Otra victoria de las drogas en España

Otro informe nos dice que el Estado está gastando inútilmente el dinero del pagador de impuestos: se ha cuadriplicado el consumo de cocaína desde el 2000. La gente normal aprende de los errores, es evidente que los políticos no. La ilegalización de las drogas no ha cumplido el fin prometido, erradicar su consumo, más bien al contrario. Las campañas antidroga parecen un estímulo a para los jóvenes. ¿Qué tal cambiar de estrategia? ¿Por qué no desregular y liberalizar las drogas y que cada uno haga el estilo de vida quiera? Es evidente que ya lo hacen a pesar de la prohibición.

La ilegalización de las drogas implica un fuerte mercado negro. Grandes recursos del Estado usurpados al ciudadano para una labor inútil. Menos policías dedicados a solventar crímenes de verdad. Un producto adulterado sin control ni calidad y más delincuencia. Historia similar a la que ocurrió en Estados Unidos con la prohibición del alcohol que produjo medio millón de detenciones, dos mil muertos por choques entre bandas, 35.000 muertos por intoxicación etílica y sólo Nueva York pasó de tener 15.000 bares legales a 32.000 tugurios clandestinos. Cuando se legalizó otra vez, las cosas volvieron a la normalidad. Tal vez en las cárceles sobran camellos y faltan delincuentes de verdad. El crimen no son las drogas, sino criminalizar los diferentes estilos de vida con falsos argumentos moralistas y así justificar la recaudación gubernamental.

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8 comentarios para “Otra victoria de las drogas en España”

  1. Tal vez sea este uno de los ejemplos de empecinamiento en el error más calamitosos por sus resultados.Estos son claros: mayor consumo, envenenamientos, corrupción policial, carísimas campañas inútiles, acoso al ciudadano…Han convertido un derecho como es el de cada cual a tomar lo que le venga en gana con un crimen, y encima tienen la caradura de decir que es por nuestro bien.Deberían leer el libro “Nuestro derecho a las drogas” de Thomas Szasz.Saludos.

  2. Eres muy malo, Jorge. Si las drogas son legales, los niños se volverán drogadictos. Seguro también quieres que ellos fumen y porten armas. ¡Salvaje!

  3. ¿Por qué siempre que se habla de las drogas, especialmente del alcohol, se las asocia casi exclusivamente con los jóvenes? ¿Y los viejos qué? Los jóvenes que beben suelen hacerlo los fines de semana, mientras que los viejos que beben lo hacen toda la semana…

  4. Hay que hacer notar también que no se debe sustituir un mal por otro: por nada -y, en mi juicio, pronuncio un “nada” radical- es bueno legalizar un cierto tipo de narcótico si eso no es más que excluirlo de una lista de sustancias prohibidas que sigue existiendo, si se grava con impuestos, si se somete a regulaciones burocráticas, etc. El tema de las sustancias de consumo es algo sobre lo que las leyes deben callar, excepto para combatir fraudes, engaños o incumplimientos de contratos, o para proteger al propietario que no quiere que se consuman ciertas sustancias en su propiedad.

  5. Hola Eigen,el tema aquí es que nadie (político) ha de obligar a otro (ciudadano) qué consumir y que no. En Barcelona ahora han cerrado una tienda que vendían bichos (escorpiones, cucarachas…) para comer. ¿No es la gente que ha de decidir si la quieren abierta o no esa tienda comprando en ella o dejándolo de hacer?Aquí no jugamos a ser dioses de la sociedad ni a juzgarla porque cada uno aplique su libertad individual. Las drogas cuando eran legales hacce 100 años no eran ningún problema, lo empezaron a ser cuando el Estado empezó a sacar tajada.

  6. No hacía objeción, sino hincapié en la importancia de que las drogas no solamente no estén prohibidas, sino de que tampoco estén sometidas a regulaciones: de lo contrario, se seguiría multando a quien no aceptara someterse a ellas, con lo que no se habría conseguido nada.Objeciones podría poner, sí. Digamos: A mi juicio, la despenalización del comercio y consumo de drogas debe defenderse incluso si las consecuencias no son agradables. Es cuestión de imperativo moral. El deber ser no tiene por qué estar implícito en el ser. Por eso, argumentos materiales como los expuestos aquí deben proceder, no preceder, a la fundamentación de la inocencia del que participa honradamente en el comercio de drogas.

  7. Una corrección a mí mismo, cosas de precisión en el lenguaje: donde digo implícito -deber ser / ser-, quiero decir intrínseco. La implicitud sí la afirmo.

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