Infierno, la Fed, teoría del equilibrio y 5 Días

Federal ReserveLa Reserva Federal de St. Louis ha publicado un artículo de Kevin Kliesen y Frank Schmid llamado “Fear of Hell Might Fire Up Economy” (“el temor al infierno puede encender la economía”). El artículo en cuestión dice que a veces hay formas no económicas de medir la riqueza de un país; concretamente dice que hay dos, y una de ellas es a través de la religión. El artículo hace un repaso a algunos autores como Adam Smith, Turgot, Max Weber junto con otros autores más actuales, como Laurence Iannaccone, y el conocido Robert Barro y Rachel McCleary.

Los economistas en cuestión hacen una exposición extraída de Barro y McCleary principalmente —y no de Kliesen y Schmid como mantiene “5 Días”— donde muestran una serie donde a mayor creencia en el infierno (variable 1) mayor renta per cápita (variable 2) —y a la inversa. Por lo tanto, para ellos, tal y como dice “5 Días”: “El temor a las llamas del infierno incentiva el crecimiento económico porque es un estímulo para no aceptar sobornos o caer en la corrupción”.

La verdad; una teoría como cualquier otra de las que corren hoy día. Pero “5 Días” ha publicado un artículo criticando esta nota en pro del socialismo con argumentos totalmente confusos. El artículo de este periódico “económico” pone entre dudas las conclusiones del artículo de la Fed acertando por casualidad, y diciendo barbaries dando a ver como la omnipotencia del estado siempre es positiva:

“Sin embargo, los autores de este estudio (!) no explican por qué en los países nórdicos, como Dinarmarca o Suecia, donde la creencia en el anticristo baja a un 10% o 12% de la población, la renta per cápita es de las más altas, entre 29.000 y 24.000 dólares.”

Y después dice que A. Smith ya había dicho algo parecido. Esto último parece que sea una sabia puntuación del escritor del artículo (o mejor dicho: del “camarada escritor”), pero en realidad sólo está extraído del mismo informe de la Fed.

Por más que le pese al redactor de la noticia de “5 Días”, la moral, la religión (cristiana al menos) y la economía sí están relacionadas. Esto último no se explica por medio de la teoría del equilibrio, los métodos inductivos ni econométricos como pretende Barro (que en su esencia sí tiene sentido ya que siguen una serie parecida —las tendencias de las dos variables siguen las mismas trayectorias, pero con fuerzas relativas diferentes).

La realidad, es que la relación entre moral, religión y economía la encontramos más bien en otros fundamentos: El Derecho Natural (aristotélico, tomista, grociano…), y propios principios del Liberalismo. Para una mera visión sobre el tema, sólo hace falta leerse el último número de “Markets & Morality” del Acton Institute. En lo que hace referéncia a la religión cristiana y el libre mercado, y para comprobar el pequeño papel que La Iglesia otorga al estado y el gran rol que deriva a la libertad individual y propiedad privada, puede leerse, por ejemplo, el párrafo 48 de “Centesimus Annus” de Juan Pablo II.

Por otra parte, la corrupción puede tener muchos enfoques (A Theory of Corruption). H.L. Menken no veía la corrupción como algo perverso, ni Murray Rothbard. Más bien, cuando el estado actúa de forma despótica abusando de las leyes, la corrupción no es un problema: sino una solución a situaciones que darían resultados peores de no haber corrupción. Pero la verdad, no tengo ni el tiempo, ni las ganas suficientes de explicar algo que otros han hecho mejor que yo (Menken, Rothbard, Walter Block, etc.).

Por otra parte, el error planteado por la nota de Kliesen y Schmid no está en la atribución que los autores dan a la moral, sino en los propios modelos econométricos, y en la misma economía del equilibrio. Aunque está poco definido, lo que dice Barro puede encajar perfectamente en “su lógica”, es decir, no contradice sus modelos empíricos.

Pero todo y así, lo que dicen parece absurdo, ¿por qué? Porque no hay ninguna ley teórica (atemporal y analitico–deductiva) que lo demuestre. Jevons, un economista de nota (que junto con Marshall y Menger, aunque de forma separada, dedujeron la teoría, o función, de utilidad), pretendió hacer varias relaciones económico–físicas que fallaron totalmente, como por ejemplo deducir un modelo que relacionase los ciclos económicos y las fases lunares. Hay más economistas de este tipo, algunos más desconocidos como Gann, Elliot (de cuya teoría escribí un manual), Kondratieff, etc. Todos sus planteamientos han fallado. Sólo la Escuela Austriaca ha acertado en su análisis de los ciclos y demás teorías.

Además, y para acabar, los argumentos que da el autor de “5 Días” (el “camarada”), que sólo demuestra un enorme desconocimiento económico y la adscripción a la fe de países que ejercen la violencia de la expropiación socialista, pueden verse refutados, por ejemplo, en un reciente artículo publicado en este site: “Suecia: Más pobre de lo que crees” de William L. Anderson y perfectamente traducido por John Leo Keenan.

Si una cosa es absurda, como a primera vista parece la nota de la Fed, ha de ser criticada por su absurdidad principal y lógica —es decir, la que la hace ilógica—. Pero es que, más ilógico y mezquino es usar ese primer argumento ilógico para defender lo que a uno le parezca bien en ese momento —y más aún si es para defender la inmoralidad socialista—. Otra vez más, tenemos otro autor–camarada que sólo acierta por casualidad.

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