Guerras políticas: ‘si tu eres un tirano yo también’. El caso de las mezquitas en Noruega

Versión necon: suicida islamista leyendo un manual de cómo
matar niños cristianos con la financiación de Arabia Saudí

Minuto Digital trae una noticia donde explica que el Gobierno de Noruega niega la financiación extrajera de mezquitas acogiéndose al principio de reciprocidad:

“Jonas Gahr Støre, ministro de Asuntos Exteriores, ha afirmado que se rechazarán las donaciones millonarias de Arabia Saudí y varios empresarios musulmanes para financiar la construcción de mezquitas en Noruega”.
“El ministro también afirma que ‘la aceptación de ese dinero sería una paradoja’, recordando la prohibición que existe en el país árabe para la construcción de iglesias”.
“Jonas Gahr Støre también anuncia que ‘Noruega llevará el asunto ante el Consejo de Europa’ donde defenderá esta decisión basada en la más estricta reciprocidad con los sauditas“. Más>>


A todo esto Minuto Digital lo llama un “paso importante a la hora de defender la libertad”. Lían libertad con represión. Términos que parecen antónimos pero que hoy día es fácil confundir leyendo ciertos medios. ¿Prohibir la libertad religiosa tiene algo que ver con la libertad? Para los necon sí siempre y cuando les permita la supremacía de sus estilos de vida. Razón, probablemente, por la que son favorables a aniquilar toda una población civil de países al otro lado del planeta. Destinar aberrantes cantidades de dinero a la masacre y “seguridad nacional”, a la creación de estados policiales en nuestro país, leyes segregacionistas, etc.

Volviendo al tema de Noruega. Curiosamente Støre siempre se había pronunciado a favor del multiculturalismo, pero ahora la visión ha dado un giro de 180º. Este cambio de enfocar el tema está arrasando en Europa. La misma Ángela Merkel ha afirmado que el multiculturalismo ha sido un “fracaso total” en Alemania. En España, los políticos están enseñando su patita racista demonizando el islam. El PP de Cataluña ya quiere hacer la cuestión anti-migratoria su bandera electoral para comprar más votos. Como en tantas otras cosas, no es la diversidad de la gente y mercado lo que falla, sino la gestión gubernamental del asunto. En todas partes el Gobierno ha tomado el monopolio de la integración derrochando dinerales, creando leyes positivas a la vez que leyes represivas como la del velo, castigar a los ‘ilegales’ que trabajen y creando ayudas discriminatorias. Son un conjunto de medidas socialistas que se enfrentan entre ellas y crean el odio del ciudadano nativo de cada país. Es el tema perfecto para comprar votos.

Pero en fin, vayamos al tema de referencia. Støre afirma que hasta que en Arabia Saudí no se hagan iglesias, en Noruega no se hacen mezquitas. Para ello, se quiere apoyar en el principio de reciprocidad. Un Gobierno no hace nada, hasta que el otro haga lo mismo. Es una excusa de todos los gobiernos para que nunca se haga nada y así se limite la libertad del ciudadano. La aplicación del principio de reciprocidad en el tema del islam se está poniendo muy de moda entre los neocon y otras visiones totalitarias como el socialismo.

De forma directa: el principio de reciprocidad apesta. Para ilustrarlo retrocederemos 150 años en el tiempo y en el espacio. En la Inglaterra del S. XIX un grupo de personas que formaban la Anti-Corn Law League lucharon durante muchos años para que el Gobierno aboliese los aranceles al maíz y otros cereales. Las Corn Laws contra las que luchaban estos idealistas eran aranceles a las importaciones que “protegían” la economía de Reino Unido e Irlanda. La figura más destacable de este movimiento abolicionista fue el famoso liberal Richard Cobden que casi se dejó la salud y el dinero en la defensa de esta causa. No fue hasta mediados del S. XIX que la ley fue abolida a manos del Primer Ministro liberal Robert Peel. A Peel no le importó en absoluto el principio de reciprocidad, es decir, eliminó la ley sin tener en cuenta para nada que lo fueran a hacer los otros países. Actualmente la eliminación de aranceles se intenta articular por medio de pactos entre estados con la Organización Mundial del Comercio (OMC) y todos ellos son un fracaso total. No es que la eliminación de los aranceles no funcione, lo que no funciona es la burocratización del asunto.

La abolición de los aranceles transformó a Reino Unido. La economía se disparó. Se descubrieron nuevas formas de comercio que no se habían pensado con la eliminación de los aranceles, como por ejemplo, que el ganado podía ser transportado y vendido a otros continentes. Se amplió el mercado y el consumido amplió el abanico de consumo a menor precio. La diversidad, con la ausencia de Estado, trae riqueza. No sólo económica, sino cultural también. La clase media se creó gracias a aboliciones como esta.
Los necon generalmente ven favorable la no-intervención del Estado en temas económicos. En muchas ocasiones nombran a Cobden y Peel para decir que los gobiernos han de actuar unilateralmente eliminando barreras para que la gente tenga más libertad y prosperidad. El principio de reciprocidad en este caso, no es más que una excusa colectivista para anteponer los intereses de lobbies y Gobierno. Curiosamente los neocon, cuando tratamos el tema de la religión e inmigrantes se apuntan a aquello que tanto critican. Se vuelven contradictorios y abandonan sus principios liberales para abogar por la represión e intervención del Estado. Los neocon, una vez más, se vuelven ingenieros sociales para diseñar la sociedad utópica e ideal que sólo existe en su mente y que más les gusta sin prestar atención al INDIVIDUO y a los cambios necesarios de una sociedad abierta y plural. Defienden la intervención estatal porque ellos son el lobby a mantener asustados de los nuevos tiempos. Así como Cobden y los que le siguieron eliminaron a los terratenientes, los neocon se ven como esos terratenientes sociales defensores del establishment.

Imaginemos que aplicamos el principio de reciprocidad en todo con Irán. El Gobierno de Irán castiga las tendencias homosexuales de sus ciudadanos. Algunos tienen que escapar del país por esta y otras razones. Imaginemos que España niega la entrada de homosexuales iraníes hasta que el país de donde huyen acepte este tipo de relación. ¿Tiene algún sentido? No. Imaginemos que el Gobierno niega crear organizaciones homosexuales en nuestro país hasta que Irán reconozca la homosexualidad. Si un país empieza a aplicar la reciprocidad con todos los dictadores lo único que conseguiremos es que nuestro país sea una tiranía más. Hagamos una reducción al absurdo mayor aún. ¿Se imagina que los cubanos que huyen de su país y vengan aquí tuviesen que tener las mismas licencias y controles que en Cuba hasta que el país caribeño las elimine? Si todo funcionase así, sería el colapso total. La OMC pretende hacer cosas así. El resultado está a la vista. Es un desastre total.
Ningún Gobierno tiene derecho a eliminar las libertades de sus ciudadanos por la compra de votos o porque en la otra punta del planeta otro Gobierno haga algo. Son peleas entre estados, no entre personas libres. El Gobierno de Noruega ni tiene el derecho a impedir la entrada de dinero de Arabia Saudí en el país, ni a que se construyan mezquitas. Es una visión colectivista. En muchas ocasiones, los neocon aprovechan este argumento para sacar a flote sus más degeneradas conspiraciones como que las mezquitas, todas las del mundo porque para ellos no hay diferencias, sólo son lugares de adoctrinamiento militar, reclutación de suicidas, etc. El problema es el crimen. Da igual que sea de un blanco, un negro, cristiano o musulmán. Clase de Barrio Sésamo: hacer una mezquita no es un crimen. Un tipo con una bomba adosada al pecho que quiere explotar en un supermercado sí. No hay que perseguir al pobre desgraciado que quiere ser fiel a su religión o rezar, sino al que quiere atentar contra otros individuos.

Generalmente los neocon suelen generalizar conceptos para crear odio y expulsar a todo aquel que no piensa como ellos. Afirmar que los musulmanes son terroristas tiene el mismo sentido que afirmar que los católicos son todos unos pederastas debido a los escándalos de la Iglesia. Tal vez en Irán y Arabia Saudí afirman algo así de los católicos y les sirve como excusa para dificultar la libertad religiosa extranjera. Señores políticos ansiosos de votos y neocon, otra clase de Barrio Sésamo: no todo el dinero de Arabia Saudí es para financiar niños bomba ni fanáticos religiosos. No hacen falta estas duras leyes de controles de capitales para eliminar el problema del terrorismo porque no ha servido ni una. Estas leyes, como siempre, sólo perjudican al 99% de la población inocente y empresas, además que sólo sirven para llenar las arcas del Estado.


Si la diversidad en el mercado es saludable, la diversidad en la sociedad civil también lo es. Vive y deja vivir. De hecho, en Noruega, el Gobierno es quien aprueba si se construye un templo o no. ¿El Gobierno ha de dar su beneplácito para decir qué templos son buenos o no? Otra muestra más que el neopuritanismo racial del Estado sólo lleva al estado policial. Toma estas leyes paranoicas porque odia la diversidad de la sociedad, así como la del mercado.
Muchos neocon se preguntan que si se otorga los mismos derechos al extranjero que al nativo, ¿qué pasará con el crimen? Hay otros medios que el estado policial para arreglarlo. Una justicia basada en principios más humanos, como el derecho natural, y devolver a la sociedad la capacidad de defenderse a sí misma. También ampliando el derecho a la propiedad privada donde cada organización o individuo pueda ejercer libremente la “exclusión”.


Está claro que el modelo multicultural del gobierno es un desastre. Sólo sabe tirar el dinero y crear leyes injustas. Ha de ser abolido. No es función del Gobierno regular la sociedad según sus caprichos, intereses ni compra de votos. También está claro que hay Estados más represivos en ciertos temas, como Arabia Saudí con la religión, pero esto no significa que en nuestro país tengamos que ser también unos tiranos impidiendo el culto religioso, libertad de expresión y libertad de asociación de las personas, ya sean nacionales o extranjeras. Las medidas para cercar la libertad de otros, sólo conllevan estado policial y la degeneración de los grupos con más violencia y pobreza. Las leyes contra los estilos de vida sólo son colectivismo, represión y tiranía.

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2 comentarios para “Guerras políticas: ‘si tu eres un tirano yo también’. El caso de las mezquitas en Noruega”

  1. Hola Jorge, siempre te leo con mucho interés.
    Vaya por delante mi completa adhesión a muchas de las ideas libertarias: sueño con un Estado que se meta lo menos posible en nuestras vidas.
    Vivo en Francia, país cuyo porcentaje de musulmanes roza ya el 10%. Hay mezquitas por todas partes, Instituto del mundo árabe, etc. Y si estudias en una Grande École como yo lo hice, conseguirás sólo de vez en cuando cochino en el restaurant de la Universidad, “en atención a la población musulmana”
    De manera que no comparto tu afirmación: “Es una excusa de todos los gobiernos para que nunca se haga nada y así se limite la libertad del ciudadano.” Creo que si en Arabia Saudita no se ha hecho nada (como me consta), aquí SÍ se ha hecho algo (como tambiên me consta).
    El laisser faire puede ser un medio para corregir injusticias a largo plazo (o nunca).
    En este sentido, no soy partidario del irenismo de brazos cruzados. C.S Lewis decía: “Todos sabemos acerca de lo que es equitativo, y esperamos que otros también lo sepan. Por lo tanto, el emotivista oscila entre expresar creencias morales como si fueran obligatorias para todos mientras que también enfrenta los desafíos de sus propias acciones al decir que las creencias del cuestionador son propias de él y no pueden ser impuestas a otros. Ellos pueden decirle a usted lo que usted debe hacer, pero no se le ocurra a usted decirles a ellos lo que deben hacer ellos.”
    O mejor aún:
    “Sólo las sociedades liberales toleran a los pacifistas. En la sociedad liberal, el número de pacifistas puede ser lo suficientemente grande como para incapacitar al estado como un agresor, o no. Si no es así, no has hecho nada. Si sí es lo suficientemente grande, entonces le has entregado el estado que tolera a los pacifistas a su vecino totalitario que no lo hace. El pacifismo de este tipo está tomando el camino directo a un mundo en el cual no habrá pacifistas.”
    Con esto quiero decir que hay momentos en los que no tomar acciones y quedarnos impasibles ante la injusticia en nombre de la libertad, ES UN ERROR que pagaremos caro

  2. Hola Valín,

    Escribí contra el principio de reciprocidad en relación con la prohibición de los minaretes en Suiza:

    Los minaretes y la libertad unilateral

    No obstante, el caso de Noruega que nos ocupa es distinto: se trata de prohibir la financiación pública (por parte del Estado saudí) de mezquitas, algo cualitativamente muy distinto a prohibir la financiación privada de mezquitas (lo cual, si entiendo bien la noticia, no hay ninguna intención de prohibir). Mencioné esta salvedad en el artículo:

    El principio de la reciprocidad, no obstante, puede tener cabida a nivel de Estados, como apuntaba Angel Mas: no es lo mismo prohibir la construcción de una mezquita por parte de una organización privada que impedir que el Estado saudí la financie. Los ciudadanos privados tienen derechos individuales, los Estados no. El Estado español no puede sufragar la construcción de iglesias o sinagogas. Podría argumentarse que aquellos Estados que conculcan la libertad religiosa en su territorio y a menudo promueven un fundamentalismo hostil hacia los derechos de las personas no deben poder financiar templos o escuelas confesionales en suelo occidental.

    Un saludo

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