El tabaco se impone en los bares

Informa El Mundo:

“Cada vez son menos los locales de restauración que prohíben fumar en su interior. El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) se muestra preocupado porque actualmente sólo el 26% de los establecimientos estén libres de humos, frente al 38% registrado hace un año“.

“Tal y como ellos mismos añaden [el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT)], ‘buena prueba de que está siendo así es que en la mayoría de pueblos y barrios es imposible o muy difícil hallar un bar o restaurante donde no se fume'”.

¿Error en la ley? ¡Jamás! Para los burócratas y amantes de la represión social la gente ha de ser domesticada en los valores gubernamentales y políticamente correctos, por lo tanto, hay que dar una vuelta de tuerca al estado totalitario actual:

“En opinión de estos expertos, los principales responsables de este aumento en el incumplimiento de la ley antitabaco, y en el consecuente descenso de los lugares públicos sin humo, son las empresas privadas y las universidades”.

“Según estos expertos en tabaquismo, lo ideal sería que el Gobierno central tomase la determinación de reforzar la normativa vigente. ‘Las leyes de espacio sin humo funcionan y cumplen mejor con su papel protector cuando no presentan ambigüedades, excepciones ni medias tintas’…”

¡Ajá! Era de imaginar que los culpables fuesen las empresas privadas en lugar de las opresivas leyes del gobierno que no se corresponden con la voluntad de la gente. Pero claro, es un tema de salud, en este terreno cualquier técnico tiene más autoridad que la libertad de cada individuo, grupo y ciudadano. No estar alineado hoy día con la moral vigente es un acto criminal, algo tan arbitrario y dictatorial como podía ser la criminalización de estilos de vida no cristianos del pasado. Si tras esta muestra de imposición no es suficiente, al final del manifiesto “científico” apelan al corazón para que veamos la gran injusticia que cada uno puede ejercer aplicando su libertad:

“‘Las víctimas de la permisividad en el sector de la restauración serían los 800.000 trabajadores que emplea’, concluye el comité”. Más>>

Y reforzar la ley totalitaria afectará a millones de personas a las que se les privará de su libre albedrio sin mencionar las pérdidas económicas del sector. Lo que no contemplan estas ratas de laboratorio, que olvidan la economía y la libertad individual, es que esas “víctimas” trabajan en el sector de la restauración porque quieren, pueden dedicarse a otra cosa cuando quieran. Es lo que en economía llamamos “preferencias reveladas”: cada uno demuestra lo quiere con sus actos, no con las intenciones ni ideas. Algo así significaría que las víctimas prefieren los beneficios dinerarios que les ofrece el sector que las presuntas enfermedades que les provocan sus clientes. Un argumento inaceptable para un socialista científico ya que eso significaría que el trabajo es voluntario y no una forma de esclavitud. ¿Es que los camareros trabajan encadenados y no perciben salarios?

Cuando una ley es injusta, esto es, no conforme al derecho natural, ha de ser violada. De lo contrario, la justicia sólo servirá para crear injusticias.

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