La reacción de los políticos sobre las nucleares tras el terremoto de Japón

La prensa nacional e internacional no ha tardado en demonizar la energía nuclear tras el terremoto de Japón. A ellos se unen lo políticos europeos. Merkel aparca plan para alargar la vida de las centrales nucleares, Suiza cancela todos las licencias actuales, Austria pide nuevas pruebas y Rajoy se olvida que nunca defendió la energía nuclear.

Es curiosa la doble moral y falta de sensatez de los políticos. Cuando Obama creó su Cash for Clunkers (dinero por chatarra), que fue como un Plan Renove español, la industria del automóvil se hundió cuando el programa estatal llegó a su fin. Era algo totalmente previsible. La gente usa el dinero del Gobierno —A.k.a., de otros ciudadanos— para adelantar sus compras concentrando la demanda en el tiempo, y cuando el incentivo acaba, la demanda se desploma. Un desastre. Tal evidencia lógica y empírica no disuadió al Gobierno español de su loco Plan Renove. ¿Cuáles fueron las consecuencia de dicho plan español? Peores que en EE.UU. La industria del automóvil aún está arrastrando ese desplome de la demanda. Países que hicieron cosas similares tampoco pusieron el tema de las subvenciones en cuarentena, pidieron nuevas garantías ni revisaron la utilidad real de tales transferencias de capital de sectores productivos a improductivos. Pese a saber las consecuencias que tendrían, siguieron con el ruinoso plan.

Por contra, una serie de terremotos y tsunamis, casi sin precedentes, e impensables en Europa, hacen que los políticos europeos se replanteen cosas que teóricamente ya tenían que haber pensado. Es la política del populismo y del corto plazo. El populismo, entre otras cosas, consiste en dar una vertiente de la historia: los costes o los beneficios, pero nunca una visión global sopesada. Una persona racional y con sentido común siempre estudia costes y beneficios, y dependiendo de estos, aplica unas medidas u otras. Una persona visceral, errática, mentalmente enferma o simplemente incapaz —como todos los políticos del globo—, se basa en la contingencia del día a día. Si hoy está de moda llevar botas rosas, éstas son lo más. Si la moda son los zapatos de charol, las botas rosas son lo peor. Es normal que el ciudadano pueda pensar así, toda la responsabilidad de sus acciones recaerá sobre él, pero no un político. A un político se le “pide” un poco de seriedad. El vuelco ideológico de los políticos europeos, incluso de los suizos, demuestra que no son más que niños mimados con el poder de un Dios sobre nuestras vidas. La única razón de su giro sobre la energía nuclear se debe al miedo de perder votos, a su propia incapacidad de asumir sus acciones, y no a cuestiones racionales. No puede ser que hace una semana las nucleares fueran  buenas y hoy el mayor peligro de la humanidad.

La reacción de los políticos europeos ha sido lamentable. Han mostrado el populismo en el que está sumido todo occidente y las políticas de todo Gobierno, que lejos de basarse en cuestiones de sentido común, recurren al visceralismo para solucionar problemas importantes. Volvamos al inicio: análisis de costes y beneficios. Una política nacional no se puede estar tambaleando cada vez que ocurre algo en la otra parte del planeta siendo sus variables inextrapolables del todo. Con razón los europeos no se fían de sus líderes.
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Una respuesta para “La reacción de los políticos sobre las nucleares tras el terremoto de Japón”

  1. Más de lo mismo de otro post de un día anterior, las subvenciones son para cuatro avispados o enchufados.

    Ni ahora se compran ordenadores, ni coches y todo dios esperando a cambiar las ruedas con el plan “ruedil”, que se dejen de tanto subvencionar y el personal se ponga a currar si quiere algo.

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