¿Está bien defraudar a Hacienda? Respuesta a Alejandro Nieto – Blog Salmón

Alejandro Nieto nos formula una pregunta en el Blog Salmón: ¿Está bien defraudar a Hacienda? En realidad no veo que dé una respuesta clara, pero nos informa que el fraude a Hacienda le recuerda el dilema del prisionero, que también podría ser llamado el síndrome de Saw V (siempre es una forma más amena de aprender qué es el dilema del prisionero aunque los guionistas probablemente no supieran):

“…[I]ndividualmente nos gustaría a todos no pagar impuestos. Como existen unas penalizaciones por no hacerlo y no es del todo fácil, sólo unos pocos defraudan. Y esto hace que todo el mundo resulte perjudicado. Si miramos por nuestro interés personal, defraudar nos viene bien. Si miramos por el interés de todos, defraudar nos viene mal en conjunto (ya sea porque el resto paga más o porque tenemos menos servicios públicos o de menor calidad)”. [Negritas originales]

Una pregunta. ¿Cuándo Millet desvió todos esos millones de euros a su bolsillo del pagador de impuestos catalán, lo hizo por el bien de todos? Otra pregunta. ¿Si el Estado da una subvención a un grupo propalestino, lo hace para el bien de todos? ¿Y si da una subvención a un lobby projudio? ¿Y si se la da a mi vecino del quinto? En ambos casos hay perdedores netos y ganadores netos. El perdedor neto siempre es el pagador de impuestos (más políticamente correcto llamarlo “contribuyente”) y el ganador neto, el consumidor de impuestos o del capital (ver: El pagador de impuestos y consumidor de impuestos).

Nieto cae en el error de muchos, de hecho es una falacia común que nadie considera porque no analizan. El autor confunde “Estado”, con el “bien común” y de la sociedad. Hoy día la gente cree que el bienestar social recae sobre los políticos y el Estado. No es así. El dilema del prisionero no tiene cabida en este asunto.

El Gobierno, como cualquier otra persona u organización satisface sus intereses colectivos o individuales para maximizar su utilidad (Nieto confunde esto también con el término “egoísmo” en su nota). No sólo el caso Millet o Gürtel son corrupción, lo es el subsidio de desempleo, las pensiones públicas, la concesión discrecional de canales de televisión y un larguísimo etcétera. Tal mendicidad estatal son logrolling, es decir, “mamoneo” para comprar favores, votos y poder a costa del trabajo de otros.

Visto. El fraude fiscal no se puede explicar por el dilema del prisionero ya que no existe correlación lógica entre bienestar y política. Ahora nos volvemos a hacer la pregunta: ¿Está bien defraudar a Hacienda? .

¿Qué son los impuestos? Un robo (ver Taxation Is Robbery de Frank Chodorov). En el libre mercado cada individuo intercambia bienes y servicios por otros. El bien más líquido es el dinero, es la plasmación del trabajo y esfuerzo de una persona. Estos intercambios en el libre mercado son voluntarios. El panadero me da su pan y yo el dinero. Todos salimos ganando. Los impuestos no van así.

El Gobierno nos arrebata por la fuerza nuestra producción, nuestro trabajo, es decir, nuestro dinero sin que podamos negociar, razonar ni argumentar. Es un robo porque va contra nuestra voluntad. En ningún país del mundo ni lugar en la historia los impuestos han sido “voluntarios”, por eso el Gobierno nos persigue si no cedemos a su extorsión: nos envía cartas amenazantes, nos saquea las cuentas, y si nada le funciona invade con su mafia-policial nuestra propiedad para arrestarnos y ser juzgados por una ley que el propio tirano, el Estado, ha creado en su favor.

Es más, como decía el gran Lysander Spooner, el Estado es más que un ladrón:

“El gobierno como un asaltador de caminos dice al hombre: la bolsa o la vida y la mayoría, si no todos los impuestos, son pagados bajo la amenaza de esa coacción“.

“Pero el asaltador de caminos toma sobre si la responsabilidad, peligro y delito de su acto. No pretende tener ningún derecho sobre tu dinero, […] ni tiene la impudicia de decir que es tu protector, o toma el dinero de los hombres contra su voluntad simplemente para permitirle protegerles […] El asaltador de caminos, una vez que te ha quitado el dinero te deja en paz y no te persigue […], no asume que es tú soberano por derecho […] ni que su intención es la de protegerte”.

¿Qué es el Estado pues? Es la mayor organización criminal jamás creada en la historia. Asesina a hombres, mujeres y niños en países que no son los suyos. Esclaviza y roba a sus ciudadanos mediante los impuestos, juzga y encierra a gente que no comete actos de sangre, impulsa mediante el robo y la fuerza estilos de vida con leyes, lavados de cerebro (campañas de concienciación y educación pública) y recorta la libertad de los ciudadanos por meros caprichos políticamente correctos, para conseguir dinero y poder.

No pagar impuestos es un imperativo categórico para todo aquel que sea un amante de la libertad o le repugne cualquier sistema oligarca y tiránico aunque, con un eufemismo, se le llame Estado del Bienestar.

Un par de videos relacionados:

Anuncios

4 comentarios para “¿Está bien defraudar a Hacienda? Respuesta a Alejandro Nieto – Blog Salmón”

  1. Hay dos explicaciones porque la gente evitan de pagar los impuestos: o la gente son mala o… los impuestos son malos.

  2. ¿Quién dijo? Hay dos cosas inevitables en la vida: una de ellas es la muerta; la otra, son los impuestos.

  3. Pagar impuestos es convertirse en colaborador necesario de los delitos del gobierno.
    Dispendios, subvenciones sin sentido, comisiones para amigos, uso abusivo de información privilegiada, nepotismo, abuso de poder, incumplimiento de sus propias leyes, etc, etc.

  4. “Si la alternativa es: mantener a los justos en prisión o renunciar a la guerra y a la esclavitud, el Estado no dudará al elegir. Si un millar de personas rehusaran satisfacer sus impuestos este año, la medida no sería ni sangrienta ni violenta, como sí, en cambio, el proceder contrario, que le permitiría al Estado continuar perpetrando acciones violentas con derramamiento de sangre inocente. Y esa es, de hecho, la definición de la revolución pacífica, si tal es posible. Si el recaudador de impuestos o cualquier otro funcionario público me pregunta, cómo así ha ocurrido ya, 'pero ¿qué he de hacer yo?', mi respuesta es: 'si en verdad deseas colaborar, renuncia al cargo'. Cuando el súbdito niegue su lealtad y el funcionario sus oficios, la revolución se habrá conseguido. Suponed, no obstante, que corra la sangre. ¿Acaso no se vierte ésta cuando es herida la conciencia? La auténtica virilidad e inmortalidad del hombre se pierden por esa herida, y aquél se desangra hasta la muerte eterna. Y yo veo correr ahora esos ríos de sangre”.
    (H.D.Thoreau)

A %d blogueros les gusta esto: