El derecho a la adicción

CLD, de Archipiélago Duda, tiene dudas sobre la legalización de las drogas. Niega de entrada, “que el crimen organizado surja sólo por la existencia de un mercado negro”. Estudiemos un poco por qué surge un mercado negro en un sector. Hagámoslo desde sus bases, esto es deductivamente y no inductivamente como hace CLD, ya que si así lo realizásemos así necesitaríamos un sinfín de información que aún teniéndola y pudiéndola procesar, seguiría siendo contingente y variable. El inductivismo es un método que sólo nos sirve para averiguar aquello que no conocemos (para las ciencias físicas por ejemplo), pero jamás para ver la estructura de lo que conocemos. Nosotros conocemos lo fenómenos humanos, sólo la lógica deductiva nos puede revelar sus secretos.

El mercado negro siempre aparece cuando hay una restricción a la libertad, da igual en qué modo sea. No es un problema de oferta y demanda, sino de restricciones políticas a la libertad individual. Es un proceso muy similar al de la corrupción, del que ya hable en otra parte. De forma un tanto inocente, CLD quiere demostrar que el mercado negro no genera crimen afirmando que “en muchos lugares donde el juego es perfectamente legal, suele a pesar de ello estar controlado por familias mafiosas”. Si el juego es “perfectamente legal” en su más amplio sentido, lo que afirma CLD, es falso. Las mafias surgen cuando hay grados de libertad, esto es, hay ciertas prohibiciones. Un ejemplo muy claro es el juego la ruleta rusa. Bien, no hay país en el mundo donde este curioso juego esté legalizado (lo que cuestiona la afirmación de CLD), sin embargo, puede estar controlado por algo así como una mafia. No es el momento ahora de preguntarnos si juegos tan drásticos son legítimos o no. Ahora sólo analizamos la anatomía del crimen y mercado negro. Cuanto más regulado esté una actividad, más propensión tiene a ser controlado por mafias. Si el gobierno levanta la prohibición al cannabis por ejemplo, la delincuencia disminuirá, pero dependiendo de la regulación que imponga, lo hará en un grado u otro. Por ejemplo, imaginemos que el gobierno de turno legaliza, pero no liberaliza, la venta de cannabis. Probablemente, y es de las cosas que barajan las asociaciones pro-cannabis, se necesiten permisos para venderlo, una base de datos de los consumidores, licencias especiales… Cuanto más restrictiva sea, menos repercutirá en el mercado negro y nivel de crimen.

Otro punto para la creación de mafias es el “gap” que existe entre oferta y demanda en un mercado controlado. Si la demanda es desmedidamente mayor que la oferta y el producto o servicio están altamente regulados, desde un punto de vista económico el beneficio empresarial puede llegar a ser muy alto. En el momento que no existen regulaciones, el beneficio empresarial inicial irá bajando a medida que entren competidores, pero esos competidores nunca aparecen en el tema de las drogas. El beneficio empresarial sigue igual de alto sólo dependiendo de la propia oferta del producto y variaciones de la demanda. ¿Qué significa esto? Que las leyes a la prohibición crean fuertes barreras de entrada creando un sector que vive casi en el monopolio, es decir, la prohibición actúa ahora como una ley proteccionista: eleva los costes de entrada para mantener una oferta selecta.

Esta oferta selecta no sólo ha de preocuparse de colocar su producto en el mercado, sino de no ser interceptado por las fuerzas del orden gubernamental, que recordemos, tiene el monopolio de la violencia. Los únicos que pueden hacer frente a la comercialización de productos o servicios prohibidos, son organizaciones violentas o que les cuesta poco recurrir a la violencia. Muchas de las personas que están en estos grupos tal vez conseguirían más beneficios dedicándose a la Bolsa por ejemplo, pero no les atrae. Por ejemplo, los economistas Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner en un estudio sobre la delincuencia y las bandas comprobaron que cualquier mafioso de bajo rango gana lo mismo vendiendo drogas que estando como dependiente en un Mcdonalds (ver su libro Freakonomics, no recuerdo exactamente la cita). No ocurre lo mismo a medida que se va subiendo en la jerarquía y el beneficio empresarial aumenta. Gran parte del crimen proviene, no del merado negro sino de la prohibición en sí, el resto son efectos de la causa original.

Otro de los puntos interesantes que menciona CLD es que “¿debe el Estado adoptar una posición de relativismo extremo y permitir la comercialización de productos que degradan con pavorosa facilidad a quien los consume, a cambio de proporcionarle meras sensaciones de euforia?”. La respuesta es evidente, ¿quién es el Estado para decidir qué me conviene y qué no? De igual forma podemos decir que hoy día casi el 50% de los matrimonios contraídos “degeneran” (usando el lenguaje del autor) en divorcio; lo que causa depresión, tensión y un mal ambiente para los niños de la pareja. Bueno, tal vez el Estado mediante un estudio de personalidad de todos los ciudadanos debería juntar a las personas con más similitudes y menos propensión de divorcio para hacer así un mundo feliz. El Estado no puede opinar sobre todo, más bien ha de opinar sobre lo menos posible para hacer más llevadera la vida a sus súbditos.

Cuando otorgamos más derechos al Estado que a nosotros mismos, estamos afirmando que nosotros somos idiotas y los burócratas seres especiales con capacidades sobrehumanas para dirigirnos, lo que no tiene ningún sentido. Si damos más derechos al Estado de los que nosotros tenemos, acabaremos viviendo en una tiranía. Más bien, seguiremos viviendo en una tiranía. La regulación y más especialmente las prohibiciones no significan atajar un “problema social” (a propósito, ¿qué diablos significa ese concepto?), más aún si existe una amplia demanda para ello. En este sentido las prohibiciones sólo tienen valor psicológico para la gente común que cree que regulando y prohibiendo el problema desaparece, cuando vemos que ni mucho menos es así (desde el 2000, se ha cuadriplicado el consumo de cocaína). Las prohibiciones sólo tienen sentido cuando son aceptadas por la comunidad, como por ejemplo, en caos como la reducción del crimen. Las prohibiciones banales, que obedecen a la moda o a lo políticamente correcto y olvidan las necesidades de las personas, son inútiles. El sistema actual de regulación y prohibición de lo moral o de lo políticamente correcto, es arbitrario. Daré un dato que se ha dado a conocer esta semana y entra en vigor el mes que viene en Holanda. En julio, la ley holandesa establecerá que sólo se podrá fumar en lugares públicos marihuana, pero no tabaco. ¿Qué clase de estupidez es esta? ¿Hemos de confiar nuestra libertad a gente que hace este tipo de leyes absurdas? La gente no espera de los político absurdidades como esta, pero cuando un tema les causa incomodidad, no dudan en dirigirse a él para que lo ataje sabiamente. Político y sabio: es pedir lo imposible.

Siempre que alguien aboga por el prohibicionismo cree que su idea se cumplirá y no surgirán excepciones. Esto ocurre también en el mundo empresarial. Uno de los grandes pecados de los jóvenes empresarios es creer que su producto siempre tendrá una amplia demanda y la gran mayoría de negocios acaban cerrando. Una idea, por ser “buena”, no significa que triunfará. Ha de enfrentarse al mundo real y cuando se trata de restricciones a la libertad, eso significa que han de ser diseñadas y aprobadas por políticos, lo que viendo la historia ya podemos imaginar cómo harán la ley y seguimiento. Es lo mencionado anteriormente, la regulación y prohibición no son palabra de Dios, sólo disimulan el “problema”, pero sigue estando, incluso lo hacen aumentar.

Pero todo y así, hay algo más importante que esto: cada persona tiene el absoluto derecho a decidir a qué quiere ser adicto. Tiene derecho a probar lo que le de la gana. Nadie tiene el derecho, por otra parte, de actuar como un dictador social ni de la producción imponiendo su moral a los otros, incluso aunque diga que lo hace por nuestro bien. Un político no tienen derecho a robarnos mediante impuestos por nuestro bien, ni a decidir qué hemos de consumir por nuestro bien si nosotros lo queremos. Ambas cosas son una contradicción. Nosotros más que nadie sabemos qué queremos y qué no. Los burócratas no pueden hablar ni actuar por nosotros porque la voluntad no es trasladable ni se puede delegar. Cuando alguien lo hace unilateralmente, actúa como un tirano, como un dictador.

La legalización y total liberalización de las drogas tiene muchas ventajas que ya comenté por encima (menos recursos para el Estado que se extraen de nuestro dinero, mayor calidad del producto, controles, diversidad del producto y más recursos de la seguridad dedicada a perseguir delincuentes que comentan actos criminales y no banales o que versan en los estilos de vida de las personas). El problema de las drogas se produjo en el momento que el Estado quiso opinar sobre ellas. Lo curioso es que aquellos que se proclaman “liberales” estén en contra de algo tan básico como la liberalización de las drogas. En una de las épocas y países europeos más liberales de Europa, precisamente, este tema fue motivo de incidentes graves (como antes he comentado, el Estado decidió meterse y se fue todo de madre). Reino Unido y China entraron en guerra, en la llamada Guerras del Opio, porque la Reina y sus políticos consideraban inadmisible poner obstáculos al libre comercio del opio en el país oriental (que es lo que querían los chinos). Por lo visto, esos mismos que atribuyen la época victoriana como máximo esplendor del liberalismo (no es mi caso ni mucho menos), parece que ahora reniegan de él. Al final va resultar que el liberalismo no es más que otra forma de socialismo para maximizar la felicidad de la sociedad olvidando su principal fundamento: la libertad individual sobre todo las cosas.

Anuncios

17 comentarios para “El derecho a la adicción”

  1. “El mercado negro siempre aparece cuando hay una restricción a la libertad”Que existan delitos no es algo malo. Es fácil terminar con los delitos, si no hay leyes que infringir tampoco habrá delincuentes. Pero que sea una solución no significa que sea una buena solución.Tampoco me resulta convincente lo del derecho a la adicción, me recuerda demasiado al derecho a ser esclavo.

  2. Coase, tienes razón en la primera afirmación, la justicia recta (que no leyes) es importante, pero no “es fácil”. A la vista está que no funciona en la mayoría de paises, pero ese es otro tema.Efectivamente, el derecho a la adicción es similar al derecho de ser esclavo, lo qu es totalmente legítimo. Block tiene un interesante ensayo sobre esto concretamente (<>slave contracts<>)

  3. Ante todo, gracias por tus comentarios a mi post.Replicaría 3 cosas:1- No creo que el hecho de que no se tolere la ruleta rusa, entre otras regulaciones, tenga nada que ver con que los casinos de Las Vegas estén controlados por la mafia. En realidad, tus observaciones vienen, según creo, a reforzar las mías: Los delincuentes prefieren un modo de vida violento, por lo que si hubiera otras leyes, también las conculcarían. Yo no creo que la prohibición sea una solución mágica, pongo en duda que el levantamiento de la prohibición sí lo sea.2- Pido disculpas por no haber distinguido con claridad entre el consumo de drogas (que no creo deba prohibirse) y su tráfico. Yo estoy en contra de que se considere legítimo vender droga a un tercero, ahora bien, si la consigues en el mercado negro para tu exclusivo consumo, allá tú, ahí no tiene que meterse la policía. Faltaría más.3- “La libertad sobre todas las cosas”. Como grito de guerra, me parece bien, cómo no voy a simpatizar con él, pero desconfío de formulaciones abstractas. La libertad no se origina en disquisiciones intelectuales, sino que es un proceso histórico que se ha producido en algunos lugares. Debemos aprender de los países que más se han acercado, con todas sus imperfecciones, a ese ideal de libertad. Y lo cierto es que la libertad y la globalización triunfan porque a la gente le va mejor así. Defender la libertad independientemente de sus saludables efectos sociales me parece válido, pero siempre habrá quien te saldrá con que hay otros valores, la igualdad o lo que sea, y al final se trata de un dogmatismo contra otro. Por eso yo soy empirista, o inductivista, si lo prefieres, creo que lo decisivo son los hechos. Y el hecho es que el libertarismo extremo que tú defiendes (no me refiero sólo al tema de las drogas) no ha existido jamás, y por tanto no estamos seguros de laqs consecuencias que entrañaría una política inspirada en él. Cuidado con las utopías, ese es el principio de cautela que yo añadiría al de la libertad über alles.Un saludo

  4. El mercado Negro no es el mercado del crimen, sino todas aquellas transacciones pacificas (no agresivas)perseguidas por el monopolio del crimen. Junto con el mercado gris (todas aquellas transacciones no violentas que se saltan las regulaciones estatales sin estar expresamente prohibidas por el crimen de la legislación) hablamos del conjunto de transacciones voluntarias de las que el estado no se nutre, como ocurre con el violento mercado blanco, que es el que financia le guste o no los crímenes del estado. Es decir, el mercado negro (y gris) es el libre mercado.Todas aquellas acciones violentas sobre individuos o sus propiedades legítimamente adquiridas, según el principio objetivo de no agresión, que están prohibidas por el estado conforman el mercado rojo, y no negro.Entender el mercado negro como el mercado del crimen es un error.Saludos Valín.

  5. Un crimen es la invasión de LOS justos derechos de propiedad ajenos, no un incumplimiento de una norma o mandato estatal, totalmente ilegítimos y criminales.“Los únicos que pueden hacer frente a la comercialización de productos o servicios prohibidos, son organizaciones violentas o que les cuesta poco recurrir a la violencia.”Sencillamente, al igual que en un mundo libertario la gente se armaría para su protección, al estar fuera de la ley uno necesita defenderse. Ahora saltar de este hecho a afirmar que la gente que trabaja en el mercado negro es criminal hay un salto tan falso, como afirmar que una población armada se convertiría en una banda de asesinos.Los verdaderos criminales son los que llevan placa y los que imponen su Ley al resto.

  6. Hola CLD,Los delincuentes no prefieren un modo de vida violento, tiene que ver con las expectativas racionales y la aversión al riesgo de cada individuo. Un gangster callejero, puede ganar poco, pero sus expectativas son muy altas, tanto de dinero como de poder.La visión utilitarista que usas al afirmar “que la libertad y la globalización triunfan porque a la gente le va mejor así” también es aplicable al socialismo a principio de siglo XX. Los socialistas en esa época decían lo mismo. Tampoco es cierto que a la gente le vaya mejor, eso totalmente subjetivo e imposible de medir (ni con índices de Gini). Hay quien sale ganando (consumidor de impuestos) y quien sale perdiendo (pagador de impuestos).La visión empirista de “jamás ha existido algo así” es muy iluso. Sí que se dio recientemente, en Estados Unidos, en las fronteras. Tal había un sistema político, pero no se aplicaba en muchos casos, por eso algunos han llamado al “Salvaje Oeste”, “el experimento anarcocapitalista”. De igual forma, el hombre tampoco ha llegado jamás a Marte y eso no significa que no pueda hacerlo. El empirismo es un método demasiado cerrado para entender la estructura de la acción humana.El resto de puntos que señalas son totalmente subjetivos, del tipo “yo creo”, “yo pienso”; no tienen validez alguna excepto el de tu opinión.Stewie, es cierto que “entender el mercado negro como el mercado del crimen es un error”, pero lo contrario también. El crimen se puede dar en cualquier entorno. Sobre el mercado negro ya escribí en otra parte: < HREF="http://www.jorgevalin.com/artic/otra_econo.htm" REL="nofollow">La otra economía y su mitología<>

  7. valín,“los delincuentes no prefieren un modo de vida violento”Tu optimismo acerca de la naturaleza humana me recuerda al de algún presidente de gobierno, dicho sea sin ánimo de ofender.La mejor demostración de que la gente prefiere la (imperfecta) libertad capitalista a la (casi perfecta) esclavitud socialista, es que los que se fugaban al otro lado del muro de Berlín siempre venían del Este, no del Oeste. Eres libre de desdeñar esa demostración, por “utilitarista” o “empirista”, pero a mí desde luego me parece decisiva, más que ninguna construcción teórica.

  8. No es cuestión de optimismo, lo que yo crea o deje de creer, sino de conceptos universales, atemporales y necesarios. No es más que la unión de las altas y bajas preferencias temporales unidas a la utilidad. Esta teoría está desarrollada por Hoppe y es la que nos puede explicar la tendencia al crimen en una sociedad con altas preferencias temporales como la actual. Sigues sin aportar nada, todo son opiniones personales tuyas totalmente contingentes.

  9. Claro que yo expreso mis opiniones. Pensaba que tus palabras también lo eran, pero ya veo que no, que son “conceptos universales, atemporales y necesarios”. Las ideas de Platón, vamos.Alucinante.

  10. Serán de Aristóteles, lógica clásica, que efectivamente, son universales, necesarias y atemporales, eso es lógica deductiva. Por lo que dices creo que no lo habías oido nunca.Insisto, más que opiniones sueltas que sólo tienen el de “lo que crees”, expón una teoria clara, uniforme y coherente consigo misma y la realidad (no con sólo partes de la realidad).

  11. Hola a todos,CLD dices:<> Los delincuentes prefieren un modo de vida violento, por lo que si hubiera otras leyes, también las conculcarían<>Hace tiempo que se demostró que, a excepción de personas con lesiones neurológicas, todos los criminales tienen también una estructura de incentivos a la hora de actuar. El conepto de < HREF="http://unperiodico.unal.edu.co/ediciones/70/03.htm" REL="nofollow">infractor racional<>. Precisamente al legalizar las drogas facilitamos la existencia de un mercado que reporta muchos beneficios al infractor frente a los costes irrisorios que pueden ofrecer hoy en día los tribunales.<>Yo estoy en contra de que se considere legítimo vender droga a un tercero<>En base a qué moral enuncias ese juicio y en base a qué fundamentas esa moral. No puedes construir una ética de espaldas a la realidad, si la gente consume drogas ningún tipo de mandato coactivo o panfleto va a conseguir dar la vuelta a la situación.Precisamente hoy he escrito un post hablando del tema de la moral y su fundamentación:http://hector1564.blogspot.com/2008/06/crtica-las-ticas-sobrenaturales.htmlP.D: Siento la publicidad 😉Saludos

  12. El debate sobre la legalidad o no de las drogas es el debate de la libertad en si. ¿Es la libertad un medio para conseguir una sociedad “mejor”, (por lo tanto habrá que restringirla cuando las consecuencias sean malas, vease drogas) o es un fin en si mismo?

  13. “<>¿Es la libertad un medio para conseguir una sociedad “mejor”, (por lo tanto habrá que restringirla cuando las consecuencias sean malas, vease drogas) o es un fin en si mismo?<>Es que soy el único que ha leido que el consudo de cocaina ha cuatriplicado en 8 años??? Un tanto ingenuo creer que las prohibiciones hacen algo de “bien”. Qué te prohiban algo es mejorar la sociedad? Es un acto dictatorial en todo caso.

  14. “Es que soy el único que ha leido que el consudo de cocaina ha cuatriplicado en 8 años??? Un tanto ingenuo creer que las prohibiciones hacen algo de “bien”. Qué te prohiban algo es mejorar la sociedad? Es un acto dictatorial en todo caso.”Está claro que la actual prohición de venta de drogas no es efectiva pero no por el simple hecho de ser una prohibición sino porque las consecuencias son irrisorias. Si la venta de drogas estuviese penada con la muerte y de verdad se buscase a los delicuentes seguro que habría menos droga en la calle.Lo que quiero decir es que los que creen que se debe ilegalizar la droga anteponen lo que creen que es “mejor” a la libertad; es decir la libertad como un medio. Y viceversa los que defienden la legalidad; la libertad como un fin.

  15. La libertad como el máximo fin <>político<>, en efecto.¿Esto es anarquismo? Pues era la opinión de un lord victoriano y católico. Si es que…

  16. Hay que tener mucho cuidado al usar a Proyecto Hombre como fuente de información, dado que esta organización tiene una tendencia, se diría que irresistible, a falsear los datos (o a proporcionar datos que luego falsean los periódicos, que me da igual). El titular sobre la cocaína es, para variar, erróneo, puesto que se refiere a clientes de PH, no a la población en general. me extendía más sobre esta y otras falsedades de PH en el foro de El país

    El País y las manipulaciones de Proyecto Hombre – Foros – EL PAÍS

    En cuanto a penalizar a quien vende drogas ilegales y a culparle de las adicciones de sus posibles clientes, si se aplicara el mismo razonamiento y el mismo desplazamiento de la responsabilidad individual al alcohol y al tabaco (mucho más letales y dañinas para la salud que todos los estupefacientes juntos), esto se parecería mucho al Afganistán de los talibanes.

A %d blogueros les gusta esto: