Libertad de Armas y Estado

El Sr. Jorge Aspizua Turrión ha tenido la paciencia de leer y comentar mi último artículo en Libertad Digital llamado “La seguridad armada no es ningún crimen“. Aspizua, me otorga etiquetas de forma gratuita, como que soy conservador o joven, pero la verdad es que no lo veo mucho mayor que yo (desgraciadamente para mí). Llamarme conservador tiene tanto sentido como decirme que soy socialista o un coche de carreras, probablemente el subconsciente le haya jugado una mala pasada al verme en Libertad Digital, que sólo es uno de los medios donde he colaborado y él asocie de forma directa con la ideología conservadora, o porque defiendo la liberalización de las armas. Es totalmente cierto que en Estados Unidos los más grandes defensores de la libertad de armas no son liberales, sino conservadores, pero yo soy anarcocapitalsita (I, II, III, IV, V, entre muchos más), que pocas coincidencias tiene con el conservadurismo.

Aspizua comenta que las razones que doy en defensa a la libertad de armas para civiles: “no se desarrolla más allá del tradicional juego dialéctico de las derechas en todo el orbe a la hora de definir quién está legitimado y por qué a tener, portar y, en su caso, usar de armas”. No acaba de ser cierto del todo. En ningún momento abogo por grupos que no deban estar armados en el artículo.

A diferencia de lo que apunta Aspizua, no defiendo en ningún momento el “derecho a portar armas [de] los grupos sociales, a sueldo o no del Estado”. Ahora me extenderé algo más en este punto.

La tenencia de armas es un derecho individual, no colectivo. Firmemente creo, que los únicos que jamás han de llevar armas son los grupos a sueldo del estado, ya que estos se alejan de la estructura del hombre libre siguiendo el método de la coerción y extorsión, o como lo llamó Franz Oppenheimer, de los medios políticos. Siendo así, el estado sólo ha de tener una sola función: desaparecer, y eso sólo ocurrirá cuando las personas quieran vivir sin déspotas (Ley de La Boétie). Por otra parte, y dejando ya los medios políticos para trasladarnos a los económicos y puramente sociales, cualquier individuo está en su derecho de comprar, regalar, heredar y llevar una herramienta, sea cual sea. De aquí no sigue de forma necesaria que aquel que haga mal uso de ella cometiendo un crimen quede exento del peso de la justicia. Nadie (el estado) es el amo del resto de los individuos que integran la sociedad para decidir, como si fuera Dios, qué han de poseer o no los hombres libres. Eso significaría que ha de existir una élite dominante y otra que la obedezca bajo la amenaza del uso de la violencia. Dicho de otra forma, la ley positiva sólo aboga por la esclavitud de una oligarquía política contra una masa de la población. Esta visión de élite tiene menos sentido que en los años de la monarquía absoluta donde el rey lo era por gracia divina. Entonces al menos, podían aducir que la superioridad del “hombre elegido”, el monarca, no necesitaba ni debía ser justificada, simplemente era especial y superior al resto de los mortales. La invalidez o ratificación del argumento era imposible de demostrar directamente.

Hoy en día esta visión, que aún se mantiene y donde sólo se ha cambiado el concepto de rey por político, y divino por democracia (formal y no funcional), es aún más inconsistente que la anterior. La visión del derecho positivo, desarrollada inicialmente por John Austin y mezclada históricamente con la entelequia de Hobbes, cree que el hombre es antisocial por naturaleza negando el orden espontáneo y libre albedrío. Aún siendo así, no tiene sentido alguno que uno de estos hombres “antisociales” —todo político es humano y es de la “misma pasta” que el resto— tenga que estar por encima de la humanidad que integra, pudiendo, además, vulnerar la vida, libertad y propiedad privada del resto con el uso de la coerción y la ley. Así como vulneraría la justicia del hombre convertir en ley que el estado, o cualquier otro, nos obligaran a casarnos con alguien concreto, nos impusieran cuánto hemos de ahorrar o gastar, o qué tipo de coche hemos de comprar; no lo es menos que nos impida el acceso a una herramienta, como un arma de fuego, que podemos adquirir para hacer deporte, defensa o coleccionismo. Evidentemente, el libre acceso a las armas no es estar en defensa del asesinato ni crimen, sino al revés. El libre acceso a las armas, a los medios de producción privados de la seguridad sin límite, y el derecho natural, son la garantía para nuestra seguridad y libertad. Por el contrario, la negación total o parcial de los tres pilares antes nombrados —que sería abogar por el control de armas, monopolización de la seguridad y derecho positivo— son la garantía para la semilla del terror, ya sea estatal o privado.

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13 comentarios para “Libertad de Armas y Estado”

  1. te dije que esa foto parecía de tu Primera Comunión 😉

  2. Yo no creo que el libre acceso a las armas garantice mi seguridad, por una razón muy sencilla: cuanta más gente tienen acceso a las armas mi seguridad disminuye.Se suele decir que “la libertad de cada uno termina dónde empieza la dos los demás”. Tal vez deberíamos decir que tu derecho a la seguridad termina donde empiezas a poner en peligro la mía.

  3. Lo que apuntas Javi, lo dijo Herbert Spencer, y lo dijo para contradecir lo que apuntas tu con su sentencia. Como tergiversara las cosas la historia…En este “dicho” te falta añadir algo evidente, y es lo he apuntado en la nota. Ha de existir un sistema legal basado en el derecho natural y no la omnipotencia estatal ni positivismo. Sólo así, se puede crear necesariamente una fuerte relación de responsabilidad.

  4. Es que eso de que cada uno tenga armas cae por su propio peso, porque habría que establecer una potencia de fuego límite ya que si fuera completamente libre acabaríamos comprando mísiles nucleares de bolsillo.Esto me recuerda a la serie de Alf, cuando le preguntan cómo se destruyó su planeta y Alf contesta que fue porque en las últimas Navidades se puso de moda regalar bombas atómicas portátiles.Si empezamos a compar armas más vale que empiecen a poner baratitos los chalecos antibalas porque se va a liar la de Dios es cristo.

  5. Primero van a tener que inventar las bombas atómicas portátiles. Y todo el mundo sabe que Alf es una serie realista basada en hechos reales. Tantos estudiosos de la seguridad con estadísticas y años de experiencia, y con la “reflexión” de Alf todo se va al suelo. Que ridículo.

  6. Si en lugar de quedartte con la idea te quedas con el chiste, pues entonces tu eres el ridículo.Y lo de las bombas atómicas de bolsillo…es una gracia, en matemáticas lo llamamos reducción al absurdo, llevar un argumento al extremo para demostrar que es falso, pero si tampoco sabes eso entonces eres aún más ridículo.Por cierto, estoy intentando cultivar ántrax casero, así la próxima vez que alguien me mire mal le echo un “puñaico”, si me cargo a 50 tíos además, pues…c’est la vie.

  7. Tienes razón, todo lo que has dicho es absurdo, ya quiera ser en reducido o ampliado

  8. > si fuera completamente libre acabaríamos comprando mísiles nucleares de bolsillo.En caso de que hubiese libertad de armas ya sabemos de quien no fiarnos. Gracias por la confesión.

  9. Alguna vez escuché que la libertad de armas aumenta los “costos de delinquir” para el criminal, así como el terrorismo tiene costos “prohibitivos” para todo estado o grupo social. ¿Podrá ser costo de emprender la violencia armada un elemento disuasivo para el delincuente? Me gustaría saber más de esto.

  10. Es un hecho bien conocido que la libertad de armas aumenta exponencialmente la seguridad y la libertad, pero no es sólo retórica.En los experimentos de descomposición estatal es dónde más claramente se aprecian las altísimas cotas de libertad y seguridad se alcanzan, como en el reciente ejemplo de Somalia, antes de que la invadieran, y seguramente después de que la invadan, cuando caiga el gobierno de nuevo.La gente hace cosas maravillosas con sus armas, aparte de conseguir gracias a ellas libertad y seguridad obtienen con ellas su sustento. Como sabreis la zona dónde se concentra la práctica totalidad de la piratería mundial es en el Cuerno de África, donde los somalíes se ganan duramente la vida gracias a sus armas.

  11. En las costas de Suiza también hay mucha piratería.

  12. “En las costas de Suiza también hay mucha piratería.”En Suiza el maligno estado prohibe desarrollar formas alternativas de redistribución de la riqueza, en Somalia pudieron librarse de las trabas estatales para ello

  13. O más bien, el maligno estado somalí falló en ese cometido.

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