El estado decidirá qué hemos de comer

Según una noticia de CincoDías.com: “McDonald’s, Coca-Cola, Unilever o Kellog’s pueden verse pronto en la humillante obligación de tener que estigmatizar algunos de sus productos con una advertencia sanitaria como la que arrastran las cajetillas de cigarrillos. […] Arrecian las llamadas a favor de una regulación estricta de la publicidad y el etiquetado de los alimentos.”

¿Cuál es la excusa?: “En algunos Estados de la UE el coste de la obesidad supone entre el 5% y el 10% del gasto sanitario nacional” entre muchas otras cosas que nos repetirán una y cien mil veces hasta que criminalicemos la libre elección de qué comer. Ahora los estatistas reclaman “publicidad no engañosa”, pero cuando sus mandatos fallen irán más allá con más impuestos, prohibiciones… La única publicidad engañosa es la del político y grupo de presión que promete “grandes fines sociales” que jamás se cumplen, sino que conducen a todo lo contrario.

Tal vez considere abusivo que el estado hunda empresas que crean lo que la gente pide basándose en las decisiones técnicas de un puñado de expertos planificadores, pero a medida que el estado y otros grupos chillones le vayan lavando el cerebro sobre la “perversidad de no comer sano” creerá justo aplicar un impuesto a la “comida basura” para sufragar el gasto sanitario público, o para luchar contra la obesidad, la anorexia y lo que venga. Quien no piense lo que el estado, y expertos consideran adecuado, serán unos viciosos y unos criminales. Cuando las empresas de comida rápida empiecen a disminuir sus ingresos debido a las nuevas leyes, encontrará justo apoyar al “sector” con subvenciones y concesiones especiales (como ocurre con el tabaco, que se basa en un curioso sistema de altos impuestos y altas subvenciones nacionales y comunitarias).

¿Qué habremos conseguido? Menos libertad de elección, más poder para el estado, menos dinero en nuestros bolsillos para subvencionar un sector que de forma libre ya era próspero, un aumento en el gasto estatal de sanidad (porque hay que “destinar todos los medios [dinero del pagador de impuestos] a luchar contra el mal de la comida rápida”), un evidente fracaso contra lo que pretendíamos luchar (siempre y cuando no nos prohíban los helados, galletas, chocolate o millares de alimentos “perniciosos” que existan, o el estado nos apruebe obligatoriamente una dieta confeccionada por sus expertos), y que cada uno de nosotros sea menos responsable de sus propios actos: más dependencia del estado (tanto consumidores como productores).

No es necesario que ningún ministro me diga que beber gasolina es malo, ya lo sé. Hoy en día, sea cierto o no, muchos creen que la comida rápida (o basura, nombre que ya se las trae) es “mala”, pero cuando las personas la consumen están gritando abiertamente que la prefieren a otro tipo de alimentos ya sea por el precio, tiempo que ahorran…

La interferencia del estado sólo tiene como fin, no el “bien común”, sino el enriquecimiento del gobierno y el control total sobre la sociedad: ¡ninguna libertad para la comunidad, que lo decida todo el burócrata!
Si quieren restringir o prohibir alguna dieta, que sólo sea la de la intervención estatal y nos dejen en paz y en libertad de una vez.

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9 comentarios para “El estado decidirá qué hemos de comer”

  1. Vergonzante. Lo que hay que combatir es la obesidad del Estado, que menoscaba los fundamentos del progreso y la civilización.

    Un saludo.

  2. Cuando el Estado quiere ser tu padre, y te dice qué tienes que comer, cuántas veces verduras al día, lo que debes estudiar, qué días de la semana y a qué horas debes trabajar, controla con quién te casas (y sales), te dice que uses condones, te dice que a ciertas horas no veas la tele por sus contenidos, y te reconmienda que veas el cine qué el mismo filma, lo siguiente es que lleves su foto en la cartera o la cuelgues en tu casa:

    ESTO SE LLAMA TOTALITARISMO
    ESTO SE LLAMA TOTALITARISMO
    ESTO SE LLAMA TOTALITARISMO
    ESTO SE LLAMA TOTALITARISMO

    Gentuza!!!!!

    Saludillos

  3. En Enero precisamente la empresa que fabrica los Oreos de la foto que pones,se “autorregulo” y decidio no hacer publicidad de sus productos dirigidos a niños.Mantiene la publicidad a los adultos.
    En España si que los anuncian por la tele junto a sus patatas fritas Ahoy.
    Ya veremos si luego tendran la idea de consideran la glucosa y la cafeina como no anunciables a menores como si fuera alcohol o tabaco.
    La FDA si que ha empezado a regular las grasas de los alimentos.
    Yo me conformaria con que publicasen el tipo de “grasa vegetal” de sus productos,porque no es lo mismo el aceite de coco o de palma en comparacion con el de oliva o el de girasol.
    O que publicasen las calorias por cada 100 gramos.
    Con esa informacion seria mas dificil que el consumidor dijera que no es responsable.
    Sea como sea las galletas engordan,sobre todo si te comes dos paquetes y no haces ejercicio.

  4. La alimentación no es un mercado perfecto; el consumidor necesita de información que no puede obtener si no es por que el estado existe.

    No sabríamos que el tabaco es malo si no hubiera sido por intervención estatal, por cierto. ¿Y que paja mental es esa que subvencionamos a las tabaqueras? ¿Cómo?

  5. Suscribo lo dicho por Egocrata. Creo que el Estado regule algunas materias no es necesariamente malo. La informacion asimetrica se resuelve en muchas ocasiones gracias a la intervencion de un tercer agente. Y entre empresarios y consumidores, el tercer agente puede ser el Estado. Creo que para analizar la realidad, sobre todo ecnomica, hay que liberarse de muchos prejuicios.

  6. Prejuicio Nº1: El mercado no puede funcionar de forma libre, es necesaria su regulación por parte del estado.

    Egocrata, ¿si no fuese por los anuncios del estado en los que sale un gusano metiéndose por la nariz de un hombre no sabríamos que la cocaina perjudica la salud?

  7. No es un prejuicio, es una realidad. ¿Quieres que te enumere la cantidad de premios Nobel de economía que lo han ganado justamente por presentar modelos económicos que denuncian los fallos del mercado? Empezaré por unos ejemlos: George Akerlof, Michael Spence y Joseph Stiglitz. En fin, que la economía, como ciencia, estudia los fallos del mercado como puede estudiar las consecuencias de la economía socialista para la vida de los individuos. Que el mercado fallo no es un prejuicio, es una realidad demostrada científicamente. Que el mercado es perfecto, tras saber lo que sabemos de economía, sí que es un prejuicio…..

  8. ¿Quiéres que te diga lo que pienso de los premios Nobel, Príncipe de Asturias o de los Oscar?

    Prejuicio Nº2: Creer que los que defienden el mercado libre opinan que este es perfecto.

    Prejuicio Nº3: Tras saber lo que sabemos de los éxitos de la economía planificada seguir insistiendo en ella.

    Me gustaría saber que entiendes por mercado.

  9. Hola. Creo que el Estado deberia limitarse a obligar a informar. Por otro lado, ya que la educacion la tienen en su poder, deberian educar a los ciudadanos para interpretar esa informacion, y no hacer campañas. Si sabes de que esta hecha la maldita galleta, y que efecto te va a producir, el individuo decida, joder.

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