El Banco Central mata al mensajero para eludir su responsabilidad

Según El Confidencial:

“Los ‘cargos’ contra las agencias de rating siguen acumulándose sobre la mesa. La actuación de las agencias Fitch, Moody’s y S&P ha contribuido a la prociclicidad demostrada por el sector financiero durante el último ciclo económico, acelerando los procesos de crisis y de bonanza, según un artículo publicado por la Revista de Estabilidad Financiera del Banco de España”.

“[Según el BdE:] ‘Esta fluctuación de los ratings contribuye a la formación de desequilibrios durante las fases de expansión y a agravar las consecuencias de la recesión durante las fases de crisis'”.

Pueden leer el artículo original de Mario Deprés Pol en la revista del BdE Estabilidad Financiero #20 (a partir de la página 71). Deprés necesita un curso rápido de teoría monetaria austriaca para dejar de hacer el ridículo sin dar ninguna solución real. Según el análisis inductivista del autor, las manipulaciones en la oferta de dinero en el sistema no solo son neutras, sino que idóneas. Cada drenación o inyección de dinero al sistema y cada subida y bajada de tipos de interés son las necesarias para que el sistema funcione como una máquina perfectamente engrasada. Si la cantidad de dinero en el sistema siempre es “perfecta”, ¿por qué falla entonces, se crean ciclos, alta inflación crediticia y desajuste de precios? No es culpa de los bancos centrales estimulando el “dinero barato” y crédito fácil, sino la libertad de expresión.

Imagínese. Tiene un Toyota y le deja de funcionar. Va a un mecánico y le dice que el motor se ha roto. Después acude al concesionario oficial y el vendedor le dice: la culpa no es del coche, ¡es del mecánico que le dijo que el motor estaba roto! (Y no tengo nada contra Toyota). Igualmente, va al médico y le diagnostica cáncer. ¡La culpa es del médico por decírselo! Ya no puede ser más fácil de engañar la gente de calle. El sentido crítico del españolito medio no supera la mentalidad de un niño de 7 años (como todas ya sabíamos viendo el prime time televisivo).

Deprés , para justificarse, afirma que las empresas de ráting dieron soporte a los productos financieros complejos. ¡Cierto! Y los reguladores no solo permitieron tales productos, sino que incluso afirmaron que eran uno de los motores del crecimiento y alta sofisticación del “mercado”. Pese a los fallos de las agencias de rating, los inversores confían más en estas que en los números de los Gobiernos. ¿Recuerda las mentiras de Grecia, Portugal o Irlanda? ¿Alguien realmente cree que el Gobierno español está diciendo la verdad sobre sus cuentas? ¿Recuerda también cuando algunos dirigentes europeos pensaron penalizar a la gente que hablara “mal” de la economía?

No es la libertad de expresión la que falla, sino el sistema. Los principales culpables de la crisis, de esta y de todas, son y han sido los bancos centrales y Gobiernos que consideran que la riqueza solo se puede conseguir con altas tasas de inflación crediticia. Pues bien, esto es lo que crea ciclos bipolares, y aún así los bancos centrales siguen aplicando las mismas recetas una y otra vez.

El artículo de Deprés  solo es un grito desesperado para que los burócratas tomen más poder sobre la gente a través de nuestro dinero controlando nuestras finanzas. El sistema está podrido, no las opiniones. La única solución es la abolición de la moneda estatal y la libre competencia de ésta. No hay cataplasma que funcione. La emisión de dinero es algo demasiado importante como para que la manejen una panda de burócratas de estudio demasiado preocupados por su puesto de trabajo y conseguir poder.

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