Maestros y médicos estatales, los más vagos del mundo según el BM

No me refiero la última huelga de sanitarios ($) que “ha obligado a aplazar 180.000 visitas médicas y 8.000 operaciones” (sic), sino a un estudio del Banco Mundial (BM). Según la investigación de este órgano burocrático junto con la Universidad de Harvard (son varias noticias relacionadas, I, II, III…): “…el ausentismo es muy común entre los maestros [estatales] de los países en desarrollo, aunque el problema no se limita únicamente a las escuelas. El estudio […] reveló un ausentismo generalizado de docentes y asistentes médicos en dichos lugares de trabajo…” Es importante decir que los países estudiados fueron Bangladesh, Ecuador, India, Indonesia, Perú y Uganda, y también que el objetivo del estudio (de todos los documentos) es “aumentar la calidad de la gente pobre” de esos países. Al final de esta nota volveremos a este tema.

Hasta el final de la primera noticia no intuimos que sólo habla de la salud y educación estatal, “sólo un director de la muestra de casi 3.000 escuelas estatales informó sobre un caso en que el maestro fue despedido por ausencia repetida.” Pero todo y así, esto no nos lo aclara del todo. Nos hemos de leer los documentos relacionados enteros (I, II, III y unos cuantos más) para confirmar que el estudio se refiere a los centros del estado. Es más, en uno de ellos se sorprende al comprobar que en las escuelas privadas el absentismo es menor: “[A]lthough private school teachers have lower absence than public teachers in the same village.” En otro documento reconoce que el sistema sumamente burocrático, y socialista por lo tanto, de estos países no ayuda ni a los centros estatales ni a los privados, aunque sí que ha provocado que aumenten los de iniciativa privada e informal:

“Against the background of these highly formalized and bureaucratized systems, a plethora of informal systems have grown up virtually outside the ambit of regulation. These include private schools and clinics that are not recognized by the government; publicly-supported community managed schools, such as Non-Formal Education centers (NFEs) in India; and systems for hiring contract teachers at public schools outside of normal civil service rules.”

Algunas de las soluciones que ofrecen el BM y sus amigos son ridículas. Aun teniendo índices de absentismo del 40 y hasta 80 por ciento, mantienen que no se pueden achacar a los funcionarios (“…algunas inasistencias podían justificarse… con razones válidas, como enfermedad y capacitación profesional…”). En lugar de desregular el mercado y privatizarlo totalmente para crear más oferta, diversidad y un marco laboral sano, que sería la única solución, proponen medidas como hacer más agradable el lugar de trabajo para los sanitarios, acercar a los funcionarios a los lugares de trabajo o colocar supervisores; esta última, solución que ellos mismos califican de irreal por no tener la capacidad de vigilar un sistema tan amplio. La verdad es que viendo el panorama, lo más lógico sería pensar que si ponen supervisores del estado éstos tampoco irán a trabajar y por lo tanto no supervisarán nada, es más, a igual que pasaba en los países soviéticos muy probablemente el supervisor se convertiría en uno de los funcionarios más corruptos y el principal problema. Este no es el sistema.

Como hemos visto antes, el objetivo de estos estudios eran alcanzar una conclusión para “aumentar la calidad de la gente pobre” en la sanidad y educación.

Es evidente que la sustitución del libre mercado por el sistema de la burocracia no funciona. Como suele decir el profesor Huerta de Soto, el socialismo es un error práctico e intelectual. No es ningún secreto, así lo demostró ya Mises en el primer tercio del siglo XX (Socialismo, y Economic Calculation In The Socialist Commonwealth principalmente) y por otro camino Hayek y siguientes. No sólo eso, incluso otros economistas socialistas acabaron dando la razón a Mises (Robert Heilbroner por ejemplo dijo: “Ludwig von Mises… had written of the ‘impossibility’ of socialism, arguing that no Central Planning Board could ever gather the enormous amount of information needed to create a workable economic system… It turns out, of course, that Mises was right“). La teoría de la imposibilidad del cálculo socialista es tan aplicable al socialismo puro como al intervencionismo, los dos son lo mismo, la sustitución absoluta o parcial del libre mercado y orden espontáneo, por la burocracia y el dictador de la producción.

¿Quieren que los pobres, y en definitiva cuantos más mejor, accedan a una educación y sanidad de calidad? Es evidente que el sistema del bienestar sólo empeora la situación, especialmente en los lugares “pobres”.

Que dejen el mercado totalmente desregulado y sin interferencia política alguna. Aumentará la oferta, se reducirán los precios, se creará un sistema de caridad privado de verdad, y no la actual “caridad del estado” que se financia a punta de pistola, aumentarán los productos financieros vinculados a estos productos, los de previsión, las empresas, holdings, fondos extranjeros… estarán encantados de capitalizar estos sectores, y evidentemente también los particulares. ¿Ninguno de estos “expertos” del BM se ha preguntado por qué tantos particulares de Estados Unidos, y ahora también Europa, se van a operar a algunos países emergentes? Que lo desregulen del todo, y el capital extranjero entrará a borbotones. La solución a la pobreza es crear riqueza, y esto sólo se consigue mediante más capitalismo y ninguna intromisión estatal en todos los campos de la producción y economía.

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