Egipto y el monopolio de ‘Democracia occidental’

Con la abdicación del faraón, Egipto se enfrenta ahora a una transición hacia algún lugar que nadie conoce. Lo interesante es observar el lenguaje que están usando medios de comunicación, expertos y políticos en este proceso.

Por todas partes suenan cosas como “transición ordenada”, “peligros del islamismo” o “triunfo de la democracia”. Los políticos tienen miedo a lo que llaman el “caos”, es decir, a la libertad. No conciben en sus mentes que pueda existir una transición próspera sin un dictador civil-económico o alguien que mantenga a raya a la gente. En la cabeza de un político no tiene significado la expresión orden espontáneo, que precisamente es lo que ha derrocado a Mubarak de forma pacífica.

Los necon, como siempre, se alarman porque los egipcios ahora tienen la oportunidad de elegir por si mismos. Si lo hacen, podrían tomar una solución equivocada. La “libertad”, para el neocon (que siempre la concibe de forma centralizada, colectivista y gregaria), es como el “caos” para el gobernante. Tal visión se basa en la falacia de Hobbes o del Leviatán (el dios mortal): el hombre es brutal y destructivo por naturaleza, por tanto, ha de haber uno de esos seres brutales y destructivos que lo coordine todo haciendo mejor a la sociedad. Tal invocación a la autoridad–coercitiva no es más que un ensalzamiento mitificado del “buen gobernante” que solo existe en la imaginación de quien lo propugna.

Una cosa es segura. Si Egipto opta por la democracia, no copiará la democracia occidental. Estado, religión y costumbres irán muy ligadas. En el caso de Egipto hay mucho pequeño comerciante (lo que aquí llamamos autónomo) que podría desestimar crear una especie de Irán reloaded. Pero este solo es un argumento de los muchos que juegan en la transición del país y que decantarán su futuro hacia un lugar u otro.

EE.UU. se apuntará a dar dinero y soporte a los políticos de Egipto de la misma forma que lo hará Europa. No para ayudarles, sino para influir en su política convertirlos en un miembro servil de occidente como ya hacían con Mubarak. Eso es tratar a los egipcios de imbéciles y esclavos. De hecho es la estrategia que ha usado el Gobierno americano en los últimos cincuenta años. Siempre sigue alguno de estos pasos con la ayuda de Europa, la ONU, FMI…:

  1. Comprar a países con sobornos. Mediante ayudas, staff, envió de materiales, armas, dinero que va a parar a los bolsillos de la oligarquía política.
  2. Amenazas: si un país se ‘desencarrila’, entonces le amenazas con trabas comerciales, bloqueos, barreras de entrada, juegos sucios diplomáticos…
  3. Guerras. Y si los anteriores puntos fallan, les ataca en nombre de la democracia y la paz. Es lo que ha ocurrido con algunos países musulmanes y laicos desde Reagan. Si un país quiere mantener su independencia, aislamiento político respecto al mundo y Gobierno de EE.UU., los militares occidentales imponen sus paz a base de matanzas, de la disolución de la sociedad civil, de la imposición de multinacionales occidentales y normas que nada tienen que ver con la idiosincrasia de los países ocupados.
La hipocresía de los políticos occidentales no tiene límite. En estos 30 años de reinado Mubarak, por ejemplo, Estados Unidos donó al rais 78.000 millones de dólares. Ahora apoyan la desobediencia civil cuando han consentido la tiranía durante todo este tiempo. Sin embargo, callan con el régimen totalitario de China. Los egipcios tienen la oportunidad de hacer un país al margen de la presión política de occidente. Un tipo de nueva democracia tan buena o tan mala como lo es la occidental. Una democracia con su propia personalidad. Eso no significa que no entre económicamente en la dinámica de la Globalización y libre mercado. Y si no quieren entrar, allá ellos.

Para los políticos, la idea que un país monte una democracia no occidental escandaliza a los partidarios del dominio mundial. Aquello que tanto horroriza a políticos y neocons —orden espontáneo, libertad individual y el ‘caos hobbesiano’—, es hacia donde han de ir los egipcios. Han de romper el monopolio de democracia occidental para establecer la que se adapte a su estilo de vida y así no volver a tener un Mubarak II patrocinado por Obama, Merkel o Shimon Peres. Egipto no es una colonia de EE.UU. ni de Europa. El envío de dinero occidental, materiales, supervisores electorales y militares al país, solo son un intento de su colonización disfrazado de humanismo y falsas intenciones.

Espero que todo este proceso lleve a Egipto a una nueva fase de libertad —que no necesariamente de democracia— basada en el individuo y sus creencia en lugar de ser una transición circular que les lleve al mismo sistema de antes. Con suerte, romperán este monopolio de democracia occidental que se ha mitificado hasta límites surrealistas. Somos los occidentales quienes debemos aprender de los egipcios. Nos han enseñado que hay motivos para que el Gobierno tema a sus ciudadanos y no al revés.

Occidente está tomado por los políticos, por los nacionalismos, por los burócratas, por el matrimonio del Estado con las grandes empresas, por el amiguismo, el clientelismo, las subvenciones, por la violencia institucional del Gobierno, el robo de los impuestos, el endeudamiento estatal y la restricción continua de nuestras libertades civiles y económicas. Toca hacer aquí lo que están haciendo estos países insurgentes de oriente medio: revelarse contra el Poder para enterrarlo para siempre. ¿Hacia dónde? Simplemente adonde quiera la gente y no los tiranos.
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4 comentarios para “Egipto y el monopolio de ‘Democracia occidental’”

  1. No estoy de acuerdo con esta postura aislacionista, pero quiero comentar una cosa. ¿Qué hay de la congelación de los activos de Mubarak que ha anunciado el ministerio de asuntos exteriores suizo? Lo anunció el mismo día del derrocamiento. Yo me pregunto qué pasaría si, inesperadamente, Mubarak recuperara el poder, como hizo Chávez. ¿Se descongelarían los activos también el mismo día? ¿Qué cachondeo es este?

  2. Lo mejor que e leido del tema, por lejos! La democracia no está en el ADN egipcio, jamás la han tenido. Pero eso no quita que no pueda llegar otro tipo de gobierno, que espermeos que permita que cada individuo desarrolle su potencial al maximo

  3. Muy buena entrada. Revisa la palabra “ralla” y corrige por “raya”. Saludos.

  4. Hola “octopusmagnificens”. Viendo las cosas, dices algo con mucho sentido: “Yo me pregunto qué pasaría si, inesperadamente, Mubarak recuperara el poder, como hizo Chávez”. No te extrañe..

    Gracias jose-09 y manuelpm!!

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