La histeria de Escolar & Co. sobre los despidos de Telefónica

Nacho Escolar se ha puesto colérico con los despidos de Telefónica. En su Twitter ha ido soltando tópicos, el último más grande que el anterior sobre el tema. Al Gobierno tampoco le ha hecho gracia la noticia de la multinacional española, y los grupos parlamentarios de ERC, IU e ICV han registrado hoy una proposición no de ley contra la decisión de la compañía.

Es curioso esto del socialismo. Todo el mundo tiene derecho sobre tus acciones menos tu. Después le llaman libertad a bárbaros actos como este. Hace pocos días lo hemos visto con la candidata menorquina del Partit Democràtic de Ciutadella (PDC), Sole Sánchez. Toma la decisión de salir con los pechos al aire en un cartel y un grupo de fundamentalistas que dicen representarla bajo no sé que autoridad moral, se lo prohíben. otra vez, a eso le llaman libertad.

Volviendo al tema de Telefónica. Escolar critica la decisión de la compañía de telecomunicaciones de eliminar el 20% de su plantilla por tres argumentos. Esto dice en su web:

  1. Beneficios. El año pasado fueron un 30,8% más hasta los 10.167 millones de euros, récord nacional. Es la mayor pasta jamás ganada por una empresa española en un año de la historia y no sólo sale de Latinoamérica. El 37% del ebitda se gana en España.
  2. Directivos. Un jefazo de Telefónica cobra igual que 103,5 de sus trabajadores juntos, y esta proporción no incluye el último superbonus que se repartirán los altos directivos. La compañía gastará 450 millones de euros en un nuevo plan de stock options para sus primeros ejecutivos.
  3. Despidos. Y para celebrar el récord de beneficios (y de bonus), Telefónica va a gastar 600 millones de euros en despidos en todo el mundo, 200 millones en España, donde recortará su plantilla en un 20%: 5.600 puestos de trabajo menos.

La pregunta es: ¿Y…? Vayamos por partes.

  1. Telefónica en bolsa. A pesar de los buenos resultados de la empresa, no tiene una buena trayectoria en bolsa como otras empresas del mismo sector en el resto del mundo. Telefónica lleva un año diciendo que mantendrá su mega dividendo mejorándolo incluso. Todos los analistas llevan tiempo diciendo que Telefónica es un super-valor, pero no reacciona. Concretamente, subirá su dividendo para el 2011 a 1,6€ desde los 1,4€ anteriores, y su objetivo es pagar dividendo de al menos 1,75€ en 2012. A pesar de dar una rentabilidad por acción del 9%, la acción no reacciona. El mayor problema de la acción se llama España.

    ¿Realmente qué sentido tiene que una empresa potente como la de Alierta no levante cabeza? Pues no mucho. Es normal que los bancos en nuestro país se estén hundiendo por el temporal europeo de las quiebras, ¿pero una empresa de comunicación que tiene la mayoría de su negocio fuera del país? La razón es que el inversor extranjero es muy selectivo hoy día. Tiene una cantidad enorme de mercados e instrumentos a los que solo hace 20 años no podía acceder. No me refiero solo a los altos inversores, sino a cualquiera que tenga dinero en un fondo de inversión por ejemplo. Eso penaliza la acción “obligándola” a aumentar el dividendo. El accionista en una empresa es crucial, más aún una empresa tan grande.

    Algo así, que es evidente, no lo entiende un dinosaurio económico como Escolar y sus amigos políticos. Viven aún en la era del trueque, economía de subsistencia y la lucha de clases.

  2. La dimensión. Muy probablemente Nacho Escolar no lo sepa, y no digamos ya sus colegas del Parlamento, pero hay una obsesión hoy día en toda empresa grande: los costes operativos. Siempre son altos. Los costes operativos son lo que le cuesta a una compañía hacer negocios. Cuanto más bajos, sin que nos pasemos, más eficiente la empresa. Las grandes empresas, en épocas de crisis, liquidan todo lo que pueden para bajar sus costes e incluso producción.

    El salario de una persona es un coste. Si una persona tiene un productividad superior al coste, es que se gana el salario, si es inferior, es una lacra para la empresa, accionistas, consumidores y compañeros de trabajo. La ventaja o desventaja que tienen las grandes empresas es que necesitan ser muy eficientes para competir, de lo contrario se las come, en muchas ocasiones literalmente, la competencia. Hoy día, una gran empresa que no tenga su ratio de eficiencia optimizado, desaparece en poco tiempo. Nacho Escolar no sabe eso porque aún tiene en mente la época fabril del S. XIX donde cualquiera con piernas era productivo. Hoy las cosas no van así. La alta productividad, que se refleja en bajos precios de consumo, no es fácil de conseguir tal y como está el mundo.

    Una de las formas de conseguir eficiencia es recortando costes, y la fuerza laboral es una de ellas. Lo que se tendría que preguntar Escolar y políticos es qué necesidad tiene Telefónica de recortar personal. No lo hace por publicidad, es evidente. Ni por ganas. Lo hace para ser competitivo, pero lo peor de todo es que si se pasa recortando, su eficiencia disminuirá y el recorte solo le habrá servido para dar un paso atrás y no adelante. Es una decisión empresarial difícil y arriesgada en ocasiones.

  3. El futuro. Antes que llegue el verano nos compramos prendas de manga corta. Un Escolar de turno nos puede decir: “dónde vas loco, si no hace frío”. Ya, pero prevemos que en un mes haga mucho calor, por eso nos anticipamos. Es lo que está haciendo Telefónica con los despidos. Prevé un entorno más competitivo para los próximos años, y aunque tiene beneficios, prevé que si sigue como ahora, los disminuirá y eso le puede echar del mercado internacional. Muy probablemente la cúpula directiva de Telefónica sepa más de gestión y estrategia empresarial que no nuestro provincial Escolar y no digamos los tipos del parlamento que no tienen ni el bachillerato algunos.
  4. La envidia socialista y la del libre mercado. Los socialistas del mundo se presentan ante el mundo como los grandes opositores a la envidia y egoísmo afirmando que tales actitudes solo son patrimonio de la derecha y esa cosa que llaman “neoliberalismo”. Pocas mentiras han triunfado tanto como esta. El escrito de Escolar es un oda al rencor, odio y envidia socialista. Toma como chivo expiatorio a los altos directivos pintándolos como ladrones, cuando tener buenas ideas para hacer crecer una empresa y que obtenga buenos resultados cobrando por ellos, no lo es.

    Hay dos tipos de envidias: la socialista y la del libre mercado. La envidia socialista, como nos muestra Escolar, es la que está resentida por los logros de otros y exige al dictador de la producción —el Estado— que le expropie su producción mediante la fuerza. Es decir, hace apología del robo para saciar su rencor y odio más visceral.

    La envidia del libre mercado es la que hace a una persona querer los logros y bienes de otra persona, pero no mediante la fuerza de la ley ni la extorsión de los impuestos. La envidia del libre mercado hace que seamos más imaginativos, trabajemos más y ganemos más para conseguir tales objetivos mediante nuestro propio trabajo y talento. Es una envidia positiva que aporta valor a la sociedad, crea e innova a la vez que hace al hombre más rico. Evidentemente, esto es sumamente odiado por los socialistas.

Este último punto nos lleva a otro tema también tratado por el socialismo. Es sobre el mantra de: “una empresa que no crea puestos de trabajo, no es social”. En realidad, que una empresa cree puestos de trabajo es un efecto indirecto de lo que aporta a la sociedad. no es función básica por más que lo diga Escolar, Bernstein o el tan “intelectual” diario Público . La función de toda empresa es satisfacer al consumidor y accionista. La única razón que en este país no se cree empleo es debido a la sobreregulación del mercado laboral y en general de toda la economía. Qué un trabajador se pudiera convertir en empresario tendría que ser “gratis”, sin embargo, en España hacerse empresario solo representa un enorme gasto de tiempo y dinero. En otro escenario, la miseria del asalariado se la debemos al Gobierno que se queda el 50% de nuestro dinero. El auténtico culpable del desempleo español, es el Gobierno en su avaricia (socialista) desmedida por tener más poder sobre la gente y sus rentas.
España es una economía estática donde todo el mundo aspira a ser funcionario sin aportar nada a la sociedad pero que a la vez, ésta se lo dé todo. Y si esto ya es surrealista y parasitario, más lo es aún cuando pretenden los socialistas que el medio para llegar a tal fin sea un Gobierno Omnipotente y “bondadoso”. Caen en la Falacia del Nirvana una y otra vez. El Gobierno tiene sus propios inventivos que nada tienen que ver con el de la sociedad a la que someten. Cada día vemos muestras de ello. Sin gobernantes, estaríamos mejor.
El antiguo director de de Público también se lamenta de la remuneración de los altos directivos. Muestra su envidia socialista otra vez. No cae en la cuenta que una de las razones por las cuales Telefónica es lo que es hoy día en el terreno internacional, se debe a ellos. La empresa Repsol, a igual que Telefónica, también fue liberalizada. Comparemos la evolución de cada una. Repsol, a nivel internacional es poco más que una Pyme, mientras que Telefónica, en su sector, es una referencia. Si una empresa tiene buenos directivos —algo complicado en nuestra tierra—, su valor es incalculable. Ellos trazan las líneas estratégicas a seguir. Luego es el mercado, aquello que tanto odia el socialismo, pero que no es más que usted, yo, el mismo Escolar, vecinos, parientes… los que juzgamos. Los directivos de Telefónica, en el terreno internacional se han ganado la confianza del mercado y sus accionistas, es decir, de la gente. No es fácil de conseguir algo así en una economía tan competitiva y globalizada. Los directivos de Telefónica cobran mucho. Sí, pero es que han conseguido grandes hitos. No como los ídolos de Escolar y otros socialistas: los políticos, que también cobran una barbaridad en “A” y en “B”, incluso en “C”, y pese a sus múltiples crímenes y corruptelas no les pasa nada.
Cuando Escolar y amigos apelan a que los medios políticos, es decir, a los que tienen el monopolio de la extorsión y la fuerza, prohíban los despidos de Telefónica lo único que hacen es retratarse mostrando su odio a la iniciativa individual, la prosperidad y libertad. Telefónica en el mercado nacional ha tenido el mérito de crecer por ella misma y también por el monstruoso matrimonio entre Estado y empresa que da lugar al Estado Corporativista o Capitalismo de Estado. Eso ha de ser abolido. Cierto. Fuera los monopolios. Éstos solo los crea las leyes del Gobierno. (Lea el ensayo de DiLorenzo sobre el Monopolio Natural para entenderlo). Pero eso ya es otro tema. El peor camino para destruir el Capitalismo de Estado y la injusticia, es pidiendo mayor intervención. Eso solo nos hará caer en una espiral de Estado Omnipotente y aumentará el poder del Dictador de la Producción.

Escolar va por el camino equivocado. Lo único que hace con su retrógrada ideología de la lucha de clases es acentuar la economía estática frente a la dinámica y clamar por un modelo económico que jamás ha funcionado. La única lucha realista es contra la bestia del Estado y sus relaciones con las empresas y lobbies. Demos fin a esto y que cada uno por fin sea responsable de sus actos y suerte.

ACTUALIZACIÓN:

.
Anuncios

Una respuesta para “La histeria de Escolar & Co. sobre los despidos de Telefónica”

  1. La envidia socialista (de cualquier partido, por supuesto), la mala, es la de toda la vida, el pecado que san Juan Crisóstomo definía como “tristeza del bien ajeno” y cuyo mecanismo, según santo Tomás de Aquino explicaba, es considerar que ese bien ajeno le correspondería a uno mismo y no al otro que lo está disfrutando.

    La “envidia” buena, que yo prefiero llamar emulación para no confundir, toma ese bien ajeno como ejemplo de lo que uno mismo puede conseguir también, sin quitárselo a nadie.

A %d blogueros les gusta esto: