Gabrielle Giffords y la propaganda ‘nazi’ del mass media

Thomas DiLorenzo se hace eco de un artículo que describe al perturbado pistolero de Arizona como “un fumador de porros izquierdista“. La opinión no es de DiLorenzo, sino de una compañera del pistolero que iba a clase con él. DiLorenzo ataca a la NBC News porque afirmó directamente que el tiroteo “beneficiaba a ciertos intereses de la derecha”. El reportero de la cadena ni dice los intereses a los que hacia referencia y menos aún que el pistolero simpatizaba con la izquierda.

En Estados Unidos, como está pasando en todo occidente, la prensa intenta asociar al posible asesino de Giffords —posible ya que la congresista aún no está muerta— como un radical derechista fan de Sarah Palin y del Tea Party. No digo que todos los miembros del Tea Party tengan mi especial simpatía y menos aún Sarah Palin, una neocon de nota, pero es especialmente sorprendente como existiendo fuentes tan diversas sobre las circunstancias del suceso, toda la prensa, en bloque, se lanza a lo mismo: la culpa la tiene la derecha.

Uno de los ejemplos más impactantes es que los demócratas también usaron el gráfico de dianas y nadie lo ha dicho. Todos acusan al Tea Party de usar un lenguaje violento, cuando no lo usa menos la oposición demócrata. Todo parece ser culpa del Tea Party sin más. Parece que un solo redactor domine la información y la vomite igual en todas las partes del mundo. Lea los diarios mayoritarios de Estados Unidos y luego los españoles. Es que dicen exactamente lo mismo cuando no suele ser así.

¿Y qué tiene que ver esto con la propaganda nazi? (Y aquí es cuando el típico idiota que jamás ha estudiado lógica me dice que he caído en la falacia ad hitlerum). Hace un tiempo apareció en Internet los 11 puntos de la propaganda nazi. Esos once puntos se atribuyeron a Goebbels erróneamente. La mayoría de puntos son de un publicista francés muy posterior llamado Jean-Marie Domenach. Éste, escribió un librito sobre la Propaganda Política (aquí en PDF) donde, entre otras cosas interesantes, enumera cinco puntos de la propaganda política. Con el tiempo, otro publicista francés fue añadiendo más puntos hasta llegar a once. No se los inventó todos él. El de vulgarización, por ejemplo, aparece originalmente en el Mein Kampf de Hitler. ¿Por qué se atribuyó a los nazis? Ni idea. Para darle más impacto supongo.

La verdad es que estos once puntos se han vuelto una guía para la demagogia. Que un texto, anuncio visual, cuña de radio, mitin, etc. caiga en uno, dos o tres puntos no quiere decir que tal comunicación sea demagógica, pero sí que lo es cuando cae en la práctica totalidad de los puntos. En realidad se atrapa al comunicador por las constantes falacias que suelta.

Aquí es cuando todo converge. El intento de vincular el asesino de Giffords con la derecha, el Tea Party y Sarah Palin, cumple casi todos los requisitos de la demagogia de los once puntos. Para mi coinciden nueve de los once puntos en un análisis más o menos rápido. Podéis sacar los 11 puntos de muchos sitios en Internet. Son estos:

  1. Principio de simplificación o del enemigo único. Este punto nos dice: busca un enemígo único para cargar contra él. En nuestro caso es evidente: el Tea Party y Sarah Palin. La prensa no está cargando contra el tirador, que sería lo normal, sino contra los grupos de derechas. Las portadas de algunos diarios incluso son ridículamente tendenciosas.
  2. Principio del método de contagioReunir a diversos adversarios en una sola categoría o en un solo grupo o persona. Es doble en nuestro caso: el asesino de Giffords, la derecha, el Tea Party y muy especialmente Sarah Palin por los intereses políticos de sus adversarios.
  3. Principio de la transposiciónConsiste en cargar sobre el adversario los errores y defectos propios. Es una forma de desviar la atención. Los demócratas se ceban en el asunto de las dianas y cuando ellos mismo hicieron lo mismo.
  4. Principio de la exageración y desfiguración. Es el uso de expresiones o propaganda descontextualizada. En nuestro ejemplo del homicida “de extrema derecha”, las dianas de Palin. Los demócratas también las usaron y eran algo totalmente figurativo en ambos casos. Descontextualizado puede llevar a pensar que eran objetivos reales de asesinatos. Una muestra es el twit del amigo Alejandro Sanz que llegó a decir, en un análisis político algo descuidado: “Increible lo del tea party. Sara Palin es un peligro para el mundo“. (faltas de ortografía originales). Sin comentarios…
  5. Principio de la vulgarización. Este es original de Hitler y aparece en el Mein Kampf: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a quienes vaya dirigida”. (Hitler podía ser muy bueno dando discursos, pero escribiendo dejaba bastante que desear como se pude ver). Lo que pretendía decir el autor es algo que el mismo hacía recurrentemente: coger elementos clave y reducirlos a esloganes vulgares para que quedasen retenidos en la mente. Por ejemplo: el asesino de Giffords era un loco derechista. Sea cierto o no, es fácil de recordar, de la misma forma que: “la derecha tiene tendencias homicidas”.
  6. Principio de orquestación. Falsamente atribuida a Goebbels también. Es de nuestro autor francés Domenach. Este principio dice que la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas constantemente. De aquí salió la sentencia, falsa también, de Goebbels: “Si una mentira se repite las suficientes veces, acaba convirtiéndose en la verdad“. En realidad, lo que dijo Goebbles en relación a este principio que no le dio nombre, fue:  “La Iglesia católica se mantiene porque repite lo mismo desde hace dos mil años. El Estado nacionalsocialista debe actuar de la misma manera“.

    En fin, los mass media son expertos en esto. Como he comentado al principio, en este caso se repite de forma escandalosa. Todos los medios de Europa y Estados Unidos dicen exactamente lo mismo, pero es que usando hasta las mismas palabras y expresiones: era del Tea Party. Órdenes de Palin. Recuerden: ¡las dianas en los estados demócratas!

  7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones. Esto en realidad no tiene porque ser demagogia. Hoy día con Internet es muy frecuente. En los años 50, que fue cuando se escribió el ensayo, tenía más mérito. Simplemente consiste en buscar “acusaciones” que respladen el fin perseguido.
  8. Principio de la verosimilitud. Consiste en estructurar la creación de argumentaciones lanzando globos sonda a través de procedencias y de medios distintos, para poder remitirse a ellos citando esas fuentes manipuladas con el objeto de hacer verosímiles las argumentaciones. Esto da fuerza al argumento pero no tiene porque ser demagogia. Es simplemente el uso de información sesgada para que la idea tome cuerpo. En nuestro caso lo hemos visto con el ejemplo que nombra DiLorenzo criticando el NBC News. El mass media usa unas fuentes, pero rechaza otras como el testimonio de la compañera de clase del asesino.
  9. Principio de la silenciación. A veces hay temas propagandísticos que hay que abandonar porque están en clara contradicción con la realidad de los hechos que se van sucediendo. En estos casos la propaganda no reconoce su error. Se calla sobre aquellos puntos en los que se está débil. Las noticias que favorecen al adversario se disimulan. Aún no se dado el caso.
  10. Principio de la transfusión. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas. Este argumento consiste en coger un tópico y hacer una relación causal inexistente. Es lo que en lógica se llama falacia del efecto dominó. En nuestro caso es muy fácil de ver cómo se ha producido: “la extrema derecha es partidaria de las armas” (y se aplica un non sequitur; mientras tiramos el “dominó”), “luego partidarios de la violencia” (no tiene nada que ver desde el punto de vista lógico argumental). La combinación: “Armas”, “Violencia”, “Tea Party“… todo desemboca en un asesinato “lógico” para el imprudente y aquel que se traga con facilidad cualquier argumento.
  11. Principio de la unanimidad. También se le podría llamar principio de la moda o del momento. En la edad media podría haber sido: “las brujas son el mal”. Son formas de pensar políticamente correctas o extendidas entre la gente de su época. La definición es: Buena parte de las opiniones públicas no son más que una suma de conformismos y no se sostienen más que por la impresión que tiene el individuo de que su opinión es la general. En nuestro ejemplo está puesto a huevo: “El tipo que disparó era un derechista, americano y del Tea Party“. Nada de eso parece  cierto (era fan del Manifiesto ComunistaMein Kampf), pero da igual. Normal que para la prensa cercana al poder y ciudadanos progres eso sea sinónimo de psicópata. Usan un prejuicio aceptado para montar la mentira.

Y mientras tanto, usan todo esto para querer limitar la libertad de expresión. Ya se está diciendo que se está incitando demasiado al odio. Es cuestión de tiempo que violen la libertad de expresión basándose en estas patrañas para que el Poder coja más fuerza.

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