Rafael Ramos. No votes, me impongo yo y fuera.

Este curioso personaje de tendencia casi bolchevique duda en un artículo en La Vanguardia sobre la legitimidad moral de George W. Bush aún habiendo salido elegido democráticamente. Punto en el que estoy totalmente de acuerdo. Ningún político tiene la legitimidad para esclavizar a los ciudadanos de un territorio. Pero el camarada Rafael Ramos lo ve desde otro punto de vista:

“Una cosa es la legitimidad de las urnas y otra la legitimidad moral. Bush tiene ‘legitimidad’ en el sentido de que no ha ‘robado’ estas elecciones como sí hizo en el año 2000 (cuidado que habla Zaratustra), a pesar de que la campaña de intimidación contra los votantes negros, la negación del derecho de voto a los ex convictos y la premeditación…”

Pero ello no da legitimidad moral a un loco que tiene la arrogancia de creerse el portavoz de Dios con su espada vengadora, quiere convertir la biblia en la constitución extraoficial de los Estados Unidos, ha declarado una guerra artificial para hacer campaña como el presidente de una ‘nación en guerra’, habla el lenguaje de la fe en vez del de la razón…”

Rafael Ramos cuando duda de la “legitimidad del loco” no está atacando a Bush, sino a la democracia que él de forma poco honesta defiende —típica reacción de la izquierda: la continua contradicción y uso de la fuerza de forma esquizofrénica.

Al camarada Ramos poco le importa la opinión de la mayoría; sólo su opinión ha de prevalecer. En su artículo, sólo defiende “su dictadura”. La de las clases explotadas, homosexuales, ex convictos y cualquier otro que represente menos de un 10% de la población (al estilo Michael Moore). Su sistema implica subvencionar la pobreza, la ineficiencia, parasitismo, el colapso… y a él mismo, ya que es el más marginal de todos con el dinero y libertad de los demás (la clase explotadora y capitalista).

Para defender su visión no duda en gritar mentiras que se deben a su gran ignorancia: “[Bush] se dispone a privatizar la seguridad social, baja los impuestos a los ricos desafiando toda lógica económica y fiscal”. Más bien estas dos acciones —que desgraciadamente Bush no cumplirá, y si lo hace, lo hará a medias y mal— son el salvavidas que pueden ayudar a Estados Unidos a conseguir más libertad de elección y prosperidad económica esquivando por un tiempo el colapso económico al que han ido acercándose en los últimos 70 años gracias al socialismo democrático (estado del bienestar) que tanto quiere impulsar el camarada Ramos.

Rafael Ramos, aún sin serlo, representa perfectamente al político español y europeo “anti–americano” y anti–todo de hoy día. Imagínese como puede decaer nuestra prosperidad y libertad si alguien así tiene la capacidad de influir por mandato impositivo en nuestras vidas.

Desgraciadamente ya ocurre…

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4 comentarios to “Rafael Ramos. No votes, me impongo yo y fuera.”

  1. No entiendo algunas cosas…

    ¿Como es que los que se autoproclaman liberales, son tan sumisos, alaban y veneran a un liberticida?

    ¿O es que relamente no son liberales?

    Desprecia la libertad de un 10% de la población ¿pero hay que imponer la libertad individual, sobre todo ¡mi libertad!?

    ¿Las guerras santas entran en el estado del bienestar?

    ¿George Bush es el nuevo San Jorge/Jordi que nos librará del dragón maligno que asola la tierra?

  2. Hola Anonymous,

    Creo que no lo pillas. No defiendo a Bush, < HREF="http://www.blogger.com/r?http%3A%2F%2Fwww.jorgevalin.com%2Fartic%2Fmentira_del_politico.htm">ni a político alguno<>. Si te fijas comento la posición de Rafael Ramos en monográfico, ¿o es que cada vez que comento a un autor he de hacer un paréntesis y decir: “perdón pero para que nadie se ofenda el otro también…”?

    El liberalismo (radical) se basa en el individualismo y propiedad privada alcanzables a través del laissez faire absoluto: en el no–estado. Mi pura libertad ha de interactuar con la pura libertad del resto sin árbitros impuestos.

    Y esa, no creo que sea la opinión de Rafael Ramos precisamente…

  3. Lamento el error, una lectura demasiado rápida y con bastantes prejuicios, ha sido el arbol que no me ha dejado ver el bosque.

  4. Ojalá todos los que comentan fuesen tan razonables y maduros como el Sr Anonymous de arriba. De los que hacen un error de lectura y no se dan cuenta hay muchos; pocos hay los que reconozcan su error.

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