Cuando el miedo conquista el alma, el hombre se vuelve débil


…Y la debilidad del hombre libre lleva a la tiranía y esclavitud. ¿Qué comparten los socialistas y los conservadores (neocones)? El miedo a un destino que se les escapa de las manos. El liberal siempre tiene una tendencia a amar los retos del futuro para afrontarlos personalmente, mediante la cooperación de la sociedad y el mercado. El terror de conservadores y socialistas nubla la confianza en el hombre (en el mismo) y siempre acaba acudiendo al misticismo, a la magia: al Estado Omnipotente que lo arregla todo con sólo desearlo. Un Estado imparcial, defensor de las causas justas e incorruptible. Bonita utopía que se da de bruces con la realidad y nunca funciona.

SOCIALSIMO

El Estado es un gran vendedor de humo. Básicamente vende seguridad a cualquier nivel. Los socialistas se horrorizan ante un mercado libre, desenfrenado. Confunden siempre Capitalismo, con Estado Corporativista o Capitalismo de Estado (lo que se llama economía del fascismo). Tener miedo al mercado es temer a la gente, porque son estos quienes conforman el mercado. Sólo el Capitalismo de Estado levanta monopolios y grupos de poder económicos indestructibles ya que siempre cuentan con el soporte del Gobierno de turno y las leyes. No es diferente con los grupos de poder civiles. Los lobbies sociales como asociaciones de feministas, de religiosos, de actores, ecologistas, sindicatos, gremios, etc. pueden llegar a conseguir la misma fuerza que los grandes monopolios económicos. Esto no es liberalismo, es tiranía.

Ante el miedo que suscitan las fuerzas económicas, los socialistas piden protección. ¿Al mercado u otros agentes de la sociedad? No, al poder absoluto; al Estado. El Estado es el monopolio de la fuerza. De forma ilusa —piensa el socialista— el Estado nos sacará de esta injusta situación en la que vivimos. Nos dará una pensión, unos servicios sociales, una “seguridad social” (la palabra ya lo dice todo), una vivienda… El dinero que recauda el Estado, sin embargo, no va en esa dirección. Usa nuestro dinero arrebatado por la fuerza (impuestos) para hacerse más grande, más fuerte, para dar poder a sus amigos (crony capitalism), a sus lobbies, a otros gobiernos que simpatizan con ellos. El Estado no ofrece seguridad económica, sólo es una ilusión de seguridad que nunca se cumple. Siempre resulta ser una decepción detrás de otra. Zapatero era el redentor de las clases trabajadoras. Ahora todo el mundo le odia. Obama era la gran esperanza de la clase media olvidada de Estados Unidos. Ahora mismo está en su nivel de popularidad más bajo.

Fíjese en una de las grandes promesas del Estado, las pensiones. Según los políticos y Gobierno nos iban a asegurar nuestra vejez cómoda. Nosotros no tenemos un contrato con el Gobierno que nos garantice las pensiones ni nada. El mito del Contrato Social es basura, propaganda para usar su fuerza en nuestra contra y “por nuestro bien“. El Gobierno franquista se gastó el dinero de las pensiones poco después de recaudarlas y desde entonces ningún otro Gobierno ha sido capaz de convertirlo en una hucha sana y permanente. Las pensiones sólo sirven como arma electoral para comprar votos. Los menores de 40 años no van a tener pensión o será una pensión mínima a complementar con una privada. Las pensiones públicas son una ilusión de seguridad económica. Lo mismo ocurre con el paro.

El subsidio de desempleo público sólo es una herramienta para incentivar la cultura del desempleo y hacer a la gente más pobre y dependiente del tirano. La fuerza del Estado radica en la dependencia de la gente hacia él. El Estado del Bienestar afianza una sociedad dependiente del Estado y manipulable mediante promesas vacías de riqueza, futuro asegurado y prosperidad. ¿Le parece próspera la economía actual marcada por un Estado que mediante las subvenciones, leyes y amenazas dirige la economía como si fuera su sóviet personal? El Estado usa el miedo de la gente en el terreno económico para convertir a las personas en socialistas, temerosas de su destino, de si mismos y así tomar el mando de sus vidas sin ninguna responsabilidad.

CONSERVADURISMO (LOS NEOCONS)

A primera vista los neocon parecen estar al margen de este miedo. Se muestran más independientes, digamos: más “liberales”, amos de su destino. La realidad contradice ese mito. Detrás de los neocon se esconden cobardes. Gente que quiere usar la maquinaria del Poder, del Estado para que les favorezca en lo económico y en lo civil. El Estado expande el miedo para aplicar la violencia de las leyes y la represión civil bajo la excusa de la tradición, la nación, los valores o la seguridad nacional. No creen que el concepto de familia pueda ser plural y pretenden establecer el monopolio de familia. De su familia.

Pero el gran terror de los necon son los estilos de vida que no encajan con su visión. No creen en una sociedad de diversidad, sino en una sociedad dominada por el monopolio de las ideas. Siempre combaten la competencia con la mayor crueldad del Estado: la guerra y el estado policial: “inmigrantes fuera”. “Democraticemos Iraq y Afganistán”. “Bombardeemos Irán”. Su excusa siempre es defender el colectivo, es decir, otra forma de socialismo: el colectivismo. Los Neocon en realidad son “socialistas de derechas”. No creen en la sociedad libre, ni en el poder de la gente ni el mercado. ¿Ya han visto la reacción que han tenido contra “Wikileaks“? Una organización privada que se enfrenta al latrocinio de la guerra, al Gobierno. ¿Cómo puede un amante de la libertad atacar tan noble misión? No encaja este doble rasero. La visión del neocon es tan partidista y sesgada como la del socialista.

Se agarran pues a la misma gran utopía que los socialistas de la izquierda: el Poder hegemónico del Estado. Un Estado Omnipotente y armado hasta los dientes. Es tal su terror a otras culturas que tienen más miedo a un Talibán que vive en una montaña de Afganistán, que al ladrón o banda urbana violenta que delinque en su barrio y ciudad. Prefieren destinar miles de millones de euros del ciudadano a esta ilusión de seguridad que es la “defensa nacional”, que a la seguridad ciudadana misma. Consiguen que el propio Gobierno se arme mejor que el ciudadano dejándolo indefenso ante las grandes injusticias que comete el Estado contra la propiedad, la vida y la libertad del hombre libre.

El intervencionismo en países extranjeros mediante la violencia sólo genera más odio. De forma incongruente con los principios del amante de la libertad civil y del libre mercado, el necon afirma que el Estado ha de recaudar impuestos para pacificar el mundo a base de bombas, de “imponer democracias” (¿oxímoron?) a países que no saben lo que es, ni les importa. El neocon aboga por un Estado destructor, belicista, por un Estado Policial en materia nacional. ¿Qué tiene eso de liberal? Nada. La libertad si no es llena, no es libertad. El liberal siempre aboga por la libertad civil y la económica. Sólo se opone a la agresión, y el mayor agresor de nuestros tiempos es el Estado, los políticos. Todo Gobierno está compuesto de asesinos en masa, de ladrones que roban al ciudadano su producción y dinero. No parece buena idea armarlos con nuestro dinero y darles plenos derechos.

El neocon, al igual que el socialista de izquierdas, quiere un Gobierno mundial con una sola forma de pensar: la suya, pero es incapaz de ver que lo mismo quiere el otro bando, y el otro, y el otro, y el de más allá. Ya sea por el socialismo de izquierdas o por el conservador, estamos abocados al Nuevo Orden Mundial. El neocon, de forma consciente o sin querer, refuerza y legitima el lobby de la guerra, la tiranía de las buenas intenciones, al refuerzo del Estado Nación y el liderazgo de las instituciones suprancionales: ONU, OTAN, FMI, Bancos Centrales, OMC… El que no defiende uno de esos estamentos, defiende al otro.

El argumento neocon, pues, es incompatible con la filosofía de la libertad (ver vídeo). La cobardía y la falta de confianza en el mercado y la gente les lleva a crear un Estado Omnipotente, brutal para avanzar hacia un Gobierno mundial, hacia un Nuevo Orden Mundial.

Socialismo y conservadurismo (neocones) son lo mismo: colectivismo. Son pérdida de individualidad y dependencia. Endiosamiento del Estado. Sólo el Liberalismo, y su hermano radical, el Anarquismo dan plena sentido a la palabra LIBERTAD. El liberal siempre confía en sí mismo y tiene cierto amor hacia los riesgos del futuro, por eso no necesita la “ayuda” del Gobierno, ni su “caridad”, ni “solidaridad”, ni su “seguridad”. Todo su bienestar lo puede conseguir del mercado y la cooperación de una sociedad civil libre. Desconfía del Estado y políticos en todo. Sólo crean ilusiones que van de fracaso en fracaso. Por eso, al liberal no le hace falta una respuesta a cualquier cuestión indecisa como le ocurre al conservador y socialista. El socialismo y el conservador siempre dan respuestas rotundas sobre cómo acabar con la pobreza, distribuir el dinero, o crear la paz mundial a base de matanzas y de ejércitos. El papel lo aguanta todo. En el papel todo funciona. El ecologismo fue una buena idea hasta que se aplicaron los biocombustibles y occidente disparó el precio del trigo en el tercer mundo matando de inanición a montones de personas. Ningún teórico había previsto algo así. Las ideas neoconservadoras también se aguantaron sobre el papel. Invadamos todo aquel que no piensa como nosotros, establezcamos nuestra cultura. Los resultados han sido desoladores. Estados Unidos ahogado en su deuda, en sus macroproyectos militares, países arrasados, condenados a la pobreza, radicalizados.

¿Quieren una respuesta de cómo puede funcionar un Gobierno de Laissez Faire o sistema Anarcocapitalista? Busquen en Amazon, hay libros a patadas de un sinfín de autores. Cuando los acaben, tal vez podrán estar en contra por vulnerar sus principios morales, pero no por la fuerza de su estructura lógica. Pero recuerden, el papel lo aguanta todo. Probablemente si se crease una sociedad de Laissez Faire o Anarcocapitalista saldrían mil problemas no previstos como en cualquier otro esquema teórico. Pero sólo una sociedad libre tiene suficiente capacidad de reacción y producción como para enmendar tales problemas. No depende nada de un soviet llamado “ministerio de______________”, ni de burócratas, ni de un Gobierno o Estado Omnipotente y corrupto.

La profesionalización de los políticos, la creación de estados nación, la masificación de la burocracia gubernamental y el mágico poder atribuido a la violencia estatal, han empeorado nuestra sociedad y condenado a occidente. Cuando un político se vuelve profesional, cuando le dan un sillón, se aleja de la gente, del pueblo. Sus intereses dejan de ser la comunidad porque nacen sus propios intereses individuales y colectivos. El principal objetivo, pues, es la permanencia en el poder. Ya sea en el Poder total o en la oposición. Es lo que les ha ocurrido a los sindicatos mayoritarios. En el momento que han recibido dinero del Estado, les han dado un sillón en el Poder, legalizado los “liberados”, establecido las huelgas por ley… se han convertido en parte del problema. Se han alejado del trabajador. Los sindicatos mayoritarios pierden afiliación, sin embargo, USO (Unión Sindical Obrera) la aumenta. Si a USO le diesen un sillón y privilegios, entonces perdería independencia para ganar dependencia hacia el Gobierno de turno y se alejaría de sus bases y de la realidad.

El Poder de la agresión y de la fuerza, monopolizado por el Estado es la causa de casi todas desgracias de nuestra sociedad. El Estado, y la profesionalización del estadista no han creado una mejora para el ciudadano, sino su peor enemigo. No se puede pedir nada al Estado porque significa alimentarlo y hacerlo más grande. Por más poderes mágicos que se le otorguen mediante prohibiciones, regulaciones y leyes, no vamos a curar nuestra sociedad. Más bien es el camino más rápido para destruirla. No podemos permitir que el Estado se apropie de nuestros miedos porque se convertirá en nuestro tirano. De hecho, ya ha ocurrido.

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Acerca de Jorge Valin

Liberal Anarcocapitalista de la Escuela Austriaca.

8 comentarios hacia “Cuando el miedo conquista el alma, el hombre se vuelve débil”

  1. Como siempre, poniendo el dedo en la llaga con absoluta lucidez. Saludos.

  2. Magnífico. ¿Qué pasaría si dejásemos de meternos con las dictaduras, pero al mismo tiempo les negásemos todas las ayudas y la cooperación, por no mencionar promoción de su arte, cultura etc… mediante acuerdos entre estados? Se enrabietarían, probablemente atacarían y nosotros nos defenderíamos. Tal vez entonces la gente de esos países podría levantarse contra los tiranos.

  3. Esa, Libertymad, es una gran idea llena de sentido común.

  4. Realmente brillante el artículo, una excelente aproximación a la hipocresía de debilidad del estatismo de la izquierda y la derecha.

    Yo soy una persona de izquierdas, creo de forma moderada en el libre mercado, e incluso me convertiría al liberalismo ya mismo. Pero el problema que encuentro son los casi inexistentes liberales que existen, o sino dime ¿cómo es posible que un sitio llamado redliberal haya tantos neocones que aplaunden el derroche estatal (siempre cuando venga de las manos a los que se suele llamar “Fear-Mongering/War Mongering Republicans”) y la regulación de la moral? Como ejemplos, aunque no pretendo caer en las descalificaciones, ahi tenemos a Barcenpundit, que pone a parir a Wikileaks e incluso apoya o publicita el cierre de esta web y el arresto de Mr. Assange; a Batiburrillo y sus casi diarias diatribas de insultos oníricos de una España macha, cristiana y patriota; a Elentir y su obsesión con los “Family Values”.

    Me atrevo a pensar que los únicos liberales en redliberal serían libertadyley, el chico cinéfilo y Tú mismo. Todavía me acuerdo como Dani dejo entrar aquí al ultra-cristiano-talibán-homofóbico-racista del Alfredo, un tipo, del que creo recordar, apelaba a la criminalización de la homosexualidad y te tachaba a Tí y a mataralois de anarquistas terroristas. En su patético blog, lo hace de forma bastante frecuente.

    Y tambíen recuerdale a los “liberales patriotas” que fueron Reagan, Dick Cheney, Bush Padre, y demás ralea neocon los que siempre afirmaron que el deficit publico no importaba.

  5. Julian, primero de todo perdón en que el comentario haya tardado tanto en publicarse, se publican automáticamente, pero por casualidad he visto que blogger que había incluido como “spam” ¿? Ahora está solucionado.

    Entiendo lo que dices también perfectamente. Curiosos compañeros de viaje nos ha tocado. Lo decía Lord Acton, el liberalismo siempre se ha aliado con sus peores enemigos. No sé si son los peores, pero ¿qué aliados tiene el liberalismo? Es un movimiento ecléctico de derechas e izquierdas. Al final es ir por libre creo y ser fiel a la libertad.

    Gracias por tu comentario!!

  6. Hola Julián, la verdad es que parece que en tu critica toca algunos puntos interesantes:

    1) La incoherencia del pensamiento de los “halcones de la guerra” neocones. Como aparentemente no parecen ver ningún peligro en el despilfarro de los gobiernos con el dinero ajeno, cuando se trata de fomentar el militarismo y el imperialismo global por medio del asesinato en masa que toda guerra implica.

    El moviemiento libertario americano hunde una de sus raíces en la “old right” aislacionista heredera del rechazo al ejercito permanente de los padres fundadores. Los neoconservadores, un grupo de presión política especialmente éxitoso cuyos integrantes en muchos casos venian del socialismo, finalmente consigieron acabar con esta tradición contraria a la guerra.

    Del acercamiento de algunos de los pensadores de aquella old right y de otros de la llamada new left se forman los cimientos del movimiento libertario moderno. Sus integrantes, desde el principio, han estado de la mano del movimiento contra la guerra.

    2) No entiendo la animadversión contra Wikileaks. ¿Tienes un enlace que me puedas pasar?

    3) El libertarismo en sí no prescribe ninguna moralidad, tienen cabida desde los catolicos a los objetivistas (o cualquier otro credo pacifico), siempre y cuando se respete el marco mínimo de la ética. A mi también me preocpa el prohibicionismo de los llamados pro-vida (como lo hace en sentido opuesto el de los pro-aborto subvencionado). El estado no debería intervenir en los embarazos, se debe de dejar decidir a la persona que carga con los costes. Esto no es la dictadura comunista de Chauchescu en la que los fetos eran del estado. En otro ámbito, el de la moral, estaría ver si eso esta bien o no, pero eso depende de las creencias de cada cual, y como efectivamente dices, uno no tine derecho a imponerselas al resto (y esto en cualquier ámbito)

    4) Gracias por tu apoyo con lo del calvinofascista Alfredo, pero realmente no puedo cabrearme con él, con la de buenos momentos que me ha aportado con sus escritos, ;) Pero si es un desproposito que pretendiera pasar por un mínimo de liberal.

    5) Jamas entendere esa admiración que algunos mantienen por un timo y un liberticida como fue Ronald Reagan.

    Y no soy el único (artículo en el que por cierto también se trata ya la problematica de los neocons)

    http://www.lewrockwell.com/rothbard/rothbard60.html

    Un saludo.

  7. Stewie Griffin.

    Si quieres algún enlace anti-wikileaks o anti-Assange, solo ve a barcenpundit, casi dia de por medio públicao algo al respecto, pero curiosamente, casi siempre con links neocons. Aquí van algunos ejemplos:

    Rumorología pura y dura: http://barcepundit.blogspot.com/search?q=wikileaks

    Casito todo esto es anti-wikieleaks:
    http://barcepundit.blogspot.com/search?q=wikileaks

    Difama a [a wikileaks claro está] que algo queda.

    Y gracias por el links sobre Reagan.

    Ahh, ahora que me acuerdo, Ayn Rad fue una firme y terrible opositora del gobierno de Reagan. ¿Qué curioso no?

  8. Es que tratar el tema de Reagan es imposible. Disparó la deuda (futuros impuestos), fue el presidente que más hizo contra el derecho a la posesión de armas, el que expandió el Terror Global con su lucha por occidente…

    Ni así lo entienden.

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