Dejen de criminalizar a las víctimas

Esta semana he escrito en Libertad Digital sobre la creciente inseguridad ciudadana y he apuntado una solución básica, cambiar la “justicia” para dejar de culpar a las víctimas de querer defender su vida y propiedad:

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5 comentarios para “Dejen de criminalizar a las víctimas”

  1. Jamas me había considerado a mi mismo como racista, es mas sigo pensando que no lo soy, pero confieso que cada vez siento mas asco por la actitud prepotente e intransigente de los arabes (moros, musulmanes o como les guste que les llamen) ¿Hasta cuando vamos a permitir que los Ajmadinellad, Saddam, Arafat etc etc sigan chantajeando al mundo democratico? ¿hasta cuando los politiquillos (lease ZPs de turno) seguiran haceindoles el juego?, ¿es que solo yo veo la clase de gente que son? por favor veamos la realidad y no nos creamos mas a los corresponsales de tv cobardes y vendidos.

  2. Te aconsejo, Anónimo, que no llames “árabe” a Ahmadineyad a la cara; los persas no suelen tomárselo bien, según mis noticias.

    (No sé qué tiene esto que ver con la entrada de Jorge, pero bueno…)

  3. Pues esto que voy a decir yo, tampoco tiene mucho que ver, pero quiero recomendarle a Jorge que se pase por la bitácora de Romenauer y deje a ese tío en ridículo: http://romenauer.blogspot.com/2006/12/liberal-de-la-muerte.html

  4. En los USA a quien repele una agresion en su propia casa no le meten en la carcel, mientras en España esto si sucede. Pero esto no demuestra que un sistema de seguridad privado proteja mejor a sus usuarios que uno publico, pues tan “publica” es la policia y el servicio judicial en America como en España. Sencillamente nada tiene que ver la seguridad del ciudadano con el sistema economico. Bueno, algo si. No habria que olvidar que buena parte de los criminales son inmigrantes (ver estadisticas carcelarias), y la emigracion masiva si tiene causas economicas.

  5. No vale la pena Adam Smith, eso no es más que un club de amigotes en el que uno empieza a rajar de algo o alguien y los demás le siguen el juego a ver quien dice la mayor barbaridad para causar risotadas de complacencia en los demás. Y con eso ya han hecho suficiente para salvar al mundo ese día. No hay crítica argumentada, es un “¡Hala lo que ha dicho!” llamando a la indignación de sus correligionarios para que empieze el juego. Es una técnica habitual de destrucción de imagen que se puede observar en la mayoría de programas de humor político de TV como el CQC o los guiñoles.

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