Por qué el IPC no tiene nada que ver con la realidad

Esta semana he escrito en Libertad Digital sobre la metodología seguida por el IPC, mal llamada “inflación”, y sobre los errores que comete llevando al engaño general.

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2 comentarios para “Por qué el IPC no tiene nada que ver con la realidad”

  1. Curiosamente, hace pocos días el analista bursátil José Luís Cárpatos, de bolsamania.com, se preguntaba por qué los tipos iban al alza cuando la inflación parecía estar controlada. Y claro, la conclusión a la que llegaba es que las cifras que nos dan son simplemente falsas:

    “Este fin de semana estaba cenando con unos amigos, por cierto un bacalao riquísimo, y en la charla planteé un tema para debate: ¿por qué están los bancos centrales tan asustados por la inflación cuando el IPC de todos los países es más que razonable y encima el petróleo cae duramente con lo cual el peligro es aún menor?
    Uno de los contertulios con mucho sentido común, dijo:
    – Es muy sencillo…porque el IPC que se publica es mentira…

    Llevo todo el fin de semana y creo que la apreciación de mi amigo es muy correcta. Ya he escrito en esta sección hasta la saciedad
    demostrando las trampas bochornosas que hace por ejemplo EEUU para
    mandar a la baja el IPC, y como los analistas están de acuerdo en
    que el real es bastante más alto, y seguramente aquí en Europa
    tendremos las mismas. Bill Gross de Pimco, el fondo de renta fija
    más fuerte del mundo, ha denunciado públicamente por ejemplo, este
    tipo de trampas y que en su opinión el IPC era varios puntos mayor
    al que se da.
    Es posible que esta sea la cuestión y de ahí tanto mensaje de terror como los del BCE, FED y ni les cuento del Banco de Inglaterra que acaba de subir tipos sobre este tema.”

    O sea, que no sólo es cosa de España ni de la UE, sino que los americanos también hacen de las suyas.
    Yo he llegado a la conclusión de que a los gobiernos no les queda otra que hacer trampas, porque si se hiciese pública la inflación real, el terremoto económico que habría sería antológico. Y claro, si tus vecinos y competidores hacen trampas, a ti no te queda más remedio que hacerlas también. Pero bueno, tampoco hay que preocuparse mucho, las consecuencias no son graves: que los ciudadanos pierdan poder adquisitivo poco a poco y que las economías pierdan competitividad.

  2. Buen comentario el del final 😉

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