Para algunos, el calentamiento global trae beneficios según el WSJ

Curioso enfoque del WSJ sobre el calentamiento global:

QAQORTOQ, Groenlandia — Stefan Magnusson vive al pie de un glaciar gigantesco que se está derritiendo. Algunos creen que está al borde de un cataclismo. Pero él piensa que está en la cúspide de la creación. 

Este criador de renos, de 49 años, dice que el calentamiento de la última década ha hecho que el glaciar retroceda unos 91 metros, dejando al descubierto un pedazo de tierra que no había visto la luz del día en cientos de años o incluso más. 

El derretimiento del glaciar está llevando más agua a un río cercano a la casa de Magnusson. Él espera aprovechar esto para generar electricidad hidráulica. “Estamos viendo el génesis en la punta del glaciar”, observa. 

[…] Las temperaturas más benignas están fomentando nuevas formas de vida en este territorio ártico y estéril. Hace poco se divisaron por primera vez cisnes y los patos ya no viajan al sur cuando llega el invierno.
Pero para muchos habitantes de Groenlandia, el calentamiento es una bendición, no una amenaza. 

[…] La ligera alza en la temperatura ha ampliado la temporada de cultivo en dos semanas, algo nada de despreciable tomando en cuenta que esas dos semanas llegan durante la primavera y el verano, cuando el sol brilla por hasta 20 horas al día. Los días más templados permiten a los agricultores aprovechar mejor la luz del sol, lo que le da a las plantas más energía y una mejor probabilidad de sobrevivir. 

Para Magnusson y su rancho de renos, las temporadas más largas significan que sus animales pueden pastar por más tiempo y engordar más antes de ser sacrificados. “Tenemos tantos lugares fríos en Groenlandia, y buena parte está cubierta de hielo”, dice. “De modo que agradecemos esos dos grados Celsius adicionales que obtenemos”.
Groenlandia no es el único beneficiado del calentamiento global. Hace 30 años, los agricultores en los Andes peruanos, por ejemplo, no podían cultivar cosechas a más de 4.200 metros de altura porque hacía demasiado frío, dice el científico Anton Seimon. Ahora, pueden plantar grandes campos de papas a 4.600 metros de altura. Más>>

Nunca llueve al gusto de todos…

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