¿Qué ocurriría si las tiendas de comestibles fuesen como las escuelas públicas?

Traducido de zerohedge.com:

Imagínense que en lugar de tener la opción de comprar en cualquier tienda de comestibles, sólo pudiera ir a una única tienda asignada por el Gobierno. Éste no sólo se le diría a qué tienda puede ir, sino también que le racionaría la cantidad que puede adquirir, la variedad de cada alimento, le prohibiría las bolsas, y le racionaría la cesta de al compra semanal por unidad familiar.

¿No le parece este proceso como una especie de pesadilla distópica propia de un gobierno totalitario que ignora los derechos del hombre y el bienestar de sus ciudadanos, y que solo pretende perpetuar el Poder y control? Lamentablemente, no es ciencia ficción. De hecho, es casi exactamente como funciona nuestro sistema de educación gubernamental.

Así lo explica Don Boudreaux:

“Supongamos que el suministro de alimentos es igual al de la educación primaria.

Los residentes de cada barrio pagarían impuestos dependiendo de sus propiedades. Un pedazo enorme de estos ingresos tributarios lo usarían los funcionarios del Gobierno en la construcción y operación de los supermercados. Los residentes de cada barrio —dependiendo de sus direcciones residenciales—, se les asignará a un supermercado en particular. Cada familia tendría una asignación semanal de alimentos ‘gratis‘. (Funcionarios del Departamento de Supermercados, sin duda, tendrían la responsabilidad de determinar las cantidades adecuadas y los tipos de alimentos que las familias de diferentes tipos y tamaños tienen derecho a recibir).

Salvo circunstancias excepcionales, ninguna familia se le permitiría ser clientes de un supermercado ‘público’ fuera de su distrito.

Los residentes de los barrios más ricos tendrían un mejor surtido de productos y más supermercados atractivos que los residentes de los condados más pobres.

Cuando la calidad de los buenos supermercados fuese reconocido por casi todo el mundo, los que abogasen por la “libre elección de supermercados” serían insultados por alguna coalición de trabajadores gubernamentales afirmando que la libre elección de supermercados solo es un intento de engañar a los consumidores y dar un mal servicio. Solo los supermercados gubernamentales ofrecen buen servicio.

Aquel pequeño grupo que abogase por los supermercados libres y la separación total entre supermercado y Estado, sería criticado por casi todo el mundo afirmando que son opiniones delirantes dignas de demonios misántropos indiferentes a la malnutrición y al hambre. La privatización de los supermercados —afirmarían los lobbies gubernamentales— crearían escasez en las tierras.

Incluso algunos se rasgarían las vestiduras cuando los partidarios del libre mercado se refiriesen a los ‘consumidores’ como ‘clientes’. Para los defensores del colectivismo los alimentos son algo demasiado importante como para que el mercado los venda o haga negocio con ellos”.

Estos argumentos son los que se están oyendo ahora en Cataluña con el tema de la sanidad y fue el mismo discurso que usaron los farmacéuticos hace 20 años cuando se les eliminó el privilegio de vender ciertos productos como pañales, preservativos o leche materna fuera de sus farmacias. Desde que los pañales se venden en los super, son más baratos y los podemos comprar donde queremos.

Relacionado:

  • Reason TV: We Don’t Need No (Public) Education – Sheldon Richman on the Separation of School and State. Reason Magazine
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Liberal Anarcocapitalista de la Escuela Austriaca.

8 comentarios to “¿Qué ocurriría si las tiendas de comestibles fuesen como las escuelas públicas?”

  1. La educación no es tratada igual por los estados que la producción de alimentos por una razón simple, la mala calidad en la producción de los alimentos es advertida de inmediato por los consumidores y no a los veinte o cincuenta años como ocurre con la primera. En todo el mundo los políticos hablan del derecho a la educación pública y no al derecho a los alimentos públicos por esa razón, porque si nos ponemos a pensar cual de los derechos es mas primario y acuciante deberíamos pensar en el derecho a comer. Pero los políticos al servicio del Estado moderno no son tontos, saben cual mercado puede ser controlado y parasitado sin consecuencias inmediatas y cual es vital y es demasiado peligroso siquiera considerar su control.

  2. No nos malinterpretes pero, ¿Qué hay de malo en el paralelismo que planteas? La capacidad de elección es una farsa, porque qué haya cosas a disposición no significa seguridad en el disfrute para todos. La educación tendría que estar monopolizada por el Estado y ser de tal calidad, ya que es la base de una sociedad sana, que no importara el centro educativo.

    http://pocoquedecir.wordpress.com/2011/04/25/el-derby-mas-renido/

    • Hola Tinejo,

      los recursos son escasos y solo se pueden regular mediante dos formas: precios o burocracia. Si escojes la segunda, significa tener que tratar a la gente como rebaños, se crean colas de acceso y monopolios. Eso va totalmente contra la calidad que comentas.

      Además, no puedes obligar a otro impedirle que haga lo que quiere o escoja. Eso convierte el sistema en una tiranía. No puedes imponer tus ideas al resto pro más buenas que creas que sean ya que estarás cometiendo un gran atropello.

    • SEGURAMENTE NO ENTENDISTE LA ALEGORIA

    • tinejo.. para que no haya confusion aclaro que mi escueto comentario fue para ti

  3. Estimado Don Jorge:
    Un artículo acertadísimo sobre el que los defensores del Estado deberían reflexionar.
    Aprovecho el comentario del señor Tinejo para hacer alguna observación. Dice que la educación debe estar monopolizada por el Estado: ¡madre mía!
    ¿Y no es más importante, o al menos anterior, la alimentación que la educación? Entonces el Estado debería monopolizar la alimentación y decidir qué van a comer cada día los ciudadanos, no sólo lo que deben comprar como dice el artículo. Puesto que el Estado es sabio para poder fijar lo que se debe aprender, ¿no lo va a ser para establecer el menú del día de sus súbditos, perdón, ciudadanos?
    Bien, ya dejo la ironía, pero tan absurdo es que el Estado fije el menú del día como que fije los planes educativos, aunque esto último pocos lo crean.

  4. El estado debería retirarse por completo de la educación y que ésta vuelva a quedar en manos de la gente, junto con todos los recursos de los que se apropian los políticos con esta excusa.
    Que la educación pública sea de mala calidad no es siquiera un argumento; aunque fuera la mejor no es admisible que los contribuyentes sean forzados a pagar por algo que es responsabilidad individual. Es atribución de cada persona educarse a sí misma o a sus hijos y no puede imponerle esta responsabilidad a los demás.
    Basta de desperdiciar recursos transformando a los jóvenes en inútiles aniñados, la mejor educación es el trabajo, y esto empieza a temprana edad.

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  1. Cita del día: “la libre elección de centro educativo quita derechos y es ilegal” | :: Jorge Valín Weblog :: - mayo 4, 2011

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