Si el Gobierno criminaliza a los ricos, lo único que conseguirá es que se trasladen a otros países. Echar a los ricos de aquí significa que solo se quedarán los pobres
Las prohibiciones sobre estilos de vida no funcionan porque no hacen desaparecer la demanda real, es decir, no eliminan las ganas que tiene la gente de consumir aquel bien o servicio prohibido. La ley no es mágica.
Recortar a la sociedad, mientras los políticos tiran millones de euros a los bancos y grandes empresas para que no se hundan, es como hacer una transfusión a una persona que se está desangrando.
La experiencia nos ha enseñado una y otra vez que confiar en los políticos para que nos arreglen la vida es tan eficaz como rezar para curar un cáncer. Ambas cosas son actos de fe, con la salvedad de que rezar no daña a nadie.
El ciudadano, los especuladores, deudores, rentistas, asalariados, gobiernos están en la UCI. El médico (banqueros centrales) no sabe cómo curarnos porque ni siquiera está en su mano hacerlo, así que nos da un placebo.
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