Y habló el listo de la clase sobre las prostitutas: José Apezarena


El señor en cuestión tiene un blog en El Confidencial Digital (ECD). La estructura del blog es un tanto curiosa y no veo link permanente a la nota. En su último escrito “Anuncios de prostitución” el autor se queja que “tras el debate sobre el estado de la Nación, uno de los anuncios más llamativos que ha hecho [el presidente del Gobierno] es que van a proponer la prohibición de los anuncios de prostitución en la prensa”. Pues tiene razón.

Después añade la nota políticamente correcta para mostrarse como el ciudadano tipo de su época, muy políticamente correcto:

“Conste que esos anuncios me parecen degradantes. Y pienso que, detrás de tan oscuras actividades, se oculta un rechazable tráfico y explotación de mujeres. Así que, estoy a favor de que tales publicidades se supriman…”

Apezarena es el típico experto de lo políticamente correcto. Es decir, es la clase de tipo que lo sabe todo sobre lo políticamente correcto, un experto sin enmienda. Al menos en este tema, no sé en el resto. Algo similar ocurre con la prohibición del burka, pañuelos en cabeza y cosas así. Todo el mundo favorable a la prohibición dice lo mismo: “es denigrante”. “Lo llevan por obligación”. “Estoy a favor de la prohibición”. ¿Y cuántos años lleva esta gente estudiando el tema? ¿Cuantas décadas lleva Apezarena estudiando el tema de la prostitución en España? ¿Tiene una estadística que pruebe sus creencias (sin necesidad de darle a Google a última hora)? ¿De qué tipo de explotación estamos hablando? Un capataz explota a sus trabajadores para sacar un provecho y éstos a la vez para sacar dinero. Es un proceso voluntario, no implica en sí esclavización. ¿Si una prostituta trabaja en el oficio voluntariamente también es una criminal?

Apezarena no distingue entre el crimen y la moral. Alguien le ha dicho que la prostitución es horrorosa y que todas las mujeres son esclavas. ¿Cuál es la solución de Apezarena? Prohibir la publicidad [!]. Es algo similar al tabaco y alcohol. La TV y medios masivos nos han lavado el cerebro con que fumar y beber es malo. ¿Entonces lo prohibimos? No, hacemos algo más surrealista: lo censuramos y prohibimos
su publicidad [!]. ¡¿Pero qué culpa tiene la prensa para que criminalicen a sus clientes?! Apezarena, en lugar de prohibir el oficio (que es horrible para él), va más allá violando la libertad de expresión de un grupo de personas y empresas que son legales. Sí, legales.

Es la típica solución de hoy día a todas las extravagancias de lo políticamente correcto. Inventar un problema que no lo es, y destrozar todo lo que está a su alrededor pero sin tocar el susodicho “problema”.

El autor del post en cuestión es, como tantos otros, un aprendiz de dictador social. Si algo no le gusta, recurre a lo más fácil, prohibirlo sin pensar qué pasará con las mujeres que viven de ese negocio, sus hijos (sí, algunas prostitutas tiene hijos y todo), qué ocurrirá con los ingresos de la esa publicidad, y peor aún; a Apezarena no le importa en absoluto los estilos de vida que está criminalizando y dañando. Ni tampoco cae en la cuenta que está censurando a empresas legales y personas con oficios legales (aún). Es un censor. Sr. Apezarena, se lo digo claro: todo aquel que prohíbe un estilo de vida por razones arbitrarias, o que exhorta al gobierno para que mate su libertad de expresión es un tirano. Un dictador. Un redentor moralista o iluminado que se ve con suficiente prepotencia redentora como decir a la gente qué ha de hacer y qué no. Qué es bueno para ellos y qué no. Su prepotencia moral le da autoridad para destrozar la economía y libres estilos de vida de otras personas. Desalmados inquisidores e ingenieros sociales como usted son más propios de países como Cuba o Corea del Norte.

Otra amuestra que Apezarena es la típica persona mediocre de hoy día, es cómo trata el tema:

“¿Es el ámbito de todo un debate sobre el estado de la Nación, en el que han de discutirse y plantearse las cuestiones más graves que nos ocupan, el lugar para hacer un anuncio tan sectorial?” […] “¿El momento y el lugar para sacarlo a la palestra es el debate del estado de la Nación? Me parece un poco oportunista”

¡A ver! ¿Es un crimen la prostitución como pinta el Sr. Apezarena, o no? Sí lo es, el tema se ha de eliminar de inmediato. Y no la publicidad, sino el propio oficio. Esta es otra de la banalidad con la que tratan los temas las mentes superficiales. Lo relativizan todo, si algo es malo de verdad, no puede esperar a ser prohibido. No podemos dejar de prohibir la violación el año que viene porque este año hay crisis. El mal se ha de erradicar ya, no cuando al presidente del Gobierno, a mi, a Apezarena o al vecino del quinto le vayan bien. El autor trata el caso de la prostitución con una frivolidad sorprendente. Eso, o lo con lo que frivoliza es con la libertad, que la retira con la misma facilidad con la que escribe un lamentable artículo autoritario y prohibicionista.

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