La economía neocon según Stockman: Inflación crediticia y deuda

David Stockman firma una interesante columna en el NYT. Arremete contra la economía de los neocon (de la cual, no es por nada, es uno de los padres). Su primera crítica se centra en que los republicanos quieran mantener los “bajos” impuestos a los ricos. Cree que mantener la herencia de Bush hacia los ricos llevaría al país a la bancarrota. No es tan descabellado lo que dice. Además, antiguo miembro de la administración Reagan hace un acertado diagnóstico de cómo hemos llegado a la desastrosa situación actual.
El resumen lo insinúa de forma general al principio del artículo al sentenciar que “el nuevo catecismo económico [necon], llevado al uso por los políticos republicanos durante décadas, se resumen en poco más que imprimir dinero y políticas de déficit. No es más que un vulgar keynesianismo disfrazado ideológicamente de clase próspera”.

Stockman centra el error de la economía neocon en cuatro pilares:

  • Abandono de Bretton Woods por parte de Nixon a través de los consejos de Milton Friedman. Stockman afirma que las fallidas y alegres predicciones de Friedman para controlar las burbujas no fueron más que un enorme error.

  • La descomunal expansión del déficit neocon impulsado por el Partido Republicano. El autor arremete contra la economía insostenible de Reagan, con toda la razón. Aumentaba la deuda del Estado a la vez que bajaba impuestos. La financiación del gobierno mediante la deuda es más oscura y corrupta que los impuestos. Éstos son una forma transparente de hacer ver al ciudadano lo que cuestan las cosas, la deuda no. En uno de mis artículos en Libertad Digital precisamente decía esto:
    • “La financiación normal de un Gobierno son los impuestos. En realidad, es lo más transparente para el ciudadano. Cuando un Gobierno recurre a la emisión de deuda significa que no tiene suficiente valor para subir los impuestos, que no sabe gestionar el dinero que posee, o ambas cosas a la vez”. Más>>
  • El abrumador crecimiento de la economía financiera. Evidentemente, un dinero que se basa en la “fe” del gobierno da lugar a la degeneración. Según Stockman, la causa que haya sobrevivido el sistema financiero actual se debe al apoyo del Estado mediante las garantías del gobierno de estos activos, y la capacidad del Banco Central para crear dinero cuando le apetece.
  • Reenfoque productivo. El autor se queja del cambio productivo del país que vive de rentas del extranjero mediante préstamos. Estados Unidos vive muy por encima de sus posibilidades. A su parecer, esto ha provocado un deterioro general que ha significado la concentración de riqueza en algunos cuantos privilegiados. Afirma que “la creciente brecha entre ricos y pobres no se debe a un fallo del mercado, sino que es el fruto de una mala política económica [gubernamental]”.

Salvo algunas puntuaciones, Stockman hace un enfoque acertado sobre el diagnóstico de la situación. Su conclusión final:

“En estas circunstancias, es una lástima que el Partido Republicano moderno ofrezca al pueblo una plataforma de keynesianismo reciclado cuando el viejo enfoque —presupuestos equilibrados, moneda sana y la disciplina financiera— es más necesario que nunca“.

Aunque sobre este artículo hay varias lecturas, Stockman está criticando las incoherencias del Capitalismo de Estado, o neoliberalismo, que se basa en bancos centrales, inflación crediticia y altos déficits. En ocasiones, los neocon, se dejan llevar por las políticas estéticas de algunos presidentes americanos como Reagan o Bush. Ambos bajaron impuestos a la vez que se dedicaban a gastar mucho más de lo que recaudaban. Esta política de “marinero borracho” —como el propio Reagan dijo criticando al Gobierno— lleva al caos. Los descensos de impuestos han de ir acompañados de la reducción de servicios gubernamentales. Como afirma Stockman, de lo contrario, estas medidas populistas no son más que políticas keynesianas disfrazadas. Tanto Reagan como Bush eran partidarios del Gobierno Omnipotente que ha caracterizado Estados Unidos desde hace demasiadas décadas.

Las conclusiones de Stockaman son las de cualquier “austriaco” y la pesadilla de los socialistas monetaristas y keynesianos. No hay soluciones mágicas: presupuestos equilibrados, moneda sana y disciplina financiera. Es la solución contra el Gobierno Omnipotente. Algo imposible de aplicar, y utópico de creer posible, teniendo en cuenta que todos los gobiernos de occidente no son más que marionetas de los lobbies de este enorme monstruo llamado Capitalismo de Estado.

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