “Comentarios sobre el Informe Recarte: el Estado Omnipotente no es la solución”

  1. Gran artículo. Lo de los 146 días al año trabajados para el Estado es escalofriante, bueno, como casi todo lo otro.

  2. Yo también me quedé helado, cuando leí a Recarte proponiendo ese trilerismo fiscal. Te bajo unos impuestos, pero te subo otros. Ha llegado el momento que el gobierno se arregle con lo que tiene y que baje el Gasto consecuentemente. ¿donde? Rodriguez Braun proponía que la reduccion fuera proporcional en todas las partidas y comunidades autonomas. No me parece mala idea, pero muchas partidas deberían desaparecer completamente. ¿que ademas nos bajen los impuestos? OJALA.

  3. Quizás el principal problema que se tiene con el artículo de Recarte es que es un intento de salvar lo que hay.

    No me cabe duda que desde las filas anarcos se están frotando las manos pensando que ya está aquí el día en el que todo se hunda y piensan que de esta manera podrán ellos florecer dentro de un mundo con los Estados quebrados.

    Ni que decir tiene que al olvidar el cómo funciona el ser humano, ser social que se agrupa para obtener con mayor eficiencia los recursos necesarios para la supervivencia, del grupo, no de la especie, lo que nos acabaría sucediendo es una suerte de revival de la época feudal en la que quienes tengan la suficiente fuerza para imponerse por las armas acaben imponiendo su ley.

    Bueno, en si es igualmente que lo suyo, una proyección en mi caso de la experiencia pasada trufada con los miedos normales para estos casos, en su caso una proyección de su ideario ilusorio como si el fenómeno social fuera un invento del propio Estado y no al revés que es lo que ocurre, y piensan que desaparecido el demonio todos ángeles.

    Pues va a ser que no.

    Y ciertamente, como no podemos permitirnos el lujo de caer en la anarquía, en su acepción negativa que la inmensa mayoría conoce, Recarte propone una distribución de la carga fiscal para tratar de equilibrar las cuentas salvando, de alguna manera, a aquellos que generan riqueza, y haciendo pagar a aquellos que consumen servicios. No está mal la idea pero ciertamente me gustaría que fuera un poco más claro en lo que se prefiere, si Estado grande o Estado mínimo, y si no sería este momento el adecuado para hacer pedagogía de este último….

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