La ‘econoficción’ monetaria también existe


La pasada semana escribí en Libertad Digital un artículo donde Brad DeLong se quejaba de la ficción de la economía. Juegos de poder, números apañados, trampas… Que el Gobierno use la economía y estadística como arma para comprar votos en lugar de una herramienta para medir el transcurso de la economía nacional, también se extiende a la labor de los bancos centrales.

Alan Greenspan, uy perdón, qué descuidos, Ben Bernanke invocó al Quantitative easing 2 (QE2) el otro día como remedio de remedios contra la crisis… otra vez. Dicho en román paladino, el QE2 es una herramienta que usan los bancos centrales para inyectar dinero al sistema a dos manos mediante la compra bonos del Estado para bajar a fuerza bruta los tipos largos (los del largo plazo). Es una forma de hundir el tipo de interés y devaluar la moneda (falsa depreciación) de forma indirecta. ¿Y cuáles son los resultados predecibles?:

  • Evitar la deflación
  • Aumentar consumo
  • Aumentar beneficios empresariales
  • Aumentar exportaciones

A todo esto le han llamado estimular la economía. El problema de estas medidas cortoplacistas, de herencia keynesiana y monetarista, es que no son más que una ficción. Es difícil evitar la deflación en todos los escenarios productivos, pero aumentar el consumo, beneficios de las empresas y exportaciones de un país sí. La medida, que la Reserva Federal comenzó de forma acuciante desde el inicio de la crisis, no ha dado por el momento los frutos que habría querido Ben ‘Helicóptero’ Bernanke. A primer golpe de vista, una persona que persigue un fin probándolo una y otra vez con el mismo sistema sin resultado satisfactorio es que no es muy inteligente. Si te ha fallado cien veces, te puede volver a fallar.

Ben, por eso, es un tipo persistente. Lo único que sabe hacer es imprimir notas y ya es demasiado mayor como para aprender cosas nuevas, así que lo vuelve a intentar inyectando 600.000 millones dólares a la economía a base de recompras de deuda y una impresora a toda potencia que debe consumir en un día lo que el Empire State en un año (o la casa de Al Gore que gasta más electricidad en una semana que 28 millones de Ugandeses en un año).

El problema de estas medidas de ingeniería económica es que no funcionan a largo plazo y son contraproducentes. Si los tipos de interés se van por los suelos, la divisa baja. Menos gente encuentra atractivo comprar deuda de un país que no da nada de rentabilidad. ¿Cuál es la solución para el inversor? Meterse en bolsa. La rentabilidad de las empresas es superior a deuda estatal y privada. En los últimos años, cuanto más baja la divisa, más sube la bolsa como se ve en el gráfico.  Un dólar débil, a la vez, hace más atractivo para el actor económico extranjero la compra de mercancías en Estados Unidos. Aumentan las exportaciones y más dinero entra en el país. Unos tipos bajos débil estimulan el crédito, lo que aumenta el consumo interno del país. Tenemos alto consumo, más entrada de dinero, precios en auge y mayores beneficios empresariales que pueden llevar a una reducción del desempleo.

Toda acción conlleva una reacción. El gran problema de este cuento de la lechera es que después se vuelve contra el país. En realidad, que aumente el consumo, las exportaciones, beneficios empresariales, disminuya el paro y aumente el crédito no es señal alguna de riqueza. Este crecimiento no es sostenible, es decir, no hay una producción que sostenga el crecimiento. Simplemente se ha producido por un aumento en la oferta monetaria (dinero en el sistema). Si la producción no respalda el aumento de precios, significa que la economía crece artificialmente dilatando los escenarios productivos de la economía atomizándose de empresas que no son rentables, pero que lo parecen porque obtienen rendimientos positivos derivados de la inflación. Expresado de otra forma, Ben y su amigo Obama están creando otra burbuja que principalmente se concentrará en la bolsa.

En el momento que la burbuja se extienda por el resto de la economía, habrá una ilusión de crecimiento totalmente falsa, sólo producida por el exceso de dinero. En algún momento, oferta y demanda volverán a ajustarse creando otra crisis. Personalmente, no creo que vaya a tardar mucho tiempo. La pregunta es, ¿por qué el ‘helicóptero’ y Obama hacen esto?

Porque buscan soluciones urgentes a su situación. Una vez más. Los intereses del Gobierno siempre son corporativos. No buscan el bien común, sino sus intereses individuales para hacer crecer el Estado y conseguir más poder. Tal vez los keynesianos y monetaristas crean de verdad que estas cochinadas monetarias funcionan y pueden evitar los efectos no deseados aunque jamás lo hayan hecho. A pesar de esta autoconfianza que tienen los banqueros centrales en ellos mimos, tal vez, encontramos una explicación más razonable en que a Obama sólo le quedan dos años en el poder hasta las próximas elecciones y quiere salir reelegido. Ben depende de Obama. Con la política que sigue, cualquier otro que sustituya a Obama, lo echará por la imagen nefasta que ya tiene.

En el momento que una persona tiene un sillón en el Poder, pierde sus intereses ‘altruistas’ para satisfacer sus intereses personales y corporativos. Esto, unido a la corte de arribistas con la que se rodea el Presidente y su élite oligárquica que le dicen que sí a todo, lo vuelven un tirano convencido que sus ideas son la palabra de Dios. Es más importante mantener el Poder por el propio bien del oligarca, que por el bienestar y libertad de unos ciudadanos a los que el presidente de la Reserva Federal y Casa Blanca ni conocen.

La econoficción es resultado de un juego político donde los presidentes nacionales y de organismos paragubernamentales se convierten en reyes de facto. La manipulación del dinero y promesas vacías para consagrar el Poder son nada nuevo. Ya lo denunciaba Juan de Mariana. Ya se produjo en el Imperio Romano. Huerta de Soto lo explica muy claramente en su libro Dinero, Crédito Bancario Y Ciclos Económicos. Todo el proceso no es más que economía planificada, soviética. ¿Tiene derecho el Gobierno a decidir sobre nuestro futuro y cambiar el rumbo de nuestras vidas? ¿Tiene sentido que lo haga por intereses egoístas y partidistas? ¿Tiene derecho el Gobierno a crear crisis, penuria y miseria para que un dictador de la producción asegure su cargo?
Según algunos medios como El País, Público, todas las cadenas de TV del mainstraeam y radios, SÍ. Normal, son parte de los lobbies que ayudan al Gobierno. Cuando surge alguien que hace tambalear el poder total que tienen, como el Tea Party americano, mienten sobre sus propósitos, fines y objetivos. Tachan la iniciativa individual y libre asociación de las personas como de “actos fascistas” y totalitarios. Es decir, se confunden con ellos mismos.

Las medidas de Obama y Ben el ‘Helicóptero’ van a llevar a Estados Unidos al desastre en el que ya se ha metido. Todo mediante el engaño, manipulación de los medios, del dinero y esa econoficción. Los tiranos han cambiado de nombre, ya no son reyes, sino Presidentes, pero siguen teniendo los mismos métodos e intereses. 

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Una respuesta para “La ‘econoficción’ monetaria también existe”

  1. Meterse en bolsa. La rentabilidad de las empresas es superior a deuda estatal y privada. En los últimos años, cuanto más baja la divisa, más sube la bolsa como se ve en el gráfico. Un dólar débil, a la vez, hace más atractivo para el actor económico extranjero la compra de mercancías en Estados Unidos. Aumentan las exportaciones y más dinero entra en el país. Unos tipos bajos débil estimulan el crédito, lo que aumenta el consumo interno del país. Tenemos alto consumo, más entrada de dinero, precios en auge y mayores beneficios empresariales que pueden llevar a una reducción del desempleo.

    Ni eso.

    Ahora mismo las inyecciones monetarias que intentan que suba la bolsa, como lo ha dicho el propio Bernanke, conseguiran su objetivo. La bolsa subirá. Pero eso no significa que baje el paro.

    Las empresas ahora mismo no se van a dedicar a invertir mucho.

    “QE2 can't end right. Worthless paper after endless paper…. What's good for the equity markets is not necessarily good for the economy. The equity markets are not going to create jobs. If you have a paper bag full of money are you going to go out and hire workers and take risk with healthcare and all these other regulatory restrictions? No, you are going to go ahead and buy high yield, you will buy equities, you will buy risk assets. The fallacy in the whole thing is that you are not going to go ahead and create jobs just by pushing up the market by 20%, 15%. In fact, to some degree by pushing up commodity price to levels that are going to be obscene, which is what is going to happen, you are hurting everybody in mainstream America… If you have all this money coming into the system, and this money stays in the equity and commodity markets, when at some point you take this money out of the system, where is this money going to come out of? Parabolic moves have Parabolic corrections. This is going to end bad. It is not a matter of if, just a matter of when. This is going to be the ultimate bubble, this is going to make 2000 look like a cakewalk. This is going to be the bubble of all bubbles.”

    http://www.zerohedge.com/article/mark-fisher-slams-bernanke-qe-going-end-badthis-going-be-bubble-all-bubbles

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