El doble rasero de las falsas propiedades mágicas

Estaba leyendo una entrevista a Julio Basulto, miembro y fundador del Grupo de Estudio, Revisión y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN). ¡Por favor, no por alargar el nombre o crear más siglas le darán más subvenciones! En fin, que al llegar a la mitad de la entrevista me ha dado la sensación de estar leyendo una entrevista a un funcionario. Cojan aire:

“Desde 2007 está en vigor el Reglamento Europeo sobre Declaraciones Nutricionales y Propiedades Saludables de los Alimentos con el fin de evitar que fabricantes y distribuidores de alimentos hagan cualquier tipo de alegación o declaración sin la correspondiente evidencia de que así sea…
Podemos remontarnos al año 2000 en que se publicó la Directiva 2000/13/CE para tener constancia legal de que el etiquetado, la presentación y la publicidad de los productos alimenticios ‘no deberán inducir a error al comprador respecto de las características o los efectos del alimento’, ni podrán atribuir a un alimento propiedades de prevención, tratamiento y curación de una enfermedad humana […]. Quienes nos dedicamos a la alimentación confiamos en que surta efecto lo propuesto en el riguroso Reglamento de declaraciones nutricionales“. Más>>

Bueno, el tipo es un estatista más con un lobby que decide por las empresas (las que le financian y las que no) y consumidores mediante la fuerza y coacción. Como siempre en nombre del bien común, salud y ese argumentario de palabrería trillada. De paso, sacará un dinerillo.

Es curioso que esta gente, los dictadores de la salud pijoprogres sean tan críticos con las decisiones del mercado, es decir, consumidores, fabricantes y comercializadores, pero pasen por alto las falsas “propiedades mágicas” de aquellos que les alimentan. Las promesas de los políticos por ejemplo. ¿Se acuerdan del pleno empleo de ZP? Según Intereconomía: Zapatero incumplió el 71% del programa con el que fue elegido en 2008 (ahora ya debe ir por el 90%). Si hubiese gobernado el PP habría pasado lo mismo. No digamos de Obama, el gran producto milagroso que lo iba a solucionar todo (este vídeo sub. al castellano es genial: He’s Barak Obama) y ahora está en mínimos de popularidad. A propósito, cuando se impuso el iluminado yanki le dediqué este artículo en Libertad Digital: Obama, otro producto milagroso.

Entonces, ¿qué ocurre con las mentiras que realmente afectan de forma directa y profunda a los ciudadanos de un país y que cambian sus vidas como consecuencia del engaño? Las mentiras políticas no están reguladas por ninguna ley de la nacional, o de la UE, ni directiva, ni nada de nada. Sus mentiras arruinan a gente, empobrecen a muchos y destruyen esperanzas. En realidad, si una empresa miente, esto es, actúa como un charlatán de pueblo a gran escala, el afectado es el iluso que le compra. Si el producto no funciona, no le comprará más. Y si lo compra… bueno, la UE llegará a prohibir la estupidez, y a este paso estaremos todos en la cárcel en 20 años. Pero las mentiras de los políticos destrozan la vida a todo ciudadano (que no sea amigo o familiar de un político, claro). Los políticos son charlatanes a punta de pistola. Lo que dicen son amenazas disfrazadas de (falsas) promesas. Charlatanes como Julio Basulto aún son peores porque los lobbies como el suyo ni siquiera son elegidos por el pueblo.

Hace unos años un abogado denunció las promesas incumplidas de ZP (no he encontrado la noticia, pero si alguien la tiene que la pegue en los comentarios). El juez le dijo que se fuera a paseo porque una cosa es el Gobierno y otra las empresas. Es decir: ¡los políticos tienen carta blanca para mentir en lo que quieran y como quieran!

Marionetas como Julio Basulto no son más que personajes grotescos que pretenden regular —aka: obligar y someter— la vida de la sociedad civil como si ellos fueran dictadores o dioses de la humanidad. Sin embargo, nadie sale denunciando las mentiras, errores y engaños universales de los políticos y gobernantes. Incluso: son ajenos a la ley.

Lo más gracioso de todo es que estos grandes embusteros políticos, estos ladones que nos arrebatan nuestra producción y estos criminales que crean estados policiales en nuestro país y matanzas en el extranjero en nombre del bien común, la humanidad y democracia: crean leyes contra la sociedad como la que defiende el tal Julio para ¿salvarnos? ¡Ja! Un poco absurdo y contradictorio. ¿No crearán esta maraña de leyes para salvaguardar sus intereses comerciales con las grandes empresas, monopolios, lobbies y tener una excusa para seguir robándonos dinero? Este mundo perfecto está lleno de horrores y absurdidades.

Por favor, salvadores del mundo político–estatales, paraestatales y subvencionados obsesionados en hacernos la vida imposible con más burocracia y leyes absurdas que sólo benefician a las grandes empresas. Si quieren hacer un favor a la sociedad civil: tomen un barco, átense una bola de cañón al pie, y tírense al océano.

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